
Sobre ellos se han creado mitos que, debido al color de su piel, le atribuyen rituales de brujerías, poderes mágicos y hasta de tener pacto con fuerzas oscuras, leyendas urbanas arropadas bajo el manto de la ignorancia.
Víctimas de la crueldad, los albinos solo poseen una condición hereditaria no contagiosa, que no distingue raza, grupos étnicos ni género, y que se caracteriza por la ausencia de pigmentación (melanina) en la piel, cabello y ojos.
Casi todas las personas con albinismo presentan deficiencias visuales y son propensas a sufrir cáncer de piel, toda vez que no existe cura para la ausencia de melanina.
Aunque no existe un censo oficial, en Panamá el albinismo tiene su mayor presencia en la comarca Guna Yala y en una pequeña minoría entre la población afrodescendiente, según la Fundación SOS Albinos.
Detalla que los albinos gunas se concentran en las comarcas de Guna Yala, la Comarca de Madugandí, la Comarca de Wargandí y en varias comunidades gunas que viven en la ciudad de Panamá Centro, y en las provincias de Panamá Oeste y Colon.

Curiosamente, dentro de la cosmo visión Guna la Fundación explica que a los albinos se les atribuyen poderes mágicos y son hijos de la luna y nietos del sol, aunque lo cierto es que estos poderes no los libera del implacable sol que hay en el trópico panameño, que abrasa y lacera su piel.
Recientemente, más de 70 personas con albinismo fueron atendidas por las autoridades de salud, donde los evaluaron, orientaron y le ofrecieron seguimiento dermatológico.
La actividad, dijeron fuentes oficiales, contribuyó a la detección temprana de lesiones cutáneas, a la prevención de complicaciones asociadas a la exposición solar y a la promoción del cuidado integral de la salud de las personas con esta condición.
La Fundación SOS Albinos indica que la primera referencia en la literatura donde se podría trazar un árbol genealógico genético entre grupo de familiares se da desde la época de Noé, en la que se sugiere que la esposa de Lamech era también su hermana, lo que daría como resultado mutaciones autosómicas recesivas como el albinismo.
En casi todos los tipos de albinismo, ambos progenitores serían portadores del gen que transmite el trastorno, aunque ellos no lo presenten. Hay tres tipos clínicos de albinismo: oculocutáneo, ocular y sindrómico, señala la Fundación.

Por su aspecto físico, los albinos han sido objeto de discriminación, estigmatizados, y víctimas de falsas creencias. La ignorancia de la sociedad ha dado lugar a actitudes supersticiosas, fomentado su marginación y exclusión social.
Esas falsas creencias, han afectado principalmente a las mujeres, a quienes se les atribuye que transmiten el gen del albinismo, por lo que han sido sometidas a maltratos y abusos.
Este trato inhumano contra los albinos llevó a la Organización de Naciones Unidas (ONU) a tomar acciones y el 18 de diciembre de 2014 la Asamblea General, mediante Resolución, proclamó el 13 de junio como Día Internacional de Sensibilización sobre el Albinismo.
Según la Fundación, se cree que el primer testimonio del albinismo en América se produjo en el siglo XVI con la llegada de Hernán Cortés, el conquistador del imperio azteca.
En sus relatos, Cortés cuenta que el emperador azteca Montezuma tenía en uno de sus palacios una habitación en donde colocaba a las “personas anormales, que eran blancos de piel, de cabellos y de pestañas”, y que cuando había eclipse de sol los mandaba a matar.












