
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y su contraparte de Costa Rica, Laura Fernández, firmaron este viernes un acuerdo de cooperación contra el crimen transnacional durante una visita oficial de la jefa de Estado costarricense.
Tras una reunión en Casa Presidencial, Bukele afirmó que Fernández “está luchando firmemente para llevarle la paz a los costarricenses” y aseguró que ambos gobiernos han mantenido contactos para intercambiar experiencias ante el avance del narcotráfico y otras estructuras criminales.
El mandatario salvadoreño sostuvo que la nación tica todavía enfrenta un escenario distinto al que vivió El Salvador antes de la aplicación de su política de seguridad. “Costa Rica tiene una ventaja aún, y es que no han llegado ni por cerca a lo que llegó El Salvador”, dijo.

Bukele sostuvo que el combate contra el crimen requiere reformas legales, coordinación entre las instituciones del Estado, inteligencia financiera y operativos policiales. También defendió la necesidad de perseguir a las organizaciones como estructuras delictivas y no únicamente a sus integrantes por delitos individuales.
El jefe de Estado salvadoreño también aludió a las dificultades políticas que, a su juicio, puede enfrentar Costa Rica para impulsar cambios normativos. “Tiene mucha oposición en cuanto a las reformas legales y en cuanto a la colaboración que debe haber entre los órganos de Estado”, afirmó, aunque aclaró que se trata de asuntos internos del país vecino.
Laura Fernández agradeció la cooperación con El Salvador
Fernández agradeció el recibimiento y definió la visita como una oportunidad para conocer medidas que puedan adaptarse a la realidad costarricense. “Yo vine a conocer de primera mano esa experiencia, con la firme decisión de aprender de lo que ha funcionado y de aprovechar esas lecciones en nuestra propia lucha nacional contra el crimen”, expresó.
La presidente afirmó que el recorrido por el CECOT tuvo como objetivo analizar el funcionamiento del modelo penitenciario salvadoreño. “Ustedes lo que tienen ahí, más que un CECOT, es un monumento a la justicia”, dijo al referirse al complejo construido en Tecoluca, en el departamento salvadoreño de San Vicente.
Y agregó: “Nuestros países han unido esfuerzos, inteligencia y experiencias para enfrentar a un enemigo común: el narcoterrorismo y el crimen organizado. Frente a estas amenazas, no podemos darles tregua a quienes pretenden someter a la gente de bien con el miedo y la violencia. La seguridad de nuestros ciudadanos no se negocia”.
La presidente costarricense inauguró días antes el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una prisión diseñada para internos de alta peligrosidad. El complejo tiene capacidad para 5,100 reclusos y tomó como referencia aspectos de la infraestructura del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Con ese contexto, Fernández señaló que el CACCO representa un cambio en la administración de las cárceles de Costa Rica y sostuvo que el Estado debe recuperar el control de los centros penitenciarios. “Se acabaron los privilegios que permitían a los criminales convertir las prisiones en centros de negocios, operaciones de asesinatos, extorsiones y múltiples negocios ilícitos”, afirmó.
Fernández añadió que la cooperación bilateral no supone renunciar a las garantías fundamentales. “No se trata de renunciar a los derechos humanos que nuestro país históricamente ha defendido y lo seguiremos haciendo. Se trata de proteger también el derecho de las familias honestas a vivir sin miedo”, sostuvo.
La agenda oficial de la presidenta costarricense en El Salvador se extenderá hasta el 18 de octubre e incluye actividades vinculadas con la seguridad regional, la cooperación bilateral y programas sociales.












