
Costa Rica marcó un precedente en su historia diplomática, después de que la presidenta Laura Fernández Delgado juramentara a Ana Elena Pinto Lizano como nueva ministra de Relaciones Exteriores y Culto, convirtiéndola en la primera embajadora de carrera en asumir la conducción de la Cancillería costarricense.
La funcionaria, con más de 24 años de experiencia en el Servicio Exterior, llega al cargo después de desarrollar una trayectoria que incluye representaciones diplomáticas en Europa, participación en organismos internacionales y responsabilidades administrativas dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Su designación ocurre en medio de una reorganización de la política exterior del Gobierno, luego de la destitución del excanciller Manuel Tovar Rivera, quien fue separado del puesto el pasado 24 de septiembre tras una controversia por el manejo de una reunión internacional de seguridad vinculada con Estados Unidos.
El nombramiento de Pinto fue anunciado originalmente el 5 de octubre, pero entró oficialmente en vigor este jueves, fecha en la que recibió el juramento constitucional de manos de la mandataria.
La Cancillería costarricense destacó el carácter histórico de su designación, al tratarse de una funcionaria que ha desarrollado su carrera profesional dentro de la institución y sus representaciones internacionales.
Según la información oficial, Pinto Lizano ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto en 2002, acumulando experiencia en política exterior, cooperación internacional, negociaciones y relaciones multilaterales.
Su experiencia más reciente fue como embajadora de Costa Rica ante la República Francesa y el Principado de Mónaco, dos destinos europeos en los que estuvo encargada de representar los intereses diplomáticos nacionales.
Paralelamente, ejerció como delegada permanente ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), organismo especializado en educación, ciencia, cultura y cooperación internacional.
También fue representante costarricense ante la Organización Internacional de la Francofonía, que reúne a Estados y gobiernos vinculados con la lengua francesa y promueve iniciativas de cooperación política, cultural y educativa.
Estas responsabilidades le permitieron participar en espacios multilaterales relacionados con la formulación de políticas y el fortalecimiento de relaciones internacionales.
A lo largo de su carrera, Pinto también desempeñó funciones diplomáticas en Suiza y Chile, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ocupó diferentes cargos dentro de la Cancillería
Además de su trayectoria internacional, Ana Elena Pinto Lizano ha desempeñado diferentes responsabilidades dentro de la llamada Casa Amarilla, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Entre sus funciones figuran puestos en las Direcciones de Cooperación Internacional y Servicio Exterior, áreas relacionadas con la coordinación de proyectos de cooperación y la administración de las representaciones diplomáticas costarricenses.
La funcionaria también dirigió el Departamento de Organismos Internacionales, una dependencia vinculada con la participación de Costa Rica en instituciones y mecanismos multilaterales.
Asimismo, trabajó como asesora del Despacho Ministerial, lo que le permitió adquirir experiencia en los procesos internos de toma de decisiones de la Cancillería.
Su trayectoria profesional también incluye actividades de negociación internacional, promoción económica, cooperación técnica, relaciones bilaterales y representación institucional.
Con este perfil, la administración de Fernández incorpora a una diplomática que ha desarrollado buena parte de su carrera dentro del propio ministerio que ahora dirigirá.
La destitución de Manuel Tovar provocó el cambio en la Cancillería
La llegada de Ana Elena Pinto Lizano se produce después de la salida de Manuel Tovar Rivera, quien fue destituido por la presidenta Laura Fernández el 24 de septiembre de 2026.
La decisión estuvo relacionada con una reunión de la iniciativa de seguridad regional Escudo de las Américas, celebrada el 22 de septiembre en Nueva York, en la que participaron representantes de distintos países y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Según la versión ofrecida por el Gobierno costarricense, Tovar asistió a esa sesión sin informar previamente a la mandataria sobre la convocatoria, lo que habría impedido su participación personal.

Casa Presidencial calificó esa actuación como una negligencia que provocó un perjuicio estratégico para Costa Rica.
Fernández defendió públicamente su decisión y aseguró que “hay errores que no se pueden pasar por alto”, al referirse a la ausencia de comunicación que atribuyó al entonces canciller.
La mandataria se encontraba en Colombia cuando se desarrolló el encuentro en Nueva York, mientras Tovar participó como representante costarricense.












