El régimen de Cuba admitió este jueves la gravedad de la crisis humanitaria y energética que atraviesa la isla, al responder a la oferta de 100 millones de dólares en ayuda anunciada por Estados Unidos. El dictador Miguel Díaz-Canel reconoció que las necesidades más urgentes del país son “combustibles, alimentos y medicinas”, en medio de apagones masivos y la severa escasez de alimentos.
A través de un mensaje publicado en X, Díaz-Canel sostuvo que, si Washington tiene una “verdadera” intención de asistir al pueblo cubano, “no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba”. La declaración marcó un cambio de tono respecto de las primeras reacciones del régimen, que días atrás había descalificado el ofrecimiento estadounidense y lo había tildado de “fábula”.
“Las prioridades son más que evidentes: combustibles, alimentos y medicinas”, escribió el dictador cubano.
El mensaje fue difundido horas después de que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla afirmara que La Habana está “dispuesta a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría” la asistencia prometida por Washington.
El Departamento de Estado estadounidense había reiterado el miércoles la propuesta de entregar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria directa destinada al pueblo cubano.
Según explicó Washington, la distribución estaría coordinada con la Iglesia Católica y organizaciones humanitarias independientes, sin intervención del aparato estatal cubano.
La administración de Donald Trump sostuvo además que corresponde ahora al régimen de La Habana decidir si acepta o rechaza la asistencia.
En paralelo, Díaz-Canel volvió a responsabilizar a Estados Unidos por la crisis económica y energética que atraviesa la isla.
“Podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo”, afirmó.
Desde enero, Washington endureció las sanciones contra Cuba e impuso restricciones sobre el suministro petrolero hacia la isla. El régimen cubano sostiene que esas medidas agravaron el colapso energético y las dificultades de abastecimiento que ya enfrentaba el país.
La situación se volvió especialmente crítica en las últimas semanas. Gran parte del territorio cubano sufrió cortes de electricidad simultáneos y prolongados debido a la falta de combustible y al deterioro del sistema de generación eléctrica.
El ministro de Energía cubano, Vicente de la O Levy, reconoció que las reservas de petróleo enviadas desde Rusia “se agotaron”, mientras describió el escenario como “muy tenso”.

Protestas en La Habana
Las interrupciones del servicio eléctrico provocaron protestas aisladas en distintos barrios de La Habana y otras ciudades. Vecinos afectados por apagones de más de 19 horas realizaron cacerolazos y reclamaron el restablecimiento de la energía.
“¡Pongan la luz!”, gritaron manifestantes en algunos sectores de la capital cubana, según testimonios difundidos desde la isla.
En este contexto, Bruno Rodríguez intentó moderar el discurso oficial y aclaró que la dictadura “no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera”. También señaló que La Habana no tendría inconvenientes en trabajar junto a la Iglesia Católica para canalizar la asistencia.
“La experiencia de trabajo con la Iglesia Católica es rica y productiva”, afirmó también Díaz-Canel en su mensaje.
Sin embargo, el canciller cubano insistió en denunciar lo que definió como una “guerra económica” impulsada por Estados Unidos y cuestionó que la ayuda humanitaria pueda estar acompañada de “maniobras políticas”.
La propuesta estadounidense fue impulsada públicamente por Marco Rubio, quien la semana pasada aseguró que Washington ya había entregado seis millones de dólares en asistencia a través de Cáritas y otras entidades religiosas.
Rubio sostuvo además que Estados Unidos está dispuesto a ampliar la ayuda “siempre que llegue directamente al pueblo cubano”.
Mientras tanto, el deterioro económico continúa profundizándose en la isla. El régimen cubano reconoce faltantes severos de combustible, alimentos y medicamentos, en un escenario marcado por apagones diarios, caída de la producción y creciente tensión social.
(Con información de EFE y AFP)














