
Las autoridades del régimen de Irán arrestaron a más de 4.000 personas acusadas de presunto espionaje, amenazas contra la seguridad nacional y difusión de información relacionada con la guerra contra Estados Unidos e Israel, según denunció este lunes la organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos.
La organización afirmó que documentó al menos 4.023 arrestos entre el 28 de febrero, fecha en la que comenzó el conflicto, y el 9 de mayo. Según HRANA, los cargos incluyeron “espionaje”, “amenazas a la seguridad nacional” y “comunicarse o compartir contenido relacionado con el conflicto con medios extranjeros”.
En un comunicado, la entidad sostuvo que “las autoridades iraníes utilizaron el conflicto para intensificar las narrativas de seguridad nacional y justificar arrestos, restricciones a la libertad de expresión y violencia contra civiles”.
El informe se conoció mientras las autoridades iraníes reforzaron el discurso oficial sobre la existencia de operaciones internas vinculadas con países enemigos y grupos opositores. El jefe de la policía nacional iraní, Ahmad Reza Radan, declaró el domingo que más de “6.500 traidores y espías” relacionados con el “enemigo” fueron arrestados desde el pico de las protestas antigubernamentales de enero.
“El proceso de identificación y arresto de elementos asociados con el enemigo continúa, y la policía no detuvo sus acciones en el terreno para enfrentar a los alborotadores”, afirmó Radan, según declaraciones publicadas por la agencia estatal IRNA.

Las autoridades iraníes describieron las manifestaciones de enero como disturbios y desplegaron un operativo de seguridad para contenerlas. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que la represión dejó miles de muertos y derivó en una nueva ola de arrestos masivos, procesos judiciales y ejecuciones.
HRANA también expresó preocupación por el aumento de ejecuciones desde el inicio de la guerra. Según la organización, las autoridades iraníes ejecutaron a 26 hombres considerados “presos políticos”. Entre ellos, 14 estaban acusados por las protestas de enero, otro enfrentaba cargos relacionados con las manifestaciones de 2022 y 11 fueron señalados por presuntos vínculos con grupos opositores prohibidos por el régimen.
Además, medios estatales iraníes informaron que seis hombres fueron ahorcados bajo acusaciones de espionaje para Israel desde el comienzo del conflicto.
Las ejecuciones y detenciones ocurrieron en medio de un escenario de tensión interna y ataques militares externos. HRANA indicó que documentó al menos 3.636 muertos por bombardeos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Según el balance de la organización, 1.701 de las víctimas eran civiles.
El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel permanece actualmente bajo un cese del fuego considerado frágil por distintos observadores internacionales. Sin embargo, las autoridades iraníes mantuvieron las operaciones de seguridad internas y continuaron con arrestos relacionados con presuntas actividades de espionaje y oposición política.
En los últimos meses, el gobierno iraní incrementó las acusaciones contra ciudadanos, activistas y opositores señalados por supuestos vínculos con gobiernos extranjeros. Organizaciones internacionales denunciaron restricciones sobre periodistas, controles sobre las comunicaciones y persecución contra personas acusadas de colaborar con medios internacionales.
Las autoridades iraníes sostuvieron que las medidas buscan enfrentar amenazas a la seguridad nacional en el contexto de la guerra. Los grupos de derechos humanos, en cambio, denunciaron que el conflicto sirvió como argumento para profundizar la represión interna y limitar la libertad de expresión.
Las cifras difundidas por HRANA no pudieron verificarse de manera independiente debido a las restricciones impuestas dentro de Irán sobre el acceso a información oficial, el trabajo de organizaciones internacionales y la cobertura de medios extranjeros.













