Canadá eligió este lunes a la empresa alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) como proveedor para construir hasta 12 submarinos de propulsión convencional, un programa que reemplazará la envejecida flota de la Marina canadiense y que constituye la mayor adquisición militar en la historia del país. La iniciativa busca reforzar la vigilancia del Ártico y aumentar la capacidad operativa de Canadá dentro de la OTAN.
El anuncio fue realizado por el primer ministro Mark Carney antes de viajar a la cumbre de la OTAN, donde los países miembros debatirán nuevos compromisos para incrementar el gasto en defensa. El mandatario confirmó que el Gobierno iniciará negociaciones con la compañía alemana para cerrar el contrato definitivo, aunque evitó precisar el costo final y se limitó a señalar que implicará inversiones de “decenas de miles de millones de dólares”.
Carney explicó que la propuesta de TKMS fue considerada la más adecuada para responder a las necesidades operativas de Canadá, especialmente en las aguas del Ártico.
“El submarino ha demostrado su capacidad”, afirmó, al destacar además que la empresa suministra este tipo de embarcaciones a más de un tercio de los países que integran la OTAN.
La oferta alemana se impuso a la presentada por la empresa surcoreana Hanwha Ocean. Según el Gobierno canadiense, si las negociaciones con TKMS no llegan a buen puerto, la compañía asiática permanecerá como proveedor alternativo.
El programa contempla el reemplazo de los cuatro submarinos clase Victoria, incorporados por Canadá desde el Reino Unido a finales de la década de 1990. Debido a que Ottawa buscaba submarinos convencionales diésel-eléctricos, ninguna empresa estadounidense presentó una oferta, ya que Estados Unidos construye únicamente submarinos de propulsión nuclear.
Además de modernizar la flota, el Gobierno canadiense pretende acelerar los plazos de entrega. Carney informó que Alemania y Noruega acordaron liberar capacidad en sus líneas de producción para que las primeras cuatro unidades sean entregadas en 2034, dos años antes de la previsión inicial.
El primer ministro vinculó el proyecto con la protección del territorio canadiense y el fortalecimiento de sus capacidades marítimas.
“La soberanía de nuestro país, rodeado por tres océanos y con la costa más extensa del mundo, depende de nuestras capacidades marítimas”, sostuvo.
Alemania celebró la decisión de Ottawa
El Gobierno alemán calificó la elección de Canadá como un respaldo a la cooperación industrial y militar entre ambos países y Noruega, que participa en el desarrollo del modelo de submarino seleccionado.
El canciller Friedrich Merz afirmó que la compra representa “una clara señal de cooperación transatlántica y europea en el sector de la industria de la defensa”. Asimismo, sostuvo que el programa “es un gran proyecto estratégico que unirá a Canadá, Alemania y Noruega durante décadas” y agregó que constituye “una muestra de nuestra colaboración a largo plazo, que va mucho más allá de la política de seguridad y defensa”.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, celebró el resultado de la licitación.
“Me alegra que hayamos podido convencer a Canadá de nuestra propuesta germano-noruega”, declaró. El funcionario aseguró además que la decisión abre “un nuevo capítulo en política de defensa e industria” y describió a los submarinos 212CD como “los mejores submarinos convencionales del mundo”.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, destacó que Alemania y Noruega ya cuentan con doce submarinos de este modelo y afirmó que la futura incorporación de las unidades canadienses permitirá crear “la flota de submarinos convencionales más grande y moderna del mundo”.
“Podremos intercambiar, analizar y aprovechar rápidamente la información que recopilarán nuestros hasta 24 submarinos en el Atlántico Norte, el Ártico y el Extremo Norte”, señaló.
El contrato contempla la adquisición de hasta 12 submarinos basados en el diseño 212CD, desarrollado conjuntamente por Alemania y Noruega. Las autoridades canadienses estiman que la construcción de las embarcaciones podría alcanzar un valor de hasta 30.000 millones de dólares canadienses, mientras que el costo total del programa, incluyendo mantenimiento, operaciones y futuras modernizaciones, podría elevarse hasta 50.000 millones de dólares canadienses.














