El Banco Central de Brasil anunció el miércoles una nueva reducción en la tasa de interés de referencia, la tercera consecutiva, situando la Selic en 14,25%. La decisión llega en medio de una coyuntura marcada por persistentes presiones inflacionarias y a pocos meses de las elecciones presidenciales en las que Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección y competirá contra el hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, Flávio.
El Comité de Política Monetaria (Copom) fundamentó su decisión en la necesidad de actuar con “serenidad y cautela”, dada la distancia entre las proyecciones de inflación y la meta oficial. En su comunicado, el Copom advirtió sobre un “escenario incierto” derivado de la “indefinición” en torno al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que podría influir en el mercado global del petróleo.
La reducción de 0,25 puntos porcentuales era anticipada por la mayoría de las instituciones financieras consultadas por el diario Valor Económico. En palabras del ministro de Finanzas, Dario Durigan, el nivel actual de la Selic resulta “poco civilizado”, lo que refleja el malestar del Gobierno por las altas tasas que encarecen el crédito y frenan el consumo y la inversión.
Desde su retorno al poder en 2023, el presidente Lula insistió en la necesidad de bajar la tasa Selic para reactivar la economía. El ciclo de recortes comenzó en marzo, después de casi dos años de estabilidad, aunque el banco central adoptó una postura más prudente tras el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que elevó los precios del petróleo por encima de los USD 100.
La inflación interanual en Brasil se sitúa actualmente en 4,72%, un dato que refleja el avance sostenido del costo de vida desde el inicio de la crisis en Medio Oriente. Pese a que los precios de la gasolina y el diesel disminuyeron en mayo, la presión inflacionaria sigue siendo una de las principales inquietudes para la población.
La decisión del Banco Central brasileño representa un respaldo para la agenda económica de Lula da Silva, que enfrenta el desafío de contener el alza de los precios en la antesala de los comicios de octubre, donde lidera las encuestas frente al senador Flávio Bolsonaro.
Entre las medidas adoptadas por el gobierno figura el control de los precios de los combustibles, especialmente el diesel, clave para el transporte de carga. Aunque estas acciones lograron una baja temporal en los precios de la gasolina y el diesel, el impacto en la inflación general ha sido limitado.
Las altas tasas de interés fueron tradicionalmente un obstáculo para el consumo y la inversión en Brasil. El recorte anunciado el miércoles era esperado por el mercado, pero la preocupación por la inflación y el costo de vida mantiene el tema en el centro de la agenda política y social de cara a las elecciones.
De acuerdo con los sondeos, Lula mantiene una ventaja clara sobre su principal adversario, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro. El rumbo de la política monetaria y la evolución de la inflación serán determinantes en el clima electoral de los próximos meses.
El ciclo de reducción de tasas se inició tras casi dos años de estabilidad, pero la crisis en Medio Oriente llevó a la entidad central a mostrarse más cauto en sus decisiones. El conflicto internacional elevó el precio del petróleo y afectó la economía global, influyendo directamente en las expectativas de los precios a los consumidores brasileños.
(Con información de AFP)













