
El Servicio Nacional de Migración de Panamá negó este domingo el ingreso a un ciudadano canadiense en el Aeropuerto Internacional de Tocumen tras detectar una alerta internacional y supuestos vínculos con Hamás y otras organizaciones extremistas, según informó la entidad oficial y recogió la agencia EFE.
El SNM detalló que, tras la confirmación de la alerta, el individuo fue retornado a su país de origen. En el comunicado, la entidad subrayó que no se pasa por alto ningún indicio que represente un riesgo para la seguridad nacional. “Quien represente un riesgo para la seguridad o mantenga vínculos con grupos que promuevan la violencia hallará en nuestros puestos de control una respuesta inmediata y contundente por parte de las unidades migratorias”, señaló el SNM, según el reporte de EFE.
El contexto regional de seguridad
En la región se han reforzado las medidas de seguridad en los principales puntos de entrada, ante el incremento de amenazas transnacionales y el monitoreo constante de personas con posibles vínculos con estos grupos. Panamá, por su ubicación como centro de conexiones, ha intensificado los controles migratorios, especialmente en la terminal aérea, que sirve como punto de tránsito a miles de pasajeros de distintas nacionalidades a diario.
El reporte de EFE también señala que la autoridad migratoria panameña mantiene una política de cooperación con agencias internacionales de inteligencia y seguridad para prevenir el ingreso de personas consideradas de riesgo. La decisión de inadmitir al ciudadano canadiense responde a estos lineamientos y a la aplicación de protocolos de verificación que buscan salvaguardar la seguridad del país y de la región.

Qué se sabe del caso
Hasta el momento, el SNM no ha proporcionado detalles sobre la naturaleza exacta de los vínculos detectados ni sobre los procedimientos específicos aplicados, aunque en su comunicado enfatizó la vigilancia permanente y el cumplimiento estricto de los protocolos de seguridad en los puntos de entrada nacionales. Tampoco se han conocido reacciones oficiales por parte de las autoridades canadienses sobre la devolución de su ciudadano.
Según la información difundida por EFE, este tipo de acciones forman parte de la estrategia de Panamá para enfrentar los desafíos derivados del flujo internacional de personas y las amenazas asociadas a esas organizaciones.

Autoridades refuerzan controles ante otros casos de extranjeros con nexos terroristas
En los últimos meses, Panamá reforzó los controles en Tocumen tras detectar una alerta de terrorismo, un presunto vínculo con el grupo Wagner y varios intentos de ingreso con documentos falsos, en una secuencia de operativos que derivó en detenciones, devoluciones y rechazos migratorios en la principal terminal aérea del país.
Entre enero y junio de 2026, el país registró 588 deportaciones y expulsiones de extranjeros: 330 deportaciones y 258 expulsiones. Los hombres concentraron 483 casos, el 82% del total, mientras las mujeres sumaron 105, equivalentes al 18%.
El caso de mayor impacto fue la aprehensión de una mujer con nacionalidad española y cubana requerida por Lituania por su presunta vinculación con delitos relacionados con terrorismo. La pasajera llegó a Tocumen en un vuelo procedente de Estambul y planeaba continuar hacia La Habana cuando los controles migratorios activaron una Notificación Roja de Interpol.
La alerta había sido emitida a pedido de la oficina de Interpol en Vilna desde abril de 2025 para localizarla y detenerla con fines de extradición. Las autoridades lituanas la requieren por su presunta participación en un grupo organizado creado para cometer actos terroristas, aunque no divulgaron su identidad ni más detalles sobre los hechos investigados.
Tras verificar la vigencia de la orden, el Servicio Nacional de Migración le impidió continuar su tránsito por territorio panameño y la puso a disposición de las autoridades competentes. El procedimiento se realizó en coordinación con Interpol Panamá, dentro de los mecanismos de cooperación usados para detectar personas buscadas por delitos graves antes de que ingresen al país o usen la terminal como escala.

Migración negó el ingreso a un ciudadano colombiano que había llegado en un vuelo procedente de Bogotá, después de que las verificaciones revelaran una presunta vinculación con el Grupo Wagner. El hombre fue devuelto a su punto de origen porque su perfil representaba un posible riesgo para la seguridad nacional, de acuerdo con la información divulgada por las autoridades.
El Grupo Wagner surgió como una empresa militar privada vinculada con operaciones respaldadas por el Kremlin. Desplegó combatientes en Ucrania, Siria, Libia, Mali y la República Centroafricana. Estados Unidos lo designó como organización criminal transnacional.












