
El Salvador aceleró la siembra de maíz bajo riego ante el pronóstico del “Súper Niño” y busca incorporar 60.000 manzanas adicionales para sostener el abastecimiento interno y contener los precios del grano básico, según el viceministro ad honorem del Ministerio de Agricultura y Ganadería Óscar Domínguez. La estrategia incluye perforación de pozos, instalación de punteras y distribución de sistemas de riego móviles en distintas zonas del país, de acuerdo con Domínguez.
La meta se suma a las “miles de manzanas de maíz” que ya están sembradas, según Domínguez. El funcionario afirmó que el plan forma parte del Programa de Aumento a la Producción y que se ejecuta con gremiales, distritos de riego y productores a gran escala.
El viceministro sostuvo que el Gobierno ya obtuvo “resultados concretos” en la producción de hortalizas y frijol y que ahora concentra el avance en el maíz, según su declaración. El objetivo, dijo, es garantizar el abastecimiento en el mercado nacional y mantener la competitividad de los precios “en favor del productor y de las familias salvadoreñas”.
En Centroamérica, El Niño reduce lluvias y agrava el riesgo para maíz y frijol
En Centroamérica el fenómeno de El Niño provoca un aumento de las temperaturas y una disminución marcada de las lluvias. Ese patrón deriva en sequías prolongadas, canículas más intensas y daños sobre la agricultura de subsistencia, sobre todo en el Corredor Seco, donde los cultivos de maíz y frijol sufren pérdidas graves.
Entre los principales efectos regionales figuran retrasos en el inicio de la época lluviosa y una prolongación de las canículas, lo que reduce la disponibilidad de agua para consumo humano y uso agrícola, según el texto fuente. También se mencionan olas de calor más frecuentes, mayor riesgo de incendios forestales, reducción de caudales en ríos y una tendencia a la salinización de pozos costeros.

La intervención oficial en El Salvador busca anticiparse a ese escenario mediante expansión del riego y acceso a insumos, según Domínguez. El funcionario afirmó además que el Gobierno “garantizará los insumos más baratos del país” a través de AGROCENTA y que avanza en la implementación de fábricas de biofertilizantes a escala nacional.
Domínguez indicó que esos bio-insumos buscan integrar prácticas agroecológicas en distintas siembras del país. Añadió que esos manejos ya se aplican en las principales zonas productoras y que “muy pronto” estarán disponibles también para el público en general.
El plan oficial se apoya en organismos internacionales y productores
El viceministro destacó la articulación con WFP_SV y FAO El Salvador, a los que definió como aliados estratégicos para ampliar la cobertura del apoyo y potenciar resultados, según su declaración. También remarcó la participación de gremiales, cooperativas y productores individuales dentro de la respuesta oficial.
Domínguez describió al fenómeno climatológico como una “amenaza global” y afirmó que la administración trabaja de forma anticipada “bajo el liderazgo del presidente Nayib Bukele” para asegurar el abastecimiento de maíz. En su mensaje, insistió en que el “verdadero protagonista” de la estrategia es el productor salvadoreño, con respaldo del Gobierno.
El texto fuente incorpora además una explicación técnica sobre la variabilidad de El Niño en Paraguay, donde un ingeniero señaló que ese fenómeno no siempre presenta la misma intensidad ni el mismo comportamiento. Recordó que el año antepasado se registró un evento que generó lluvias en el norte argentino y el sur de Brasil, pero que casi no tuvo incidencia en territorio paraguayo, según esa explicación.

Esa misma fuente indicó que la región Oriental y el Bajo Chaco suelen estar entre las zonas más afectadas por este tipo de eventos de lluvias en Paraguay. También señaló que, en términos generales, El Niño suele tener menos impacto negativo para el sector productivo que La Niña.
El especialista citado en el texto agregó que un aumento del agua también implica riesgos específicos para la producción. “Podemos tener esa ventaja por un lado, pero también El Niño, al generar alta humedad y altas temperaturas, puede provocar mayor presión fitosanitaria”, afirmó, en referencia a una mayor incidencia de enfermedades en cultivos.












