
La economía familiar en El Salvador enfrenta presión ante el aumento continuo en el costo de producción de la ganadería, que afecta el precio de alimentos básicos como la carne, quesos y la leche.
Los datos recopilados por el economista César Villalona permiten comprender la magnitud de este fenómeno y su impacto en los hogares salvadoreños.
En los últimos años, los productores ganaderos han visto incrementos significativos en los insumos y servicios esenciales para su actividad. Las cifras detalladas por Villalona muestran el alcance de estos aumentos:
Costo total de producción ganadera:
Incrementó un 55 % entre 2020 y 2025.
Alimentación animal:
Representa el mayor gasto para el sector y subió 70 % en el periodo evaluado.
Otros insumos y servicios:
Sanidad y medicamentos: incremento del 10 %.
Mano de obra: aumento del 25 %.
Energía y agua: subieron un 10 %.
Fertilizantes: aumentaron 10 %.

El impacto de estos incrementos se refleja también en la estructura productiva nacional. El sector agropecuario, que anteriormente aportaba el 5.1% del Producto Interno Bruto (PIB), actualmente representa solo el 4.4%. Por su parte, la industria, que tenía una participación del 16%, ahora contribuye con el 13%.
La disminución en el número de animales acentúa la problemática. Según el censo agropecuario, actualmente hay 109,000 vacas menos que en el año 2019. “Esto implica una menor producción de carne y leche a nivel nacional y más importación”, señaló Villalona.
El economista explica que el encarecimiento responde tanto a factores internos como externos. La subida de precios en insumos básicos, los costos energéticos y la dependencia de materias primas importadas incrementan los gastos de los productores reflejándose en el precio final de los alimentos.
“El más importante del costo de la ganadería es la alimentación 70% de aumento”, detalló Villalona a través de una entrevista de radio por YSUCA.
Esta situación ha generado una disminución en la producción nacional y ha incrementado la necesidad de importar carne así como productos lácteos, presionando la cadena de precios y afectando la seguridad alimentaria de las familias salvadoreñas.
Las consecuencias se observan en la economía de los hogares, que deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a la compra de alimentos esenciales, mientras los salarios se mantienen bajos y la oferta nacional disminuye.

Sequía y calor extremo impacta en la ganadería
La ganadería en Usulután, enfrenta uno de los momentos más difíciles de los últimos años debido a la sequía y el calor extremo. Entre marzo y abril, al menos 50 cabezas de ganado bovino murieron a causa de enfermedades asociadas a estas condiciones climáticas, según reportó Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, en una entrevista con Infobae semanas antes.
Esta cifra representa un aumento respecto al año anterior y evidencia el efecto inmediato de la falta de lluvias sobre la producción ganadera.
Los productores se ven afectados por la escasez de pasto y el encarecimiento de los insumos necesarios para alimentar y cuidar al ganado. La falta de agua ha generado un alto nivel de estrés en los animales, lo que facilita la aparición de enfermedades letales como el ántrax y la pierna negra, que suelen atacar con mayor fuerza durante la temporada seca y provocan muertes súbitas.
A pesar de que muchos ganaderos aplican medidas de prevención, como la vacunación y la desparasitación, el acceso limitado a recursos y la subida de costos dificultan el control de brotes. Rendón explicó que la vacuna contra el ántrax y la pierna negra debe aplicarse cada seis meses para proteger al ganado; sin embargo, la falta de recursos lleva a que algunos productores no puedan cumplir con los esquemas de inmunización.
El aumento de los costos operativos, estimado en al menos un 20% en los últimos meses, complica aún más la situación, pues obliga a los productores a buscar alternativas de alimentación y a invertir más en suplementos y agua para mantener el ganado.













