
Un pandillero del Barrio 18 fue condenado a 115 años de prisión en El Salvador por los delitos de tenencia, portación o conducción ilegal e irresponsable de armas de fuego, desaparición de personas y homicidio agravado. La sentencia fue impuesta por el Tribunal Segundo contra el Crimen Organizado de Santa Ana contra Emmanuel Alexander Ortiz Aguilar, identificado como palabrero de la cancha El Edén.
De acuerdo con Centros Judiciales El Salvador, Ortiz Aguilar fue uno de los 26 integrantes de la pandilla Barrio 18 condenados por delitos cometidos en el distrito de Santa Ana. El fallo estableció la pena más alta del proceso para el acusado, a quien las autoridades atribuyeron una función de dirección dentro de la estructura criminal.
La causa incluye el asesinato de Humberto Carlos B. R., de 44 años, ocurrido el 12 de enero de 2023. Según la información judicial, la víctima fue interceptada por varios pandilleros mientras caminaba por la colonia El Edén, en el cantón Cantarrana, de Santa Ana. Allí recibió múltiples heridas con corvos.
Tras el ataque, los responsables trasladaron el cuerpo hasta un cafetal, donde lo cubrieron con hojas. Al día siguiente regresaron al lugar, lo llevaron en una carretilla y lo arrojaron a un pozo, según el reporte de Centros Judiciales El Salvador.
El cadáver fue localizado posteriormente. La autopsia practicada por el Instituto de Medicina Legal (IML) determinó que la víctima murió a causa de múltiples lesiones craneofaciales provocadas con un arma cortocontundente.

En el mismo expediente, 13 acusados recibieron condenas de 30 años de prisión por su condición de homeboys dentro de la organización. Otros siete fueron sentenciados a 20 años por actuar como colaboradores, mientras que cinco civiles activos de la pandilla recibieron la misma pena.
La condena de 115 años se suma a otras sentencias elevadas dictadas contra integrantes de pandillas en El Salvador durante 2026. En enero, el Juzgado Segundo contra el Crimen Organizado de San Miguel condenó a Alexander Antonio Vargas Portillo, miembro de la Mara Salvatrucha (MS-13), a 290 años de prisión por múltiples crímenes cometidos en los departamentos de La Unión y Morazán.
En ese proceso también fueron condenados Manuel Antonio Morales Mejía, a 148 años; René Mauricio Joya Villalta, a 130 años; y José Luis Ramos Garay, a 110 años. Los imputados fueron declarados culpables de homicidios y otros delitos atribuidos a la clica Pinos Locos Salvatruchos.
Otras condenas superaron los 160 años de cárcel
En septiembre, el Tribunal Segundo contra el Crimen Organizado de San Miguel impuso una pena de 166 años de prisión a Willian Alexis Villegas Romero. La sentencia incluyó cinco homicidios agravados, cinco casos de proposición y conspiración para cometer homicidios agravados, tres extorsiones y otros ilícitos.

El proceso resolvió hechos que involucraron 17 homicidios agravados, dos feminicidios agravados, un intento de homicidio, delitos de tráfico de drogas y extorsiones. Otros dos procesados, Eduardo Guevara Mejicanos y Cristian Josué Padilla, recibieron 83 años de cárcel cada uno.
En agosto, José Isaac González Gómez fue condenado a 111 años de prisión por tres homicidios y dos intentos de homicidio cometidos en Usulután. Diez de los 21 pandilleros sentenciados en esa causa permanecían prófugos, según informó la Fiscalía General de la República.
Las penas se dictan en un contexto de reformas aprobadas este año que habilitaron la prisión perpetua revisable para homicidas, violadores y terroristas, categoría en la que la legislación salvadoreña incluye a las pandillas. La reforma constitucional al artículo 27 y los cambios al Código Penal entraron en vigencia el 26 de abril.
La normativa establece revisiones de la pena después de 30 años de prisión en casos de un solo delito, 35 años cuando hay concurso de delitos y hasta 40 años si concurren agravantes de extrema gravedad. Para menores de edad, la revisión obligatoria queda fijada tras 25 años de cárcel.













