Al menos cuatro personas murieron en Ucrania por nuevos ataques rusos con 236 drones en el sudeste y centro del país. Además, otros vehículos aéreos no tripulados atacaron las regiones ocupadas por las tropas de Rusia en Donetsk y Lugansk, así como Crimea.
Según el Servicio Estatal de Emergencias, un hombre de 56 años que trabajaba como conductor de minibús falleció tras el bombardeo en la región de Zaporizhzhia, al sur del país. El jefe de la administración militar de la regón, Ivan Fedorov sumó que “debido a un ataque enemigo, uno de los distritos de Zaporizhzhia se encuentra parcialmente sin electricidad” y ya se encuentra personal “trabajando para restablecer el suministro eléctrico a los consumidores”.
En un incidente separado, un hombre de 59 años murió en la región central de Dnipro, donde vehículos no tripulados y bombas aéreas impactaron en dos distritos. El jefe militar regional, Oleksandr Ganzha, informó además que un hombre de 35 años resultó herido y que los ataques causaron daños en la infraestructura local.
A su vez, dos residentes de la región de Donetsk murieron en los ataques de este domingo, uno en Kramatorsk y otro en Druzhkivka, según informó el jefe de la administración militar regional, Vadym Filashkin. Además, cinco personas resultaron heridas en la zona: tres en Druzhmivka y dos en Kramatorsk.
Las fuerzas militares rusas también bombardearon atacaron infraestructuras críticas y sociales en Kherson, causando daños en ocho edificios de gran altura y quince viviendas particulares en áreas residenciales de varios asentamientos. Los ataques también afectaron un depósito de agua, una antena de telefonía móvil, dependencias, maquinaria agrícola y automóviles particulares.
Durante la ofensiva rusa, drones atacaron la central térmica de Zuivska, ubicada en la región de Donetsk, provocando un incendio en las instalaciones, según reportes de canales de monitoreo. Poco después, se registró otro incendio en la ciudad ocupada de Chistyakove, donde también se reportaron daños en la infraestructura ferroviaria de la zona. En la región de Lugansk, los vehículos aéreos kamikazes impactaron instalaciones ferroviarias y varias subestaciones eléctricas resultaron incendiadas por los ataques.
El reciente bombardeo ruso surge luego de que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, informara el sábado sobre ataques ucranianos que alcanzaron objetivos en las regiones rusas de San Petersburgo y Krasnodar, donde habrían resultado afectados arsenales de la marina rusa y un depósito de petróleo.
“Esta guerra tiene que terminar pero el líder ruso quiere seguir peleando. Por eso las acciones ucranianas responden a la agresión”, expresó Zelensky en su cuenta de X.
El mandatario detalló que “drones superaron una distancia de cerca de 1.000 kilómetros hasta la región de San Petersburgo, hasta los arsenales de la marina enemiga y de la base de Kronstadt. También superaron 500 kilómetros hasta la región de Krasnodar y golpearon un depósito de petróleo”. Según el mandatario, estos ataques constituyen “resultados importantes de las fuerzas ucranianas”, y agradeció a los soldados por su precisión.
Datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) citados por la agencia AFP revelaron que Ucrania recuperó más territorio del que perdió ante las fuerzas rusas en mayo por segundo mes consecutivo. Este análisis, presentado a principios de mes, indica un cambio de tendencia en el conflicto.
En paralelo, la ofensiva militar de Rusia generó un impacto prolongado sobre la economía nacional. AFP reportó que los precios registraron aumentos, los impuestos subieron, los costes de endeudamiento alcanzaron máximos de dos décadas, mientras numerosos comercios cerraron y la escasez de mano de obra se agudizó, situando a la economía rusa en su momento más delicado desde la invasión a gran escala de febrero de 2022.












