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Andrés Buhar cuenta “el viaje” de Arthaus, el espacio cultural que revoluciona el microcentro porteño

Andrés Buhar, empresario y músico, lidera Arthaus Central con una visión de riesgo y colaboraciones con artistas consagrados y emergentes

“Elegir el microcentro tenía que ver con el lugar de plena actualidad”, afirma Andrés Buhar al repasar el origen de Harthaus Central en el corazón financiero de Buenos Aires. La idea de un espacio de estas características nació durante la pandemia, cuando la crisis global llevó al fundador a apostar por un edificio existente y transformar una antigua sucursal bancaria en un centro cultural que hoy se muestra en plena expansión. Y vivo: la tarde de su encuentro con Infobae Cultura, Buhar muestra orgulloso el avance de las obras para construir un espacio exclusivo para la inminente muestra de los Diarios de Guillermo Kuitca, a partir del martes 28 de abril, una de las mayores apuestas del espacio en 2026. “Es una muestra muy importante, de una obra que desarrolló a lo largo de veinticinco años. Se vio en la Fundación Cartier de París, en la Bienal de Venecia y el MALBA, pero nunca se vio completa como sucederá aquí.”

Seis años después de la pandemia, la apuesta sigue en movimiento: “Siempre estoy pensando qué otra idea, porque para mí hay un valor muy importante en mantener una institución flexible”, asegura Buhar, subrayando la importancia de sostener la juventud y la adaptabilidad del proyecto.

La pregunta, en 2022 y ahora en 2026, sigue siendo la misma.

—¿Por qué un empresario exitoso en otros rubros decide invertir en cultura?

—Siempre es multicausal. Tengo una vocación paralela de ser músico y estar metido desde otro lugar. A veces me dicen: “Sos coleccionista”. Sí, me gusta comprar cuadros, pero no me considero solo coleccionista… Me interesa participar, subirme al viaje.

—¿Un proyecto así también es pensado como una inversión más?

—Claramente no es un negocio. Estamos muy acostumbrados a que todo se mida con la lógica de la plata, y no. Borges decía que está bueno tener una cantidad de plata para no pensar en ello.

La instalación Argentina (paisajes) de Mondongo fue uno de los hitos de ArtHaus en 2025

La visión de Buhar puede resultar novedosa pero no es nueva. Ya en abril de 2022, al inaugurar el espacio, sostenía en diálogo con Infobae Cultura: “Lo primero que pensé es que Arthaus Central será un lugar de producción y no un lugar de exhibición. Que no sea un museo… Más bien un centro cultural moderno, pensado como espacio de generación e investigación y al mismo tiempo como punto de encuentro”. Esa perspectiva sigue marcando el rumbo del espacio, donde la mezcla de disciplinas y públicos, así como la posibilidad de crear y experimentar, se mantienen como principios fundacionales.

Hoy, a poco de inaugurar la muestra de Guillermo Kuitca, de emprender un recorrido por Argentina con la obra del colectivo Mondongo y con nuevos proyectos en marcha -un ciclo de rock en vivo, con artistas emergentes y otros consagrados-, Andrés Buhar insiste en la lógica del riesgo, la sorpresa y la colaboración como motores del crecimiento. “Lo importante es tomar ese riesgo. Después, el resultado puede ser bueno o malo, pero lo importante es el camino”, sostiene el director y fundador, relevante empresario y desarrollador inmobiliario pero también pianista y compositor de música contemporánea.

—De aquella idea original ¿Cómo fue su evolución en estos años?

—Esto fue un proyecto bastante colectivo, porque cuando arrancó en mi cabeza, al principio de todo, era más un proyecto musical (en mi fantasía). Rápidamente se generó como un proyecto colectivo para seguir retroalimentándose. En el ADN de Arhaus está la mezclade disciplinas y públicos. En esa mezcla cada vez va avanzando más, buscando, profundizando y encontrando el próximo paso.

El work in progress de la obra 'Parlamento' del grupo teatral Piel de Lava fue otra marca distintiva de Arthaus

—¿Por qué elegiste el microcentro como sede, en plena pandemia, cuando justamente todos se iban?

—La pandemia, una crisis total, dio justamente el puntapié para que Arhaus estuviera acá, porque yo lo pensaba en otro espacio que había que construir. Se desató la pandemia y dije: “No, hagámoslo acá”. El microcentro era el lugar de actualidad. Yo creo que el verdadero cambio de siglo XXI fue la pandemia, con todo lo que implicó. Y el lugar ideal para mí era el microcentro. Un espacio de plena actualidad.

—¿Cómo caracterizas hoy el espíritu y el desarrollo de Arthaus?

—Siempre estoy pensando qué voy a hacer después. No estoy pensando: “Uy, mirá lo que hice”. Obviamente, me encanta lograr cosas, me encanta que la gente venga… Pero siempre estoy pensando qué otra idea se puede concretar, porque para mí hay un valor muy importante en mantener una institución flexible. Y seguir buscando… Arrancó como un espacio interdisciplinario y de producción, nunca lo pensamos como un museo en cuanto a un espacio de exhibición o de arte guardado. Arrancó como un viaje, con la idea del movimiento.

—¿Qué lugar ocupa el riesgo en el proyecto?

—Ya de entrada, cuando pensé Arhaus estaba esa idea de riesgo implícito y la idea de sorpresa. Donde vos vas a la búsqueda de la gente y donde la gente te encuentra: encontrás algo que no buscás. Esa apuesta, ese riesgo, es fundamental. A veces decís: “Sale mal, no importa”. Para mí, siempre va a salir bien si hay riesgo. Lo importante es tomarlo.

—¿Cómo es el trabajo colaborativo con los artistas? Por aquí han pasado muchos relevantes: Gabriel Chaile, Piel de Lava, Mondongo, ahora viene Kuitka…

—Nosotros trabajamos con los artistas y muchas veces no sabemos qué van a hacer. Por ejemplo, con las Piel de Lava, que hicimos lo de Parlamento, las llamamos y dijimos: “Bueno, vengan a hacer algo acá al auditorio”. Ellas venían con el éxito de Petróleo y decían: “En los 20 años que tenemos, nunca nos llamaron para hacer lo que queramos”. Eso es nuestra apuesta.

—¿Cuál fue la experiencia con las obras de Mondongo y su recorrido?

—Cuando fue lo de los paisajes de Mondongo, tomé conciencia de que la mayor parte de su tiempo la obra estuvo encerrada en un depósito. Ellos rechazaron venderla, incluso cuando le ofrecieron llevarla al Museo de Dubái. Prefirieron que se quedara acá porque era argentina y hablaba de algo que les importaba a ellos. Armamos un lugar para que los cuadros se puedan ver como corresponde y, para que no vuelvan a estar encerrados. Ahora iniciamos una gira federal en San Juan el 24 de abril. La idea es que si la obra es argentina, que la vean los argentinos. Es la primera gira federal, pero la idea es que haya otras que continúen. Incluimos en la gira una calavera relacionada con la obra: que se vea primero en el interior y después en Buenos Aires. Invertimos el orden habitual y eso me gusta. La idea es que estos diarios de Kuitca también puedan recorrer el país en una gira federal. Queremos seguir relacionándonos y abriendo redes. Una vez más: el camino.

[Fotos: Adrián Escandar; prensa Arthaus]