
En República Dominicana, la preocupación social y eclesiástica por la violencia de género ha adquirido renovada fuerza tras las declaraciones del arzobispo metropolitano de Santiago, Héctor Rafael Rodríguez. A través de intervenciones públicas recogidas por medios como Diario Libre, Listín Diario, El Nuevo Diario y Noticias SIN, el líder católico insiste que la sociedad tiene una “tarea pendiente” en el ámbito de la educación y la formación en valores humanos, señalando que el repunte de feminicidios exige una respuesta integral y sostenida.
Rodríguez subrayó que cada vez que toma conocimiento de estos crímenes reitera la necesidad de reflexionar como sociedad y de concientizar particularmente a los hombres. “La tarea de concientizar a los hombres para que no hagan esto, pero para que se convenzan desde dentro”, enfatizó Rodríguez al concluir la misa de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en la Catedral Santiago Apóstol, según informa Diario Libre. Su llamado resalta la necesidad de intervenir en la raíz del problema social: la estructura formativa y valórica establecida en los hogares.
El arzobispo abordó el tema tras una serie de feminicidios que han causado conmoción, incluyendo el caso de Esmeralda Moronta, asesinada recientemente frente a una fiscalía de Santo Domingo mientras buscaba protección de las autoridades, según señala el medio Noticias SIN. Rodríguez calificó estos hechos de “bochornosos” y advirtió que incluso quienes provienen de familias religiosas pueden incurrir en esta violencia, lo que evidencia, en sus palabras, “problemas profundos en la sociedad dominicana”.
“Mientras cosas así ocurran, nuestra sociedad tiene muy pendiente la educación, la formación en valores y la formación humana integral”, señaló Rodríguez a Diario Libre, subrayando que no basta con la instrucción formal: el cambio debe comenzar en el núcleo familiar y desde la primera infancia. El religioso lamentó que, a pesar de avances en muchos ámbitos, la violencia contra las mujeres permanezca como una deuda moral y cultural de la nación.

El caso de Esmeralda Moronta ilustra una crisis en la protección a las víctimas
El asesinato de Esmeralda Moronta—citada explícitamente por Rodríguez en Noticias SIN y Diario Libre—fue identificado por el arzobispo como un caso emblemático sobre la ineficacia institucional para salvaguardar a quienes buscan ayuda. “Una persona que va angustiada a buscar protección, saliendo de las manos de quienes debían protegerla, fue ahí mismo donde la privaron de la vida”, lamentó el prelado. Esta frase, resaltada por Diario Libre, sintetiza el cuestionamiento no solo a las estructuras familiares y educativas, sino también al sistema judicial y de protección social dominicano ante la violencia de género.
En el análisis de Rodríguez, los feminicidios reiterados—muchos de ellos seguidos de suicidio del agresor, como ha ocurrido en otros casos referenciados por El Nuevo Diario—son síntomas de “fallas profundas en la formación humana y familiar”. El jerarca eclesiástico insistió en que mientras estas tragedias se mantengan, el país deberá reconocer que no ha logrado cumplir “la tarea pendiente” de erradicar la cultura de la violencia contra la mujer.
Reclamo para orientar la solución: educación y responsabilidad social
La reiteración pública del arzobispo sitúa la solución en un cambio estructural de la educación en valores, lejos de respuestas meramente punitivas o reactivas. “La educación en el hogar es fundamental, ya que es allí donde se forman las personas con principios y valores humanos”, recalcó a Noticias SIN, reafirmando que la escuela, la familia y las instituciones sociales deben trabajar de manera conjunta.

“El problema refleja fallas profundas en la formación humana y familiar”, subrayó Rodríguez en palabras recogidas por El Nuevo Diario y Noticias SIN. Esta evaluación se apoya en la observación de una violencia reiterada pese a políticas parciales o campañas de sensibilización, y sostiene que el reto sigue siendo “convencer desde dentro” a los posibles agresores, particularmente desde su niñez y adolescencia.













