
La fe y la desesperación se entrelazan en la comunidad costera de Quepos, luego de que las intensas labores de búsqueda y rescate dieran un giro milagroso que une a dos naciones.
El pescador Johnny Rodríguez Oporta, de nacionalidad nicaragüense pero radicado laboralmente en el pacífico costarricense, fue localizado con vida tras sobrevivir 36 horas a la deriva en altamar.
Rodríguez, originario de la localidad de Masachapa en Nicaragua, realizaba su primera faena de pesca en aguas costarricenses cuando su panga naufragó debido al fuerte oleaje provocado por la tormenta tropical Cristina.
Para mantenerse con vida frente al hambre, la intemperie y la intensa sed, tuvo que racionar al máximo sus fuerzas y se vio obligado a beber sus propios orines antes de ser rescatado el martes 9 de junio.
A pesar de la alegría por el rescate de Rodríguez, la angustia persiste en la zona. La embarcación en la que viajaba el sobreviviente naufragó de forma independiente a otra nave que aún continúa desaparecida: la lancha Roxana Dos.
En esta última embarcación viajaban cuatro tripulantes también de origen nicaragüense y vecinos de la comunidad local cuyo paradero sigue siendo un misterio desde la madrugada del pasado lunes, cuando se perdió todo contacto en aguas de Guanacaste.
El epicentro del dolor y la expectativa se concentra en el barrio El Cocal, en Quepos, específicamente en la vivienda de don Mario Baltodano, un ciudadano nicaragüense que echó raíces en Costa Rica y es el dueño de la lancha Roxana Dos.
La tragedia golpea con fuerza a esta familia, ya que tres de los cuatro desaparecidos son parientes directos de don Mario: su hijo Janier Baltodano, su hermano Ramón Baltodano (quien capitaneaba la lancha), su sobrino Abraham Ríos, y un amigo de la familia identificado como José Luis Palacios.
Marielos Núñez, costarricense y esposa del capitán Ramón Baltodano tras 17 años de matrimonio, describió el calvario que viven minuto a minuto debido a la falta de respuestas, reflejando la realidad de un hogar binacional.
Crueldad en medio de la tragedia: Denuncian intentos de estafa
A la dolorosa espera de la familia se ha sumado una preocupante situación de vulnerabilidad. Los allegados de los tripulantes de la “Roxana Dos” denunciaron públicamente que personas sin escrúpulos han intentado aprovecharse de la angustia que viven para cometer estafas y extorsiones.
Según indicaron los afectados, han estado recibiendo mensajes de desconocidos que aseguran falsamente tener información verídica sobre el paradero de los náufragos.
Incluso, en algunos de los textos les afirman con frialdad que los pescadores ya fueron encontrados sanos y salvos, pero les exigen depósitos de dinero a cambio de brindarles los supuestos detalles de su ubicación.
Al final, las familias deducen que se trata de engaños de oportunistas que juegan con el dolor ajeno, pues en realidad no saben nada sobre la lancha desaparecida.
Por su parte, don Mario Baltodano relató que logró mantener comunicación con la tripulación hasta las tres de la mañana del lunes. En ese último y dramático contacto, los tripulantes le advirtieron: “Nos lleva el viento y la corriente para mar abierto, a lo hondo”. Tras esa frase, la señal se extinguió.
Ante la enorme cantidad de llamadas y la urgencia por evadir los intentos de fraude, la familia se mantiene en constante comunicación únicamente con los canales oficiales. Adolfo Sánchez, miembro de la familia y oficial de la policía costarricense actualmente incapacitado, se ha encargado de coordinar esfuerzos con el apoyo de paramédicos y personal de aviación civil para efectuar sobrevuelos y reconocimientos en las cuadrículas marítimas.
Las operaciones de rescate se ejecutan de manera binacional, coordinando el Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica con su homólogo de la Fuerza Naval de Nicaragua para cubrir un área más extensa por mar y aire.
En los recibidores de pescado de Quepos, compañeros del gremio manifestaron su profunda empatía con los Baltodano, recordando que estos pescadores nicaragüenses son parte activa de la economía local y “vienen a buscar la vida” con esfuerzo diario. La comunidad pesquera entera, unida por encima de las fronteras, permanece en oración confiando en que el milagro de Johnny Rodríguez se repita pronto con los cuatro tripulantes de la Roxana Dos y que las autoridades logren frenar el acoso de los estafadores.













