
Costa Rica podría quedarse sin su servicio nacional de monitoreo y alerta temprana de tsunamis a partir del 1 de enero de 2027, debido a las limitaciones presupuestarias que enfrenta el Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis (SINAMOT), adscrito a la Universidad Nacional (UNA).
La institución señaló que la propuesta de mantener un incremento del 0% en el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), sumada a las reducciones presupuestarias discutidas en la Asamblea Legislativa, compromete la continuidad de un servicio que funciona permanentemente desde 2014.
Según explicó SINAMOT, la falta de recursos impediría mantener el personal necesario para evaluar amenazas de tsunami y emitir información oportuna a las autoridades nacionales.
La entidad aclaró que la situación no implica necesariamente la desaparición de todas sus actividades académicas y científicas, sino la imposibilidad de continuar operando como centro nacional de alerta durante las 24 horas del día.
Equipo de monitoreo quedaría reducido a dos funcionarios
Uno de los principales problemas identificados por la universidad es la disminución del personal especializado encargado de analizar los eventos sísmicos con capacidad de generar tsunamis.
Actualmente, el servicio funciona con un equipo que ha contado con entre tres y cuatro personas, además de una plaza asignada anualmente para atender emergencias.
Sin embargo, según la UNA, esa plaza dejaría de otorgarse en 2027, lo que reduciría el equipo a solamente dos funcionarios.
Uno tendría una jornada de tres cuartos de tiempo, mientras que el otro trabajaría medio tiempo.
Esta disponibilidad resultaría insuficiente para mantener una vigilancia permanente y responder oportunamente a eventos que puedan representar una amenaza para las comunidades costeras.

Más de 900 eventos con potencial de tsunami atendidos desde 2014
El sistema ha desempeñado un papel relevante en la vigilancia de amenazas marítimas durante los últimos 12 años.
De acuerdo con las cifras institucionales, desde abril de 2014 ha analizado más de 900 eventos con potencial de generar tsunamis, tanto en el océano Pacífico como en el Caribe.
Durante ese período se registraron ocho tsunamis en las costas costarricenses, de los cuales tres requirieron medidas preventivas, como la suspensión de actividades acuáticas.
Además, SINAMOT ha acompañado a más de 70 comunidades costeras, mediante estudios de amenaza, elaboración de mapas de evacuación y actividades de preparación.
La institución también ha desarrollado investigaciones sobre el comportamiento de los tsunamis y metodologías que han sido compartidas con otros países del Pacífico y el Caribe.

Reciente terremoto en Panamá evidenció importancia del servicio
Uno de los ejemplos recientes de la labor de SINAMOT ocurrió durante los sismos registrados en Panamá en octubre de 2026, que también fueron percibidos en territorio costarricense.
Tras los movimientos, especialistas del sistema analizaron la información disponible y determinaron que no existía una amenaza de tsunami para Costa Rica.
La coordinadora del organismo, Silvia Chacón, explicó entonces que los análisis contemplaron las características del movimiento sísmico y su ubicación, factores fundamentales para establecer si existe riesgo de desplazamiento significativo del agua.
La respuesta permitió descartar una alerta para las costas nacionales y comunicar información a la población.
Recortes universitarios ponen en discusión servicios científicos
La advertencia de SINAMOT se produce en medio del debate sobre el financiamiento de las universidades públicas para 2027.
El proyecto presupuestario presentado por el Gobierno mantiene el FEES en ₡593,484 millones (USD 1.2 mil millones), una cantidad equivalente a la asignada para 2026, sin incorporar un incremento nominal.
Además, durante su discusión legislativa se han presentado mociones para reducir recursos destinados a las universidades estatales.
Estas instituciones sostienen que las modificaciones podrían afectar no solamente la formación de estudiantes, sino también investigaciones, programas sociales y servicios especializados que prestan a la población.
En el caso de SINAMOT, el impacto se concentraría en la capacidad para evaluar amenazas en tiempo real y mantener una respuesta continua ante emergencias marítimas.
La Universidad Nacional solicitó al Poder Ejecutivo y a los diputados adoptar medidas que permitan asegurar la continuidad del servicio.
Por ahora, el cierre no se ha concretado y depende de las condiciones presupuestarias definitivas para 2027. Sin embargo, la institución advierte que, si no se garantizan los recursos necesarios, el país podría perder desde enero una de sus principales capacidades científicas de vigilancia y alerta temprana frente a tsunamis.













