El papa León XIV transmitió un mensaje de esperanza a los reclusos de una de las cárceles más conocidas de Guinea Ecuatorial durante una visita que expuso las condiciones carcelarias, los abusos contra los derechos humanos y las injusticias señaladas por activistas en el país.
La visita a la prisión de la ciudad portuaria de Bata se inscribió en la tradición de encuentros con reclusos que mantuvo el difunto papa Francisco en sus viajes al extranjero y León XIV centró la atención en el historial de derechos humanos y el sistema judicial local, cuestionado por su falta de independencia y las denuncias de detenciones arbitrarias.
“No están solos. Sus familias los aman y los esperan. Mucha gente fuera de estos muros está orando por ustedes”, expresó León XIV a los internos en español. “Si alguno de ustedes teme ser abandonado por todos, sepan que Dios jamás los abandonará y que la Iglesia estará a su lado”.
Los reclusos, vestidos con uniformes naranja, se reunieron en el patio central de la cárcel, recientemente pintado de rosa salmón. Mientras el sumo pontífice pronunciaba sus palabras, una intensa tormenta empapó a los presentes.
En su mensaje a las autoridades, León XIV recordó que la justicia debe proteger a la sociedad, pero no debe limitarse al castigo. “Para ser efectiva, debe promover siempre la dignidad y el potencial de cada persona”, afirmó. “La verdadera justicia no busca tanto castigar como ayudar a reconstruir las vidas de las víctimas, los delincuentes y las comunidades heridas por el mal”.
Tras la partida del pontífice, los reclusos, bajo la lluvia, comenzaron a bailar y a gritar “¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!” en el patio de la prisión.
Setenta organizaciones de derechos humanos dirigieron una carta abierta al líder de la Santa Sede antes de su visita a la prisión de Bata, pidiendo que se pronuncie sobre la deportación de migrantes por parte de Estados Unidos y a instar a las naciones africanas a no colaborar en estas prácticas.
“Estas prácticas eluden las protecciones humanitarias, exponen a los refugiados a la detención y la coacción, y someten a las personas a la devolución forzosa, en contravención directa del derecho internacional”, advirtieron en el documento.
León XIV inició la jornada del miércoles con una misa en Mongomo, ciudad oriental de Guinea Ecuatorial ubicada en la frontera con Gabón, que experimentó un marcado desarrollo desde el auge petrolero de la década de 1990. Mongomo, lugar de origen del presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, se benefició de inversiones estatales y de infraestructura, pese a que no alberga instituciones oficiales.
Más de la mitad de la población del país vive en la pobreza, mientras la ciudad exhibe edificios opulentos, jardines bien cuidados detrás de portones dorados, un campo de golf de 18 hoyos y es punto de partida de la única carretera nacional hacia Bata, en la costa oeste.
De acuerdo con el Vaticano, unas 100.000 personas participaron de la misa, la mayoría congregada en la entrada de la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo, inaugurada en 2011 e inspirada en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
En su homilía, León XIV llamó a los ciudadanos a trabajar juntos para construir una sociedad “capaz de generar un nuevo sentido de la justicia”, con “mayor espacio para la libertad” y donde “la dignidad de la persona humana siempre pueda ser salvaguardada”.
Exhortó a todos a desempeñar sus funciones “sirviendo al bien común en lugar de los intereses privados” y a reducir la brecha entre privilegiados y desfavorecidos. “Mis pensamientos están con los más pobres, con las familias que atraviesan dificultades y con los presos que a menudo se ven obligados a vivir en condiciones higiénicas y sanitarias preocupantes”, señaló el pontífice.
(Con información de Associated Press)














