
República Dominicana atraviesa una de las mayores emergencias hidrometeorológicas de los últimos años, con más de 45 días consecutivos de lluvias que han dejado el suelo saturado y mantienen al país bajo alerta meteorológica ante el riesgo inminente de inundaciones, crecidas de ríos, deslizamientos de tierra y daños materiales de gran magnitud.
En el informe de este día, el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) afirma que “aún se mantiene el potencial de aguaceros fuertes, tormentas eléctricas, ráfagas de viento y posibles granizadas”.
“Es por eso que el Indomet mantiene los niveles de avisos y alertas meteorológicos ante el riesgo de inundaciones urbanas, crecidas de ríos, arroyos y cañadas, así como deslizamientos de tierra”, afirma el Instituto.
Tanto el Indomet como el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), han reiterado el llamado a la población para que se mantenga atenta a los boletines oficiales y evite conductas de riesgo ante el crecimiento de caudales y la persistencia de precipitaciones.

El Indomet señala la continuidad de aguaceros en amplias zonas del país. Entre las provincias con mayor riesgo se encuentran La Altagracia, Samaná, María Trinidad Sánchez, Hato Mayor, El Seibo, Duarte, La Romana, San Pedro de Macorís, el Gran Santo Domingo, Monte Plata, San José de Ocoa, La Vega, San Juan, Santiago Rodríguez y Elías Piña, entre otras. El sistema frontal estacionario al noreste y una profunda vaguada en todos los niveles de la troposfera han impulsado un volumen excepcional de humedad e inestabilidad, potenciando las condiciones para lluvias intensas y persistentes.
El impacto de este fenómeno ha sido severo, especialmente en sectores urbanos y rurales del Gran Santo Domingo. En barrios como Las 800, Gascue, la Zona Colonial y la Zona Universitaria, las inundaciones urbanas han provocado la pérdida total de pertenencias en numerosas viviendas, obligando a sus ocupantes a evacuar y a solicitar ayuda gubernamental urgente. El desbordamiento de ríos y cañadas, como el río Bajabonico en Puerto Plata y el río El Manguito en Bahoruco, ha dejado comunidades incomunicadas y ha dañado puentes, caminos y sistemas eléctricos. En El Seibo, la crecida del río del mismo nombre ha provocado desplazamientos de familias y la interrupción de infraestructuras críticas.
Las cifras oficiales reflejan la magnitud de la emergencia: más de 1,000 viviendas han sufrido daños considerables y al menos 5,000 personas han debido ser evacuadas, según reportes de la Defensa Civil. En la provincia de San José de Ocoa, más de 20 comunidades quedaron aisladas por el desbordamiento de un río. Las lluvias han superado los 300 a 400 milímetros en algunas zonas de Santo Domingo, una cifra récord según el COE, lo que ha sobrepasado la capacidad de drenaje urbano y ha provocado la suspensión de clases, la interrupción del servicio de agua potable y cortes eléctricos en múltiples sectores. Al menos una persona ha fallecido a causa de las precipitaciones. Las autoridades confirmaron que una niña de un año perdió la vida en el oeste de Santo Domingo, tras el colapso de una pared de su vivienda por la saturación del terreno.

La emergencia ha movilizado a todos los organismos estatales. El presidente Luis Abinader declaró emergencia regional en seis distritos y activó un plan de asistencia que incluye distribución de alimentos, reubicación de familias en zonas vulnerables, reposición de enseres y apoyo económico para los afectados. Además, se anunció la reparación de infraestructuras críticas como puentes y escuelas, varias de las cuales han sufrido inundaciones y daños estructurales, especialmente en los municipios de Los Ríos, Los Alcarrizos, Pedro Brand, Santo Domingo Este y Norte.
Para el domingo, las autoridades prevén una disminución progresiva en la intensidad y frecuencia de las lluvias, aunque no descartan aguaceros locales con tormentas eléctricas en la región noreste, sureste y la cordillera central, incluyendo la provincia de Santo Domingo. El Indomet y el COE mantienen la alerta en más de veinte provincias y exhortan a la población a no cruzar ríos, arroyos ni cañadas con alto caudal, seguir las recomendaciones de los organismos de emergencia y mantenerse informados a través de los boletines oficiales, ya que la saturación de los suelos incrementa el riesgo de desbordamientos y deslizamientos de tierra.
La situación evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura ante eventos extremos y la necesidad de fortalecer los sistemas de drenaje y prevención en zonas de alto riesgo.













