
La situación de las lenguas indígenas en Costa Rica presenta retos diversos según cada comunidad. Investigaciones recientes indican que el boruca y el brorán ya no cuentan con hablantes nativos, aunque aún existen personas con conocimientos parciales. En tanto, el buglere y el miskito se consideran vulnerables, debido a la baja cantidad de usuarios que mantienen estos idiomas.
Por otro lado, el cabécar y el bribri reúnen a más de 8,000 hablantes cada uno, cifras que los posicionan como los idiomas indígenas con mayor vitalidad en el país. Estas lenguas conviven con las de otros seis pueblos originarios: bribri, cabécar, ngäbe, maleku, brorán, brunca, huetar y chorotega, conformando un mapa lingüístico diverso en el territorio nacional.
Especialistas y líderes comunitarios plantean que el proceso de desaparición de una lengua ocurre cuando ya no se transmite de una generación a otra, lo que implica que los jóvenes dejan de hablarla y la memoria lingüística se concentra en pocos individuos. Según CR Hoy, este proceso también puede afectar la preservación de conocimientos y tradiciones ligadas a la lengua.
Desafíos en la enseñanza y recuperación de las lenguas
El Ministerio de Educación Pública ha implementado lecciones de lenguas indígenas en algunos territorios. Sin embargo, especialistas advierten que la ausencia de un currículo específico para cada idioma limita los resultados de estas iniciativas, ya que la enseñanza suele depender de la capacidad y formación de cada docente.

En ciertos territorios, como en el caso del buglere, la escasez de maestros que dominen el idioma puede llevar a que se enseñe otra lengua indígena, especialmente donde conviven varias comunidades. Según René Zúñiga, coordinador del Programa de Lingüística Centroamericana de la Universidad Nacional, esto dificulta la recuperación de idiomas con pocos hablantes.
Alí García, asesor de lengua y cultura en la Universidad de Costa Rica, sugiere que algunas acciones estatales no logran fortalecer la identidad indígena, ya que pueden transmitir la percepción de que la lengua propia es una barrera para la integración social. García considera que traducir materiales del español a lenguas indígenas no resuelve del todo el reto, pues cada idioma responde a estructuras culturales y formas de pensamiento propias.
Continuidad educativa y reconocimiento del bilingüismo
Algunas voces comunitarias, como la de Ingrid Lacayo del territorio Maleku, han expresado que la enseñanza de lenguas indígenas en la escuela primaria suele interrumpirse en la secundaria, donde la oferta educativa no siempre incluye estos idiomas.
Adicionalmente, existen testimonios sobre jóvenes que, al avanzar en el sistema educativo, optan por ocultar su identidad indígena para evitar discriminación, lo que podría contribuir al distanciamiento con la lengua original. Según CR Hoy, este fenómeno se asocia con el riesgo de que las nuevas generaciones queden más alejadas de sus raíces lingüísticas.
García también señala que, en ocasiones, no se reconoce formalmente el bilingüismo de quienes dominan tanto su idioma originario como el español, lo que podría limitar el valor otorgado a estas competencias en el ámbito académico y social.

Zúñiga relaciona esto con una tendencia nacional a priorizar un modelo homogéneo, lo que, en su opinión, podría dificultar respuestas estatales efectivas frente a la diversidad etnolingüística.
Iniciativas y perspectivas desde las universidades y las comunidades
Las universidades públicas, como la UCR y la UNA, impulsan programas de formación docente y desarrollan investigaciones sobre la enseñanza y certificación de lenguas indígenas. Parte de estos esfuerzos busca que el dominio de una lengua originaria pueda acreditarse oficialmente y no represente una desventaja académica.
Especialistas y líderes coinciden en que las políticas de revitalización lingüística requieren la participación activa de las propias comunidades para adaptarse a sus formas de aprendizaje y transmisión cultural. Según García, el primer paso para cualquier estrategia es consultar a los pueblos indígenas sobre sus prioridades y necesidades en relación con sus lenguas.
El futuro de las lenguas indígenas en Costa Rica depende de diversos factores, como la continuidad educativa, el reconocimiento social y la colaboración entre comunidades, instituciones educativas y organismos públicos. Las iniciativas en marcha muestran avances y desafíos, mientras continúa el debate sobre la mejor forma de preservar este patrimonio cultural.














