Federico Balbuena, el hombre acusado de golpear y violar a su ex pareja en el partido bonaerense de Pilar, seguirá detenido mientras avanza la causa. Este jueves, la Justicia le dictó la prisión preventiva, según informaron fuentes del caso a Infobae.
La medida fue dispuesta en las últimas horas por la fiscal Marcela Semería, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N°14 Descentralizada de Pilar, y recae sobre Balbuena por dos hechos: uno por el delito de abuso sexual con acceso carnal y lesiones leves agravadas por el contexto de violencia de género, y otro por lesiones leves agravadas por el mismo contexto.
El empresario del rubro automotor se encuentra detenido desde el 28 de abril pasaso, siempre alojado en una comisaría. Con la prisión preventiva ya dictada, la fiscalía quedó habilitada a solicitar un cupo en una unidad carcelaria, por lo que en los próximos días deberá definirse a qué penal será trasladado.
La relación entre Balbuena y su ex comenzó en 2019. La pareja convivió durante tres años hasta separarse en noviembre de 2024. Tras la ruptura, siguieron trabajando juntos en la agencia de autos Car Center Adjudicados, en Luján, de la que el detenido es dueño y la mujer socia.
Durante la investigación, la fiscalía reunió testimonios de seis personas, entre ellas compañeros de trabajo, quienes declararon que Balbuena maltrataba y denigraba a la víctima en presencia de otros.

En los últimos días, y tras cambiar de abogado y de estrategia, Balbuena, de 34 años, había solicitado una ampliación de su indagatoria y se presentó el viernes pasado ante la fiscal. Allí relató episodios de violencia y discusiones con la denunciante, y mostró arrepentimiento por lo ocurrido.
La acusación contra Balbuena surge a partir de dos episodios. El primero ocurrió el 11 de septiembre de 2024. Según la causa, aquel día la pareja mantuvo una discusión que derivó en violencia física.
Balbuena dio su versión: “Recuerdo que habíamos discutido porque me quería acompañar a hacer una verificación policial de un vehículo que había que vender. Ella se enojó porque no le permití acompañarme, pero yo lo que buscaba era respirar y no seguir discutiendo. Así que me fui hasta Capital a hacer la verificación policial”.
El hombre contó que, tras realizar el trámite, se comunicó por teléfono con la mujer, quien le dijo que estaba en el hospital a raíz de un fuerte dolor de cabeza. Ante esa situación, se subió a su auto y la pasó a buscar por el centro de salud.

El segundo hecho sucedió el 13 de mayo del año pasado, cuando Balbuena fue a la casa de su ex a buscar teléfonos y una computadora relacionada con la empresa que compartían. En ese encuentro se desató otra discusión.
“Ella me empezó a reclamar lo que siempre me reclamaba: por qué la dejé, por qué la abandoné o por qué no quería continuar con ella. Yo respondí que nuestra relación era tóxica, que no nos hacía bien a ninguno de los dos y que por eso lo mas conveniente era seguir separados”, declaró el imputado.
En medio del entredicho, se desató el hecho de violencia. “Nunca quise lastimarla, yo solo quería que ella se recuperara y pudiese iniciar su vida lejos mío, pero siempre tuve la intención de que le vaya bien. Después de la pelea, fuimos a la pieza, yo me senté en la punta de la cama, le pedí disculpas por no poder amarla, peor le dije que era una buena chica, joven, y que ya se le iba a ir el amor e iba a poder iniciar nuevamente una vida, que la vida no se acaba por una separación”.
A pesar de la violencia previa, Balbuena contó que la situación derivó en relaciones íntimas entre ambos, algo que, según el imputado, era habitual en la pareja: “En ese momento, ella me abrazó, me decía que no la dejara, y ahí hicimos el amor. Nosotros siempre que peleábamos arreglábamos todo en la cama”.

La fiscal Semería ordenó pericias psicológicas tanto al imputado como a la denunciante y espera las declaraciones de testigos propuestos por ambas partes. Mientras tanto, Balbuena seguirá detenido, a la espera de que se disponga su traslado a una unidad carcelaria.
En el expediente figura que Balbuena tiene antecedentes judiciales: al menos cuatro denuncias por estafa y otra denuncia previa por abuso sexual en una jurisdicción distinta. En enero pasado, durante un allanamiento en su domicilio, la policía secuestró dos pistolas Glock calibre 9 milímetros registradas a su nombre. La denunciante no refirió amenazas con armas de fuego.
Tras mediatizarse el caso, se conoció que otra joven que trabajó con él en una concesionaria también lo denunció por abuso sexual y amenazas.













