
El proyecto que pretende trasladar algunos feriados al lunes siguiente para volver a generar fines de semana largos en Costa Rica ya empezó a dividir opiniones entre sectores económicos, políticos y religiosos.
Mientras la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) considera que la iniciativa podría convertirse en un impulso clave para las economías regionales y el turismo interno, la Iglesia Católica manifestó su rechazo al eventual traslado del feriado del 2 de agosto, fecha en la que el país celebra a la Virgen de los Ángeles, patrona nacional.
La propuesta fue presentada por el diputado oficialista Wilson Jiménez y busca reformar el artículo 148 del Código de Trabajo para mover varios feriados al lunes siguiente y así incentivar el turismo nacional, aumentar el consumo y generar más fines de semana largos durante el año.
El legislador ha defendido públicamente que la iniciativa pretende beneficiar principalmente a pequeñas y medianas empresas vinculadas al turismo, además de promover espacios de descanso y recreación para las familias costarricenses.
El proyecto revive una discusión que Costa Rica ya había tenido durante la pandemia y los años posteriores, cuando algunos feriados fueron trasladados temporalmente como medida para estimular la economía interna y ayudar a sectores golpeados por la caída del turismo.

Ahora, el respaldo más fuerte llegó desde la Cámara Nacional de Turismo.
En un pronunciamiento oficial, CANATUR aseguró que ve “de manera positiva” la presentación del proyecto de ley y recordó que los fines de semana largos históricamente han generado un impacto directo en la economía nacional, especialmente fuera del Gran Área Metropolitana.
“La experiencia ha demostrado que este tipo de medidas generan un impacto real en la economía nacional, especialmente en las regiones turísticas, donde miles de micro, pequeñas y medianas empresas dependen directamente de la visitación interna y del movimiento turístico nacional”, señaló la directora ejecutiva de CANATUR, Shirley Calvo.
Según datos citados por la Cámara, las reservas y ventas del sector turístico pueden incrementarse hasta en un 40% en promedio durante los fines de semana largos.
El impacto alcanza hoteles, restaurantes, tour operadores, sodas, comercios y emprendimientos locales que dependen del movimiento turístico nacional para sostener empleo y actividad económica.
Para CANATUR, el retorno de los fines de semana largos permitiría fortalecer destinos turísticos, dinamizar economías locales y ofrecer más oportunidades para que las familias viajen dentro del país.
“Consideramos que este tipo de iniciativas contribuyen a dinamizar las economías locales, fortalecer a los destinos turísticos y apoyar a las mipymes que dependen de una mayor movilización de visitantes para sostener el empleo y la actividad económica”, agregó Calvo.

Sin embargo, el debate cambió de tono cuando trascendió que el proyecto también contempla trasladar el feriado del 2 de agosto, correspondiente al Día de la Virgen de los Ángeles.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica reaccionó rechazando la propuesta y defendiendo que esa celebración posee un valor histórico, religioso y cultural que no puede modificarse únicamente por razones económicas.
La Iglesia Católica recordó que la festividad de la Virgen de los Ángeles es una de las manifestaciones religiosas más importantes del país y está profundamente ligada a la tradicional romería hacia Cartago, que cada año moviliza a millones de personas.
Los obispos cuestionaron que se pretenda mover la fecha oficial de la celebración religiosa y advirtieron que el 2 de agosto tiene un significado especial para la identidad nacional costarricense.
Además, señalaron que la romería culmina precisamente el día de la festividad, por lo que trasladar el feriado al lunes alteraría el sentido histórico y espiritual de la peregrinación.

La Iglesia también criticó los criterios utilizados para decidir qué feriados se trasladarían y cuáles no, particularmente porque el Día de la Madre —15 de agosto— sí permanecería en su fecha original.
Pese a la controversia, CANATUR aseguró que comprende el valor cultural y religioso de las fechas patrias y religiosas, y manifestó confianza en que la discusión legislativa permita encontrar “un equilibrio” entre tradición y dinamización económica.
“Desde CANATUR entendemos y respetamos plenamente el valor cívico, cultural y religioso que muchas de estas fechas representan para los costarricenses. Por ello, confiamos en que la discusión que se desarrolle en la Asamblea Legislativa se dé de manera equilibrada”, expresó Shirley Calvo.
La iniciativa ahora deberá avanzar en la corriente legislativa, donde se anticipa un debate complejo entre diputados, sectores empresariales, grupos religiosos y organizaciones sociales.
El tema vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en Costa Rica: cómo balancear el impulso económico y turístico con la preservación de tradiciones históricas y religiosas profundamente arraigadas en la cultura nacional.












