En el universo de las redes sociales, donde las colaboraciones y alianzas laborales entre influencers suelen estar a la orden del día, un testimonio directo sacudió la aparente armonía del ambiente. Sofía Gonet, conocida por su comunidad como “La Reini”, sorprendió al relatar una experiencia negativa que vivió con Stephanie Demner, otra figura reconocida del mundo digital, y explicó los motivos por los cuales no volvería a trabajar con ella.
La entrevista, realizada en el ciclo Infama, permitió a Gonet exponer en detalle cómo un conflicto laboral marcó para siempre la relación profesional entre ambas influencers y dejó al descubierto la existencia de tensiones, competencias y percepciones compartidas en el sector.
La raíz de la disputa se remonta a los primeros años de la carrera de La Reini, cuando contaba con alrededor de treinta mil seguidores en sus plataformas. Gonet relató que, en ese momento, mantenía una colaboración estable con una marca y que fue entonces cuando surgió el conflicto.
Según la influencer, su colega intentó apartarla de esa marca, lo que generó un quiebre definitivo en la relación laboral entre ambas. “Me quiso dar de baja de una marca con la que yo laburé mucho tiempo. Al principio, cuando yo tenía treinta mil seguidores. O sea, pasó una vida ya. Pero bueno, yo creo que quizás después de todos estos quilombos que, viste que saltó la ficha, yo creo que quizás anda más buena ahora, más calmadita, más tranquila”, confesó Gonet durante la charla.

La situación no resultó un incidente menor para la joven, quien remarcó que la experiencia fue motivo suficiente para no querer volver a compartir proyectos con Demner en el futuro. “No, nada. La verdad que hoy en día no me mueve un pelo. En su momento me llevé muy mal por quilombos de laburo”, afirmó, dejando en claro que las consecuencias de aquel episodio todavía resuenan en su percepción de la otra influencer.
Frente a la pregunta sobre si aceptaría compartir una campaña con Demner actualmente, Gonet fue clara: “No tengo problema”. Sin embargo, reconoció que, pese al paso del tiempo y aunque el conflicto laboral ya no la afecta emocionalmente, la distancia entre ambas sigue vigente en el plano personal.
Un aspecto relevante de su testimonio la distinción que establece entre el plano profesional y el personal. Si bien sostiene que hoy no hay “problema” en compartir espacio de trabajo con Demner, reconoce que, en los hechos, ambas prefieren evitarse cuando coinciden en eventos o actividades de la industria: “Yo me la cruzo todo el tiempo. No la saludo, pero me la cruzo todo el tiempo”.
Más allá del conflicto personal, el relato aporta una mirada sobre la reputación de Stephanie en el ambiente de los influencers. La entrevistada aseguró que su propia experiencia no es un caso aislado y que, al compartir su vivencia con colegas, encontró que otros habían atravesado situaciones similares.

“Sí, cuando yo se lo contaba a otra persona…”, comenzó su explicación al detallar que quienes escuchaban su historia no se sorprendían. El consenso parecía ser que Demner había tenido conflictos laborales con otros miembros del sector: “No le sorprendía a nadie. El comentario era medio… ‘sí a esta le hizo lo mismo, sí al otro le hizo lo mismo, no, conmigo también tuvo problemas’. Medio así”.
Este tipo de comentarios, según surge de la charla, contribuyeron a una percepción compartida en el entorno influencer sobre el perfil profesional de Demner. La situación revela la existencia de una red de relatos y opiniones que circulan en el ambiente y que influyen en las dinámicas de confianza y colaboración entre creadores de contenido.
El testimonio de Gonet aporta también una reflexión sobre las reglas no escritas y los códigos éticos dentro del ambiente de los influencers. Al ser consultada sobre si alguna vez intentó quitarle trabajo a una colega, fue tajante: “Nunca hice eso. Para mí con lo laboral no hay que meterse nunca jamás. No, tenés que poder laburar con quien sea y bajar de un laburo a alguien está mal. No está bueno”.
Esta postura, según explicó, es compartida por varios integrantes del sector, aunque también admite que el ambiente está atravesado por rivalidades, competencias y conflictos. “Yo igual no puedo hablar porque yo también me peleé con todo el mundo, ¿eh? Así que yo no soy santa”, reconoció, en un gesto de autocrítica que matiza su testimonio y muestra la complejidad de las relaciones laborales en el sector.
La interacción diaria en eventos y campañas implica, muchas veces, compartir espacios con personas con las que existen diferencias no resueltas. En el caso de Gonet y Demner, ambas optan por evitarse, aunque, según la entrevistada, no se trata de odio sino de una distancia funcional que les permite convivir en el mismo ambiente sin generar confrontaciones abiertas: “No nos odiamos. Pero bueno, a mí lo que me pasa es que me cuesta quedarme callada. Entonces arranco a contar una cosa y termino contando todo. Pero hoy no hay problema”.
La escena cotidiana de evitarse en los eventos queda reflejada en el diálogo: “¿Pero una va para un lado y la otra para el otro?” —preguntó la cronista. “Sí”, respondió Gonet, quien luego admitió con una risa: “Yo la evito cuando está en un lugar”.














