
Cuba vuelve a enfrentar una jornada con la red eléctrica al límite. La Unión Eléctrica (UNE) pronosticó para este miércoles 4 de noviembre una afectación de hasta 1.920 megavatios (MW) durante el horario de mayor consumo, una cifra que confirma que el sistema apenas logrará cubrir un tercio de la demanda nacional, según informó Periódico Cubano, diario independiente cubano.
El dato llega después de una jornada marcada por cortes continuos. El martes el servicio estuvo interrumpido durante las 24 horas, con un pico de afectación de 1.905 MW a las 7:30 de la noche.
La demanda duplica la generación disponible
El parte oficial de la UNE calculó para este miércoles una demanda máxima de 2.850 MW frente a apenas 960 MW de disponibilidad. Esa brecha deja un déficit de generación de 1.890 MW, la cifra que explica por qué buena parte de la isla permanecerá sin electricidad durante las horas de mayor consumo.

El Sistema Eléctrico Nacional arrastra una combinación de averías en termoeléctricas, trabajos de mantenimiento programado y limitaciones de combustible que, sumadas, reducen la generación disponible a menos de la mitad de lo que el país necesita en el horario pico, según Periódico Cubano.
A las seis de la mañana, la disponibilidad ya era de 960 MW frente a una demanda de 2.300 MW, con 1.220 MW afectados. Para el mediodía, la propia UNE estimó una afectación de 1.500 MW, lo que anticipaba que la crisis no daría tregua en ningún horario del día.
Siete unidades termoeléctricas fuera de servicio
El reporte identificó cuatro unidades averiadas: la número 5 de Mariel, la 1 de Santa Cruz del Norte, la 2 de Felton y la 3 de Renté. A ellas se suman otras tres en mantenimiento: la unidad 3 de Santa Cruz del Norte, la 5 de Nuevitas y la 5 de Renté.
La UNE reportó además 538 MW de limitaciones en la generación térmica, sin precisar cuándo se reincorporarían las unidades dañadas. Periódico Cubano señaló que la empresa estatal no ofreció una fecha estimada de recuperación, lo que mantiene la incertidumbre sobre el servicio en los próximos días.

La dependencia de centrales termoeléctricas envejecidas sigue siendo, según el diario, uno de los principales factores que explican la fragilidad del sistema: cuando una sola unidad sale de operación, el déficit se traslada de inmediato a los circuitos de distribución.
Localidades con más de 24 horas sin electricidad
Los efectos territoriales del déficit se concentraron en el oriente del país. En Holguín, el circuito Nicaro-Cabonico acumulaba 27 horas y 28 minutos sin servicio, mientras que Gibara 2 superaba las 22 horas de interrupción. En Moa, otro circuito llevaba más de 22 horas afectado.
En Las Tunas, la empresa eléctrica provincial reportó 561 interrupciones pendientes y 121 transformadores dañados. Granma registró 75 MW afectados, con circuitos de Jiguaní, Campechuela y Pilón entre los más perjudicados.
El deterioro se arrastra desde finales de octubre: el 29 de ese mes la afectación llegó a 2.004 MW, al día siguiente subió a 2.039 MW y el 31 de octubre se ubicó en 2.022 MW, de acuerdo con un reporte de Infobae que cita a Periódico Cubano.
Al cierre de ese mes, algunas zonas de la isla acumulaban entre 70 y 89 horas seguidas sin electricidad, y en La Habana se registraron 213 MW afectados con 84 circuitos interrumpidos en un solo día.

La energía solar no alcanza para compensar el déficit
Durante la jornada del martes, los parques solares fotovoltaicos aportaron 2.341 megavatios hora, con una potencia máxima de 364 MW. La cifra resultó insuficiente para cubrir el déficit nacional, sobre todo durante la noche, cuando la generación solar desaparece y el consumo aumenta.
Otro reporte de Periódico Cubano, recogido también por Infobae, detalla que apenas dos días antes los parques solares habían llegado a aportar 4.140 MWh con una potencia máxima de 644 MW, un volumen que tampoco logró evitar que el déficit superara los 1.880 MW esa jornada.
Según un recuento de Cubanet, sitio de noticias independiente cubano, el deterioro del sistema ya había provocado unos ocho apagones generales en lo que va de 2026, distribuidos entre marzo, julio, agosto y septiembre, y había derivado en un aumento de las protestas por el deterioro de las condiciones de vida en la isla.

La persistencia de los cortes afecta la conservación de alimentos, el suministro de agua y las actividades productivas en toda la isla.
Mientras el Gobierno cubano mantiene anuncios de inversión para mejorar la generación, los partes diarios de la UNE siguen mostrando una capacidad insuficiente frente a una demanda que no cesa, sin que haya una fecha definida para la estabilización del servicio.













