El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó su optimismo respecto al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), al afirmar que la relación entre ambos bloques debe entenderse como una “política de complementariedad” y no como una competencia destructiva.
Lula adelantó que, a pocos días de la aplicación provisional del pacto prevista para el 1 de mayo, Brasil ya cuenta con una “bandeja” de 540 productos listos para el mercado europeo.
Durante un evento de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), el mandatario sostuvo que “es necesario convencer a la justicia de la Unión Europea de que el acuerdo no busca destruir sus productos, sino hacer una política de complementariedad”. El mandatario brasileño afirmó que “ellos (la UE) producen cosas diferentes a las nuestras“. ”Nosotros queremos comprar de ellos, y que ellos nos compren a nosotros”, agregó.
A su vez, Lula subrayó la calidad y diversidad de los productos brasileños y expresó su confianza en el papel que Brasilia puede desempeñar a nivel global. “Nadie tiene la cantidad de productos que Brasil tiene para ofrecer al mundo. Pero es necesario más investigación y calidad”, aclaró.
El acuerdo entre el Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— y la UE fue firmado en enero y crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 700 millones de personas y cerca de una cuarta parte del PIB global.
El pacto entrará en vigor de forma provisional el 1 de mayo, tras la ratificación en los Parlamentos del Mercosur. La plena vigencia dependerá de la ratificación por parte del Parlamento Europeo, que espera un dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la compatibilidad del acuerdo con los tratados comunitarios.
El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, declaró a inicios de abril que el acuerdo comercial representa un punto de inflexión que transformará la relación económica entre ambos bloques y abrirá una nueva etapa de crecimiento: “Estamos convencidos de que este acuerdo implica un salto cualitativo para nuestras economías” aseguró en diálogo con EFE.
Desde el viejo continente, Francia solicitó el jueves a la Comisión Europea que concrete el compromiso asumido sobre las garantías asociadas a la entrada en vigor del acuerdo entre la UE y el Mercosur, prevista para el 1 de mayo.
El portavoz adjunto del Ministerio de Exteriores, Glenn Salic, afirmó que el país será “intratable en la concreción rápida” de ese compromiso, con el objetivo de que se incluyan dichas garantías.
Salic recordó en rueda de prensa que estas garantías contemplan las denominadas cláusulas de salvaguarda, que podrían activarse en caso de una llegada extraordinaria de productos agrícolas procedentes de los países del Mercosur.
También mencionó las llamadas cláusulas espejo, que buscan impedir el ingreso al mercado europeo de productos agroalimentarios sudamericanos que no cumplan las mismas normas sanitarias o ecológicas exigidas a los productores de la UE, así como un refuerzo de los controles sanitarios.
Ante la consulta sobre posibles medidas de Francia frente a la entrada en vigor provisional del acuerdo desde el 1 de mayo, el portavoz evitó pronunciarse sobre acciones concretas y reiteró la oposición del país al texto en su forma actual.
Francia intentó frenar el compromiso UE-Mercosur desde el inicio de las negociaciones, que se extendieron por más de veinte años, argumentando que algunos sectores agrícolas franceses, en especial los productores de carne de vacuno, pollo y azúcar, resultarían especialmente afectados.
La aplicación provisional del pacto, criticada por París, fue decidida por la Comisión Europea a fines de febrero tras la ratificación de varios países sudamericanos miembros del Mercosur.
(Con información de EFE)













