A tres años de la tragedia en el Estadio Cuscatlán, El Salvador recuerda la mayor catástrofe deportiva de su historia reciente, que dejó doce personas fallecidas y más de un centenar de heridos durante una estampida ocurrida el 20 de mayo de 2023.
Según informó EFE, la noche de aquel sábado marcó un punto de inflexión para el fútbol salvadoreño y la gestión de eventos masivos en el país.
El suceso tuvo lugar en el recinto conocido como “Coloso de Monserrat”, ubicado en San Salvador, durante el Alianza vs. FAS correspondiente al juego de vuelta de los cuartos de final del Clausura 2023.
Autoridades oficiales confirmaron que el incidente se originó cuando numerosos aficionados intentaron ingresar a una de las zonas populares del recinto deportivo, provocando un tumulto que resultó fatal para doce personas.
Organismos de primera respuesta como los Comandos de Salvamento informaron que cerca de 100 personas debieron ser trasladadas a centros hospitalarios, mientras se contabilizaban más de 500 atenciones médicas a lo largo de la noche.
El portavoz, Carlos Fuentes, explicó que los equipos de emergencia desplegaron un operativo de gran escala para asistir a los afectados, según información recogida por EFE.

Suspensión del torneo y solidaridad del fútbol salvadoreño
La Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut) expresó su pesar ante lo ocurrido y solicitó informes inmediatos para esclarecer el origen de la estampida. La federación anunció la suspensión de los partidos para el día siguiente y convocó a una reunión urgente con la Comisión de Seguridad de Escenarios Deportivos.
El impacto de la tragedia se reflejó en todos los sectores del fútbol local. Los principales clubes del país difundieron mensajes de condolencia y llamaron a la unidad del deporte en un momento de luto nacional.
Fanáticos presentes en el estadio auxiliaron a los heridos en medio del caos, mientras medios internacionales y nacionales documentaron imágenes del drama.

El 25 de mayo, como parte de las diligencias de investigación tras la tragedia en el Cuscatlán, la FGR y PNC llevaron a cabo allanamientos en distintos locales vinculados a la organización del evento.
Los operativos incluyeron registros en una empresa responsable de la elaboración, distribución y registro de los boletos para los encuentros deportivos, así como en las oficinas administrativas de Alianza F.C.
Durante estas acciones, los equipos de la FGR y la PNC buscaron documentación financiera y contable, contratos con la empresa proveedora de boletos, boletos utilizados el día del evento e información relacionada con la logística de la jornada. También se realizó un allanamiento en las oficinas de la empresa administradora del recinto, como parte de los esfuerzos para fortalecer las investigaciones sobre las causas y responsabilidades del suceso.

Tras la tragedia, la Fesfut suspendió el torneo de la Liga Mayor y canceló los partidos programados para los días siguientes. El regreso de la actividad futbolística se produjo semanas más tarde e incluyó nuevas medidas de seguridad, entre ellas la prohibición del consumo de alcohol dentro de los estadios, con el objetivo de prevenir incidentes similares y garantizar la integridad de los asistentes.
El dramático suceso transformó la conversación sobre la seguridad en eventos deportivos en El Salvador y motivó revisiones de los protocolos de acceso y organización en espectáculos masivos, según recogen los informes de EFE.
Este miércoles, Alianza publicó en sus redes sociales un mensaje en memoria de las víctimas de la estampida, expresando respeto y recordando a quienes perdieron la vida en el incidente.













