El Banco de Japón (BoJ) mantuvo este viernes sin cambios su principal tipo de interés, después de haberlo elevado en junio a su nivel más alto en 31 años. El organismo central también mejoró levemente sus previsiones de crecimiento económico para el año en curso.
En un comunicado, el BoJ informó que su comité de política monetaria acordó por mayoría de ocho a uno mantener la tasa de referencia en 1,0 %, una decisión ampliamente anticipada por los mercados. Tras el anuncio, el yen se debilitó, luego de haberse apreciado frente al dólar el día anterior, lo que alimentó especulaciones sobre una posible intervención oficial en el mercado de divisas.
La decisión se produce en un contexto de presión sobre las autoridades para endurecer la política monetaria, ante el avance de la inflación y la persistente debilidad del yen, que se mantiene cerca de su nivel más bajo en cuarenta años frente al dólar.
“Existe el riesgo de que la inflación subyacente se desvíe por encima de nuestro objetivo del 2% a medida que las expectativas de inflación a medio y largo plazo sigan aumentando y las empresas se muestren más activas a la hora de subir los precios y los salarios”, sostuvo el BoJ en el informe trimestral de perspectivas.
El banco central revisó a la baja su previsión de inflación para el actual ejercicio fiscal, situándola en 2,5%, frente al 2,8% estimado previamente. Asimismo, proyectó un crecimiento económico del 0,6%. “Se prevé que la economía de Japón continúe creciendo moderadamente, aunque a un ritmo más lento, en el ejercicio fiscal de 2026”, indicó el banco en su informe.
El documento advierte que el impacto de la crisis en Medio Oriente sobre los costos energéticos podría afectar el crecimiento, aunque apunta que la economía estaría respaldada por medidas gubernamentales, condiciones financieras favorables y un aumento de la demanda global vinculada al aluminio.
Analistas consideran que la presunta intervención en el mercado de divisas pudo haberse programado para anticiparse a movimientos especulativos relacionados con las decisiones del Banco de Japón.
“Es posible que la intervención en apoyo del yen no funcione mejor ahora que antes, pero la persistencia de las autoridades japonesas nos sugiere que el yen se mantendrá en torno al nivel de 160 este año antes de experimentar un repunte más sostenido el próximo año”, señaló Jonas Golterman, de Capital Economics, en un comentario a Associated Press.
De los nueve miembros del comité de política monetaria del Banco de Japón, incluidos el gobernador, los vicegobernadores y otros integrantes, ocho votaron a favor de mantener el tipo de interés oficial. La única excepción fue Hajime Takada, quien se opuso a la decisión al considerar que el banco central entró en una “nueva fase” que exige respuestas a riesgos como el aumento de la inflación y los cambios en la política monetaria internacional.
La decisión del Banco de Japón y el tono restrictivo de su declaración impulsaron al alza el rendimiento de los bonos del gobierno japonés a dos años, pero tuvieron un impacto limitado sobre el yen. “El informe de perspectivas del Banco de Japón fue restrictivo y mantenemos nuestra opinión, que no coincide con el consenso general, de que el banco central subirá los tipos de interés al 2% para finales del próximo año”, afirmó Marcel Thieliant, director de Asia-Pacífico en Capital Economics en Singapur.
La decisión del banco central se produjo después de que Japón interviniera en el mercado de Nueva York el jueves, comprando yenes y vendiendo dólares, una medida que no logró fortalecer de manera sostenida la moneda japonesa.
Como señal de apoyo a la acción de Tokio, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo que Japón podría haber intervenido para apuntalar su moneda, que consideró “muy infravalorada”, según declaraciones recogidas por un reportero de Fox Business Network.
(Con información de agencias)














