Nadie habla, pero se oyen los pasos. El piso retumba con el movimiento de niños, adultos, órdenes breves que buscan el silencio exacto. Una pausa. El escenario se acomoda. La partitura del ensayo exige precisión: cada uno conoce su sitio, aunque la escena parezca una reunión de amigos donde chicos y grandes comparten el mismo espacio y la misma expectativa.
Entre risas y gestos de complicidad, los rostros se iluminan en el momento en que todo encaja. El director señala, pero nadie espera la instrucción para saber qué hacer. Cada uno sostiene su parte: un instrumento, una línea, un paso. La armonía se teje entre miradas atentas.
La convivencia es regla: los más chicos se cuidan entre sí y los mayores, atentos, acompañan sin invadir. La ilusión compartida no se menciona, pero está en el aire: ver nacer a Billy Elliot en el escenario argentino.
Los talentos, pequeños y enormes, se multiplican. Como Billy, cada personaje crece entre la disciplina del ensayo y el juego colectivo, la energía brota de todos los cuerpos.

Por momentos, la atmósfera recuerda a la película británica que llegó al cine en el año 2000 bajo la dirección de Stephen Daldry. El sueño se repite, pero esta vez en el escenario porteño.
El telón todavía está abajo. Detrás, voces y pies esperan la señal para empezar a dibujar la historia. Nadie enuncia deseos, pero todos los cuerpos transmiten lo mismo: la ilusión de vivir la vida de Billy Elliot.
El musical Billy Elliot llega a la cartelera de Argentina, y el elenco anticipó la propuesta con un pocket show repleto de música y emoción en el Teatro Opera ON. Entre los invitados se destaca la presencia de Elliott Hanna, conocido por haber sido uno de los primeros en interpretar a Billy en el West End de Londres.
El fenómeno que nació en el cine dio un salto trascendental al teatro musical gracias a la unión de Stephen Daldry, director del film original, y Elton John, quien, tras ver la película, pidió componer la música para su adaptación escénica. Esa alianza creativa mantuvo la esencia social de la historia, pero la enriqueció con una partitura y coreografías que amplifican el mensaje.


La versión debutó en Londres en 2005 y, poco después, llegó a Broadway, donde cosechó ovaciones y una recepción crítica unánime. Billy Elliot se ha convertido en una plataforma para jóvenes talentos que deslumbran desde el primer salto en escena. Elliot Hanna, figura invitada en la presentación argentina, fue reconocido por la prensa británica por su capacidad de transmitir emoción y vulnerabilidad, sentando un estándar para quienes asumen este exigente papel.
A la fecha, más de 10 millones de personas han presenciado alguna de las versiones teatrales de Billy Elliot en el mundo, entre países como Japón, Canadá, Australia y varias naciones europeas. Esta cifra consolida al musical como un fenómeno internacional, capaz de conectar con públicos diversos y de mantenerse vigente en cartelera durante más de una década.
Billy Elliot y sus distintas puestas en escena han logrado combinar la emoción de la historia original con la sensibilidad de cada público local, transformando la experiencia en algo universalmente reconocible.

El estreno en Argentina busca continuar esa tradición de impacto y renovación. La versión local, a partir de mayo, suma un nuevo capítulo a esta conquista planetaria, llevando el mensaje de perseverancia y el poder transformador del arte a nuevas generaciones.
Graciela Pal, la abuela de Billy

“Nunca vi tanto talento junto en esos cuerpitos tan chiquititos”, soltó Graciela Pal al salir de un ensayo de Billy Elliot, para conversar con Teleshow.
La actriz y cantante, quien interpretará a la abuela de Billy, se detuvo frente al estudio y repitió el asombro: “Vivo con la piel de gallina y conmovida de tanto talento”. La frase quedó flotando en la sala, mientras los niños del elenco cruzaban el escenario en silencio.

El musica de Billy Elliot tendrá su estreno enel mes de mayo en Argentina. Pal contó que la experiencia de compartir el escenario con niños y adultos le resulta “movilizadora”, además subrayó que el trabajo colectivo afecta a todos los involucrados, en esta hermosa obra.
—¿Qué te genera estar a punto de estrenar la obra?
—No sabés cuanto me moviliza, me estremece, todos estámos emocionados de ver a estas criaturas maravillosas. Tenemos mucho talento en la Argentina y es maravilloso, un orgullo para mí partcipar de este acontecimiento mundial.
—¿Cómo es trabajar con estos niños y con el equipo de producción?
—Con talento como decía antes, y amor. El equipo de producción y los creativos son nuestros, Rubén Szuchmacher, director general, Gaby Goldman, director musical. Y por supuesto toda la gente que trabaja en vestuario, los músicos, escenógrafos…todos y son muchísimos que lo hacen posible el trabajo.
—¿Qué te dicen los chicos al compartir escenario con vos?
—Unos chicos a veces me dicen: “Te escucho la canción y lloro”, y me emociona produndamente. Son lindos, estudiosos, profesionales, cariñosos. Es un aprendizaje permanente que el público lo merece.
—¿Cómo vivís la expectativa y los nervios antes del estreno?
—Siempre tenés ese nervio actoral, gracias a Dios. Estoy ansiosa pero a la vez estoy disfrutando mucho de esta etapa.

Pequeños grandes talentos: el santafesino elegido para interpretar a Billy Elliot
Joaquín Mondino es uno de esos grandes talentos en cuerpos chiquitos de los que hablaba Graciela Pal. El joven cantante y bailarín santafesino, de apenas doce años, también habló con Teleshow de su emoción tras ser seleccionado como Billy Elliot.
—¿Cuánto hace que te dedicás a la actuación y al canto?
—Hace más o menos seis años que esto me viene gustando mucho. Yo soy de Santa Fe, capital, y empecé a estudiar en una academia a estudiar ballet y contemporáneo. Después me fui con Chola Almirón a estudiar teatro, y con Ricardo Alfonso, seguí formándome en lo que es ballet. A mí, de grande, me gustaría mucho seguir en la parte de actoral.
—¿Cómo llegó la posibilidad de hacer el casting?
—Yo quería participar para una obra o para una publicidad. Quería hacer un casting porque yo se lo estaba pidiendo a mi mamá. Hasta que apareció lo de Billy…que a ella le llegó por una amiga que se lo mandó. Me puse a investigar, pero faltaban solo dos semanas para que termine la audición, para que no llamen a más chicos.


—¿Te preparaste?
—No pude hacer nada, no tenía tiempo, a diferencia de otros chicos que estuvieron como un año y medio preparándose. Mandé un video superimprovisado desde Córdoba porque estaba de vacaciones. Lo grabé más de veinte veces, seguro. (se ríe)
—¿Y después de mandar el video?
—Me quedé, fui seleccionado, y fui pasando cada etapa, dos presenciales, hasta que nos avisaron que quedamos. Ahí quedé en la escuelita de formación de Billy Elliot.
—¿Cuántos Billy va a haber en la obra?
—Va a haber tres Billy Elliot principales y dos reemplazos. Yo soy uno de los principales y los reemplazos también hacen de otros personajes, como el hijo del carnicero, y otros…
—¿Viste la película?
—Era muy chiquito, la vi como cuatro veces. Me encantaba. Siempre me acuerdo de una escena en la que Billy estaba en la clase de danza, saltando, y esa escena me quedó grabada para siempre.
—¿Te mudaste a Buenos Aires?
—Hace más o menos una semana me mudé acá, porque todo el año pasado estuve viniendo por la escuelita de Julio Bocca, de jueves a domingo. El domingo volvía a Santa Fe y el jueves volvía a Buenos Aires. Hice eso desde mayo hasta diciembre del año pasado.


—¿Sentís que cumpliste un sueño?
—Yo creo que sí, que significa algo muy importante para mí. Sí, a mí me encanta lo que hago y cumplí un sueño que fue muy inesperado, pero que sabía que lo podía hacer.
—¿Qué dicen tus padres, tus hermanos?
—Mi familia todavía no se lo termina de creer. Mi mamá y mi papá, hermano, mis abuelos, mis tíos, todos me acompañan. Mi mamá tuvo que dejar el trabajo, básicamente para acompañarme a mí, y eso lo agradezco un montón.
—¿Cómo es la energía entre ustedes en la obra?
—Con todos los del elenco, porque no hay grupitos, sino que todos somos amigos de todos. Hasta con los adultos. Es muy buena la energía, genial la vibra que hay entre nosotros.
Gustavo Wons, bailarín y coreógrafo
El maestro y coreógrafo Gustavo Wons cuenta a Teleshow sobre la selección entre cientos de niños y jóvenes: “Los Billy es el personaje que tiene que bailar ballet, que bailar tap, tiene que cantar y actuar. Y eso, hay varones, pero no hay tantos varones que empiecen tan chiquitos. Entonces, hicimos muchos casting y elegimos un grupo de gente y bueno, y la capacitamos. Empezamos el año pasado. No había manera de encontrar a alguien que maneje las cuatro áreas”, relató Wons, sobre el desafío de montar el musical Billy Elliot en Buenos Aires.
—¿Cómo llegaste al proyecto de Billy Elliot?
—Yo a Diego Romay lo conozco, trabajé con él en otra obra, hace muchos años. Me dijo hace un par de años que estaba detrás de esta obra y al final cuando se concretó, me llamó.

—Inevitable hacer conexión con tu propia carrera…
—Claro, pero va más allá del bailarín, a mí me conecta porque es lo que me pasó en la vida, pero en toda profesión, es conectarse con el deseo y seguir ese deseo pese a todas las cosas que te van pasando, los inconventientes, los palos que se pongan en la rueda, las frutraciones.
—¿Cómo fue el proceso de casting y capacitación de los niños para la obra?
—Costó, más que nada los Billy, es el personaje que tiene que bailar ballet, tap, tiene que cantar y actuar. Y no hay tantos varones que empiecen tan chiquitos. Entonces, hicimos muchos casting, elegimos un grupo de gente y los capacitamos, esto empezó el año pasado.

—¿Cómo es trabajar con chicos?
—Yo nunca había trabajado con pequeños, así que no tenía la menor idea de lo que iba a pasar y estaba asustado, porque algunos venían muy flojos en un área, mejor en otra. Pero como tienen todas las condiciones, y el deseo aprendieron rápido, fue increíble como absorbieron. Fue muy loco ver el progreso que hicieron todos los chicos.
—El talento argentino en las nuevas generaciones…
—Eso me sigue sorprendiendo y eso mucha gente en la Argentina no lo sabe. Cada vez más jóvenes, tienen más pasión por el arte.














