Juana Viale volvió a adueñarse del mediodía televisivo este domingo, cuando una vez más se puso al frente de Almorzando con Juana (El Trece) y demostró, con su estilo inconfundible y su carisma, por qué se ganó un lugar propio en la pantalla chica argentina. Con la espontaneidad y el humor que ya son su sello, la conductora abrió el programa saludando a su público y, como suele ocurrir, su look no pasó desapercibido. Esta vez, lejos de la formalidad de otras ocasiones, Juana apostó por la comodidad y la sobriedad, sorprendiendo a sus seguidores y generando tendencia en las redes sociales.
“Hola, hola. ¿Cómo están en sus casas? Feliz domingo para todos”, arrancó Juana, fiel a su estilo directo y cercano. El clima, lejos de la tibieza primaveral esperada, fue uno de los primeros temas en su monólogo de apertura: “Hace una fresca que no se la puede creer ni el mismísimo Dios. Yo pensé que había pasado el fresquete, pero vino potenciado a un millón después de esa tormenta que tuvimos, que fue, ¿cuándo fue? El jueves, por ahí. Sí, ni me acuerdo, ya pasó tanto tiempo”. Entre risas y comentarios sobre la primavera “ilusa” y el frío que no se va, la conductora le puso color a la mañana y preparó el terreno para otro desfile de moda en vivo.
En esta edición, Juana describió con detalle el look elegido para la ocasión, una combinación que apostó por la sencillez chic: “Tengo una camisita blanca hermosísima, pero yo quiero que se vean las rayitas, pero no sé si se ve bien. No sé bien cómo se llama eso… Un tableado”. Y, en un intento de hacer un juego de palabras, continuó: “Nos vamos a encontrar en el tableado. Es una camisa blanca con unas babuchas de terciopelo negro. Muy bonito. Ya viene primavera-verano, chicos, en todas las roperas”.

Para completar el look, mencionó: “Me peinó Juan Fojo, ¿qué metimos? Un batido de coco, esa es la mía. Con movimiento. Brushing es muy de los noventas, ¿o no? La palabra brushing. Bueno, y me maquilló Cris Sepúlveda con un color turquesa ahí para meterle un color, por favor, señora”.
El domingo anterior, Juana había optado por uno de sus favoritos de siempre: “Miren, es principio de mes y ¿qué tenemos? Un auténtico Gino Bogani”, anunció con entusiasmo en aquella oportunidad. En esa edición, apostó por un vestido de terciopelo oro viejo con collar tipo peto, una faja completamente drapeada y puños bordados. “Y también la bijou del señor Bogani y las tobilleras de la señora Viale”, sumó entre risas, siempre agradeciendo a su equipo de estilismo. “Me peinó Juan Fojo y me maquilló Cris Sepúlveda y me hizo con amarillos y naranjas… Un atardecer. Estoy muy a la naturaleza”. Y fiel a su estilo, no faltó el remate humorístico: “La mina está con los patos totalmente volados. No estoy acá, es un holograma mío. Mi espíritu está volando. La carcasa, sí, lo que queda. Chocada por todos lados estoy”.
Así, entre guiños de moda, comentarios descontracturados, referencias a su equipo y el humor de siempre, Juana Viale volvió a dejar claro que no solo es heredera de un linaje televisivo único, sino también una figura con sello propio. Su frescura, su autenticidad y su apuesta por looks que combinan lo clásico con lo moderno siguen marcando tendencia y mantienen el interés tanto de sus seguidores como de los amantes de la moda. Cada domingo, en la pantalla de El Trece, Juana convierte el mediodía en un encuentro entre la elegancia, el humor y la cercanía, consolidando su lugar como referente indiscutida de la televisión argentina actual.














