
El Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), que en el 2025 cerró temporalmente y fusionó 12 sucursales que tenía en diferentes provincias, otorgó préstamos por $.832,300 para incentivar la producción de cebolla en el país.
La mayor parte de los créditos fueron desembolsados para la siembra de 59.64 hectáreas a productores del distrito de Natá, la zona principal de cultivo de la cebolla en la provincia de Coclé.
La compra de semillas, insumos y sistemas de riego con tasas preferenciales y periodos de gracia acordes al ciclo del cultivo cubren el financiamiento, mientras que la institución ofrece asesoría en el campo, en vías de mejor el rendimiento de la producción.
Durante el año agrícola 2023-2024 las cifras oficiales indican que en el país 606 productores sembraron 992 hectáreas, con una proyección de cosecha de 28,652.27 toneladas métricas, o sea 630,350 quintales, con un rendimiento promedio de 635.43 quintales por hectárea.
Para mejorar el rendimiento por quintal, el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) adelanta investigaciones para tratar de mejorar la productividad y sostenibilidad de este importante rubro agrícola de gran consumo, sobre todo durante los últimos meses del año.

Los estudios se desarrollan actualmente en las áreas de Olá, Boca Toma y Chumungu, ubicadas en la provincia de Coclé, donde los investigadores del IDIAP evalúan prácticas agronómicas orientadas a optimizar la producción en diferentes condiciones productivas.
Entre las principales líneas de investigación se encuentran la evaluación de sistemas de siembra y riego, comparando métodos de siembra en cama hundida con riego por gravedad y en cama levantada con riego por goteo, analizando productividad, costos y eficiencia en el uso del agua.
También se evalúan diferentes cultivares de cebolla, analizando características como altura de la planta, número de hojas y tamaño del bulbo, con el fin de identificar variedades con mejor adaptación y rendimiento.
Con un consumo mensualmente de 50,000 quintales, Panamá no es autosuficiente en este rubro, por lo que anualmente existe la necesidad de importar el bulbo, ante la resistencia de un sector de los productores.
Tan solo en julio de 2025 se importaron 30 mil quintales del bulbo para compensar el desabastecimiento.

La entidad financiera, el BDA, está bajo observación del Ejecutivo, que ya ha adelantado que su cartera de préstamos agropecuarios pasará a ser manejada por el Banco Nacional de Panamá.
En febrero de este año la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) participó en el Foro Económico Internacional organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), en la ciudad de Panamá, donde subrayó la necesidad en la región de desarrollar productos financieros innovadores y adaptados a las realidades de la agricultura familiar.
Destacó de igual manera la importancia de ampliar el acceso al financiamiento, como un eje clave para el desarrollo rural sostenible y la inclusión social.
El acceso al crédito, de acuerdo con el organismo internacional, debe ir complementado con asesoría científica y tecnológica, además del acompañamiento técnico en los territorios, para que los productores y otros actores involucrados en la actividad cuenten no solo con recursos financieros, sino también con las capacidades necesarias para mejorar su productividad, resiliencia y sostenibilidad.
La FAO insistió en la necesidad de la articulación entre los organismos multilaterales con el sector privado y la banca comercial, así como con las redes de microfinanzas y los seguros agrícolas, a fin de ampliar el alcance y la sostenibilidad de estas iniciativas.













