Un equipo de tres buzos finlandeses recuperó este martes otros dos de los cinco cuerpos de ciudadanos italianos que murieron en el interior de una cueva submarina en el atolón de Vaavu, en Maldivas, informó el portavoz presidencial Mohamed Hussain Shareef. Ya son tres los cuerpos recuperados y los dos cadáveres restantes serán extraídos el miércoles, según las autoridades.
Cuatro restos habían sido localizados el lunes, cuando se retomaron las búsquedas tras una pausa forzada por la muerte de un buzo militar maldiviano durante una peligrosa misión para intentar alcanzarlos. Mohamed Mahadi falleció durante la fase de descompresión, el lento ascenso en el que el submarinista debe realizar paradas a profundidades establecidas para eliminar gradualmente los gases absorbidos bajo alta presión.
Los cinco italianos desaparecieron el jueves 14 de mayo cuando exploraban el sistema de cuevas del canal Dekunu Kandu, cerca de la isla de Alimatá, en el atolón de Vaavu, a aproximadamente una hora en lancha de la capital, Malé. Uno de los cuerpos —el del instructor de buceo Gianluca Benedetti— había sido hallado fuera de la cueva el mismo día en que se reportó la desaparición del grupo.

El portavoz del gobierno maldiviano, Ahmed Shaam, explicó que los cuatro cuerpos restantes fueron encontrados “prácticamente juntos” en el tercer segmento de la cueva, su tramo más interior y más amplio. “Como se pensaba previamente, los cuatro cuerpos fueron hallados dentro de la cueva; no solo dentro de la cueva, sino muy adentro”, precisó Shaam.
Los cinco buzos italianos fallecidos son Monica Montefalcone, profesora asociada de la Universidad de Génova especializada en ecosistemas marinos; su hija Giorgia Sommacal; Muriel Oddenino, bióloga marina e investigadora también en esa universidad; Federico Gualtieri, recién graduado bajo la dirección de Montefalcone; y el instructor de buceo Gianluca Benedetti, de 44 años, cuyo cuerpo fue el primero en ser recuperado, el mismo jueves por la tarde, cerca de la entrada de la cueva. Todos eran considerados buceadores experimentados y habían realizado otras inmersiones durante los días previos al incidente.

El grupo viajaba a bordo del Duke of York, un yate de 36 metros que llevaba a otros 20 italianos, quienes se encuentran ilesos. El viaje había sido organizado por Albatros Top Boat, un operador turístico piamontés, con fines científicos.
La profundidad legal para el buceo recreativo en Maldivas es de 30 metros. Para superar ese límite se requiere un permiso específico de la autoridad marítima, y las investigaciones aún deben determinar si el grupo lo poseía. Las autoridades maldivanas han suspendido indefinidamente la licencia del Duke of York mientras dura la investigación.
Cómo los encontraron

La operación de búsqueda y recuperación fue encargada a la organización Divers Alert Network Europe (DAN Europe), especializada en seguridad submarina, que desplegó a tres buzos técnicos finlandeses: Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist. La elección no fue casual: Finlandia cuenta con una sólida tradición en buceo en cuevas, particularmente en minas inundadas y bajo el hielo, lo que sitúa a sus especialistas entre los más experimentados del mundo en entornos extremos.
La inmersión del lunes, que duró tres horas, permitió al equipo explorar la cueva —de entre 200 y 250 metros de longitud, articulada en tres cavidades conectadas por estrechamientos de entre dos y tres metros de ancho— y localizar los cuerpos a unos 55-60 metros de profundidad.
Para lograrlo, los buzos utilizaron rebreathers, sistemas de respiración de circuito cerrado que reciclan el gas exhalado, eliminan el dióxido de carbono mediante un filtro absorbente y reintegran el oxígeno consumido. Este sistema permite inmersiones significativamente más largas que los equipos de circuito abierto utilizados por los italianos, alcanzando hasta cuatro horas a esas profundidades. El equipo también empleó scooters subacuáticos para desplazarse dentro de la cueva y contrarrestar las corrientes.

DAN Europe describió a sus integrantes como buzos técnicos con experiencia internacional en misiones de búsqueda y recuperación en “entornos profundos con techo, espacios confinados y escenarios de alto riesgo”. El trío había participado en 2014 en una operación no autorizada para recuperar los cuerpos de dos buzos muertos en el complejo cueva de Plura, en Noruega, tras la suspensión de los trabajos oficiales por considerarse demasiado peligrosos. Esa historia fue documentada en el film Diving into the Unknown.
Qué falta por esclarecer
A pesar del avance en la recuperación de los cuerpos, persisten interrogantes centrales sobre lo ocurrido. Hay dos investigaciones abiertas en paralelo: una a cargo de las autoridades maldivanas y otra de la fiscalía de Roma, competente también en delitos cometidos o sufridos por ciudadanos italianos en el exterior.
El punto más sensible es si el grupo tenía autorización para bucear más allá de los 30 metros permitidos para el buceo recreativo. La abogada de Albatros Top Boat, Orietta Stella, declaró al Corriere della Sera que la empresa no había solicitado ese permiso: “Para lo que sabíamos nosotros, estas travesías científicas estaban dedicadas al muestreo de corales. No había nada que hiciera pensar en inmersiones a 50 o 60 metros ni en penetración en cueva”, afirmó.
La Universidad de Génova, por su parte, señaló que la misión de Montefalcone preveía “exclusivamente actividades de investigación en superficie o como máximo mediante snorkel”, y que no existía autorización para buceo subacuático.
También resta determinar la profundidad exacta a la que llegaron los buzos y qué ocurrió en el interior de la cueva. Para ello será clave recuperar y analizar los computadores de buceo que cada submarinista lleva consigo y que registran profundidad, tiempos y cálculos de descompresión en tiempo real. La extracción del equipo de los italianos, junto con los dos cuerpos restantes, está prevista para el miércoles.













