
La diversidad de vidas que se amontonan dentro del peronismo van construyendo un gran debate sobre el futuro de la fuerza política y las necesidades de marcar un cambio de época. Desde de un plan económico hasta la forma de construir una estructura de poder. Desde la búsqueda de nuevos liderazgos hasta la profundidad de la influencia de los líderes actuales.
Una de las vertientes que dará un nuevo paso en la discusión pública de la alternativa peronista es la del PJ Federal, que tiene en su mesa chica a Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Federico Achával. El primer paso fue presentarse en sociedad el 1 de mayo en Parque Norte. El segundo es intensificar el debate sobre un nuevo programa económico y productivo. Para eso el destino elegido es Entre Ríos.
El esquema federal volverá a reunirse el lunes 15 de junio en Concepción del Uruguay. Bajo el título “El Peronismo Debate para ser Alternativa Nacional”, la dirigencia justicialista del interior buscará abrir una etapa de debate centrada en la formulación de propuestas concretas sobre temáticas puntuales. A partir de ahora la discusión será regional y aplicada a temas que tengan peso en ese lugar geográfico del país.
“Hay que superar las discusiones centradas exclusivamente en nombres, liderazgos o candidaturas, para volver a poner en el centro las ideas, los proyectos y las propuestas”, indicaron en el esquema federal, donde destacan que después de la presentación en Parque Norte se movió una dirigencia en búsqueda de una vía política para encauzar sus necesidades y sus pensamientos.

El peronismo entrerriano está en una etapa de rearmado detrás de dos figuras que motorizan el proceso de reorganización: Guillermo Michel y Adham Bahl. Después de varios períodos de gobierno con sello justicialista, Rogelio Frigerio rompió el molde, se convirtió en Gobernador y edificó una alianza electoral con el gobierno de Javier Milei. Para destronarlo hará falta un peronismo que, de mínima, esté unido en su mayor parte. El armado federal va a tener influencia directa en esa organización.
El debate que plantean para el 15 de junio tiene como eje central el modelo agroindustrial y productivo de la Argentina. “El peronismo debe volver a construir una agenda de desarrollo que recupere la confianza de los sectores productivos de todo el país”, aseguran entre los federales.
“Tenemos la responsabilidad de reconstruir vínculos, representar a los sectores que hoy están siendo castigados y ofrecer una alternativa clara”, advirtió a este medio uno de los integrantes de la primera línea del espacio, que en un puñado de días se reunirá en un esquema similar a utilizado en Parque Norte, con comisiones temáticas, un acto final y la publicación de un documento sobre lo discutido en la jornada.
El conflicto con los PJ del interior
En una sintonía diferente de la recomposición política del peronismo están los PJ locales, muchos de ellos con conflictos abiertos e internas múltiples. Son focos de peleas, divisiones y disputas permanentes. Muy lejos del motor de una alternativa que podrían ser si estuvieran ordenados y alineados bajo una conducción política estable.

Los PJ de Salta y Jujuy, intervenidos judicialmente, son un nido de fricciones incesantes. Los interventores políticos, delegados por el PJ Nacional, con el aval de Cristina Kirchner, apelaron las intervenciones dispuestas por la justicia federal. En ambos casos concedieron la apelación, pero no fue con efecto suspensivo, motivo por el cual la intervención permanece vigente hasta que resuelva la situación la Cámara Nacional Electoral (CNE).
En Salta los delegados normalizadores, Pablo Kosiner y Nora Canunni, instruidos por el PJ para buscar una salida auspiciosa al conflicto local, presentaron en las últimas horas varias objeciones a la junta electoral partidaria del partido, respecto a la organización de la elección, pautada para el 2 de agosto. Entre ellas aparecen la logística, el recuento de votos, la habilitación de centros de votación, la distribución de las urnas y el financiamiento del proceso electoral.
En esos pases de facturas cruzados aparece en escena el gobernador salteño, Gustavo Sáenz, que hace tiempo pide que haya elecciones en el PJ de su provincia y acusa a los Kirchner de manejar el partido desde Buenos Aires; y el ex gobernador Juan Manuel Urtubey, que está alineado a Unión por la Patria (UP) y mantiene una relación tensa con quien fue su sucesor en el poder.
“Sáenz se autopercibe no peronista pero quiere manejar el Partido Justicialista. Salta es la única provincia de la Argentina donde el 100% de su diputados y senadores nacionales votaron absolutamente todas las iniciativas del Gobierno. En verdad, la idea es evitar que haya una posición diferente”, planteó esta semana el ex mandatario en diálogo con EcoMedios.

El interventor puesto por la justicia federal, José Luis Napoleón Gambetta, es un hombre cercano a Sáenz, motivo por el que en el peronismo advierten que se está desarrollando una discusión de poder en el plano político, pero también en el plano judicial. El pedido que salió de Matheu 130, donde coordina la agenda el formoseño José Mayans, es que los delegados busquen una salida armoniosa del conflicto local y medien con el oficialismo local y la Justicia para que haya un proceso electoral prolijo y efectivo.
En Jujuy la situación es bastante similar. En la semana entrante la intervención judicial, a cargo de Ricardo Villada, hombre que también es muy cercano al gobernador de Salta, es posible que defina el cronograma electoral. El peronismo jujeño está muy fraccionado y enfrentado, por lo que una elección ordenada, que legitime dirigentes, parece ser la salida más apropiada al mar de acusaciones que subsisten.
Hay cinco sectores distintos dentro del universo del peronismo jujeño. Cada uno tiene un referente: Rubén Rivarola, Guillermo Snopeck, Carolina Moisés, Leila Chaher y Guillermo Jenefes. “Hay que buscar una forma de ponerse de acuerdo, pero todos tenemos que estar adentro”, planteó uno de los líderes del justicialismo en la provincia. De esos sectores saldrán las listas que participen en los comicios internos.
Moisés, aliada a los gobernadores de Salta, Catamarca y Tucumán, viene de ser sancionada por los interventores políticos del PJ, debido a su posicionamiento cercano al Gobierno en un puñado de leyes. Y, antes de ese episodio, tuvo varios cruces con el kirchnerismo por las reiteradas suspensiones de las elecciones partidarias locales y, al mismo tiempo, la incapacidad de poder lograr un acuerdo de unidad que suture las grietas internas.
El sector de los gobernadores del norte está pendiente de lo que suceda con el PJ jujeño y de la resolución de la CNE. Mientras esperan que la intervención judicial permanezca vigente y ordene el proceso electoral, acusan al kirchnerismo de ejercer presiones a la justicia vinculadas a la rosca política. Le apuntan a dos nombres: Leopoldo Moreau y Gerónimo Ustarroz.
Neuquén es otra de las provincias donde hay focos de conflicto abiertos. La semana pasada el peronismo kirchnerista logró imponerse en una votación interna y tomar el control del congreso partidario. Lo hizo a través de Luis “Pichi” Sagaseta, vinculado al ex secretario de la presidencia de la Nación Oscar Parrilli.
En los últimos días, José Asaad, actual presidente del PJ Neuquén, alineado al gobernador Rolando Figueroa, acusó a su compañera de fórmula, Anahí Valdez, de haber trabajado en conjunto con el sector de Parrilli y ser funcional a la oposición interna.
Esa acusación evidenció un quiebre interno en la conducción del partido. Hace tan solo tres meses habían ganado juntos las internas partidarias. El PJ local está partido y plagado de desconfianza. No hay orden, no hay cohesión y no hay unidad.
El aniversario de la condena de CFK
Este miércoles se cumple un año desde que la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad, lo que derivó en su inmediata detención y la inhabilitación perpetua para ejercer y competir por cargos públicos. El cristinismo hace varios días que viene realizando actos en la puerta de San José 1111 para mantener vivo el reclamo por su libertad y reivindicar el rol de liderazgo de la ex presidenta.
Sin embargo, ese sector insiste con la necesidad de que el resto del peronismo tome noción de lo que implica la detención de la ex mandataria y ponga en la lista de prioridades la defensa irrestricta de su inocencia. Si ella no está libre, no habrá legitimidad plena de un candidato peronista, fueron las palabras de Parrilli un par de semanas atrás. Una gran mayoría del esquema opositor no piensa así.
En el sector más duro del kirchnerismo hay una gran molestia con Axel Kicillof y con algunos referentes del PJ Federal por la falta de defensa a CFK. “Les interesa más ser complacientes con el poder económico, con los empresarios, que defender a Cristina”, se quejó un camporista puro. “Se van a convertir en un pequeño grupo reaccionario. Cada vez más chicos están. Cada vez se hablan más a ellos mismos”, reaccionó un integrante del MDF.
La discusión va y viene. Casi en forma permanente. El camporismo está dispuesto a dar una batalla dialéctica potente frente a otros sectores del peronismo, que hablan de la situación de CFK, pero que entienden que no es el punto central del programa o del plan de acción que debe tener la oposición en este tiempo de rearmado político y oposición dura a Javier Milei.














