
Los rebedes hutíes de Yemen lanzaron seis misiles balísticos y cuatro drones contra distintos puntos de la ciudad de Marib, bajo control del gobierno yemení reconocido internacionalmente, en una ofensiva que dejó varios heridos y provocó daños materiales en viviendas, vehículos e instalaciones civiles, según informaron las autoridades locales. Además, los insurgentes reanudaron este domingo sus ataques contra la ciudad portuaria de Moca.
La oficina de prensa de la gobernación de Marib indicó que los ataques, perpetrados durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, alcanzaron varios barrios residenciales de la ciudad, donde se encuentra una elevada población desplazada por el conflicto. Uno de los proyectiles impactó en el barrio de Al Sharika, en el norte de Marib, y causó heridas a Omar Anwar Mohammed Hazaa, de acuerdo con el comunicado oficial difundido en redes sociales.
Los bombardeos también ocasionaron daños en otros sectores residenciales, destruyendo varios vehículos civiles y causando desperfectos en viviendas y propiedades particulares. Las autoridades de Marib atribuyeron los ataques a los hutíes, señalando que actúan como fuerzas “respaldadas por Irán”, y sostuvieron que la ofensiva forma parte de una estrategia dirigida contra zonas residenciales e infraestructuras civiles.
La oficina de prensa de la gobernación advirtió que esta escalada pone en riesgo la vida de la población yemení, en especial la de los desplazados que se encuentran en Marib y sus alrededores.
Las autoridades locales de Marib solicitaron a la comunidad internacional y a las organizaciones humanitarias y de Derechos Humanos que condenen los recientes ataques y documenten los hechos, al considerarlos una vulneración del Derecho Internacional Humanitario.
Los bombardeos ocurrieron después de que el puerto de Moca, en el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, suspendiera sus operaciones de manera indefinida y fuera atacado nuevamente en la madrugada del domingo. La medida se tomó tras una nueva ola de ataques aéreos de los insurgentes, registrada el viernes, dentro de una serie de bombardeos iniciada el 9 de agosto y que provocó al menos siete muertos en las instalaciones portuarias.
Los hutíes argumentaron que los ataques se dirigieron exclusivamente contra militares y armamento saudí en el puerto, y acusaron a las autoridades sauditas, aliadas del Gobierno yemení de Adén, de fomentar una nueva escalada de tensión en el país en el contexto de la guerra de Irán.
Teherán es el principal aliado regional de los hutíes, quienes mantienen el control de la capital, Saná, desde hace una década.
Esta oleada de ataques se produce en medio de un repunte de la violencia en Yemen tras varios años de relativa contención desde la tregua de 2022, con Marib consolidada como uno de los principales puntos estratégicos en el conflicto entre las fuerzas leales al gobierno reconocido internacionalmente y los hutíes.
(Con información de Europa Press)













