
El uso de videojuegos de realidad virtual inmersiva puede incrementar conductas altruistas en adultos, según una investigación de la Universidad de Oregon. Tras experiencias virtuales, los participantes modificaron actitudes prosociales y su manera de interpretar los estados emocionales de otras personas.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Virtual Reality, evaluó a 64 adultos expuestos a juegos inmersivos. Los resultados muestran que, aunque estas experiencias aumentan la motivación para ayudar a otros, su influencia sobre la empatía es más compleja: se fortalece la empatía cognitiva —la capacidad de comprender las emociones ajenas—, pero puede reducirse la empatía afectiva, que implica compartir esas emociones.
Los participantes interactuaron en tareas virtuales asistiendo a personajes necesitados y, tras el juego, manifestaron una mayor disposición a prestar ayuda, aunque la habilidad para sentir la emoción del otro disminuyó. El trabajo incluyó cuestionarios antes y después de la experiencia para medir cambios en altruismo y empatía.

Experimento principal y hallazgos
El equipo liderado por Samantha Lorenzo, experta en comunicación y medios, junto con Leila Okahata, investigadora del Oregon Reality Lab, diseñó el videojuego de realidad virtual Empathy in Action. La propuesta situó a los jugadores en el rol de voluntarios comunitarios que debían ayudar a un niño ficticio, Alden, a reencontrarse con su perro perdido.
Se emplearon encuestas previas y posteriores a la experiencia para evaluar modificaciones en altruismo y empatía. Los principales resultados evidenciaron un incremento significativo en las actitudes altruistas y una disminución en la empatía afectiva después de la sesión de juego.
De acuerdo con Phys.org, los participantes manifestaron mayor disposición a ayudar tras la experiencia, aunque no se registró un aumento equivalente en la capacidad de compartir emociones ajenas.

Altruismo en aumento y empatía diferenciada
Entre las conclusiones centrales figura que el altruismo puede crecer en entornos digitales inmersivos, aunque la empatía emocional no evolucione al mismo ritmo. Lorenzo explicó a Phys.org que muchos participantes “sabían que era una situación triste y, por eso, querían ayudar”, aunque no sintieran la tristeza del personaje.
Testimonios recogidos por Frontiers in Virtual Reality corroboran este fenómeno: varios participantes señalaron que se sintieron motivados a ayudar, aunque no experimentaron la emoción del personaje, y consideran transferir esas actitudes a relaciones personales.

Influencia de la narrativa inmersiva y la percepción individual
El diseño del videojuego y la profundidad narrativa influyeron directamente en la interiorización de comportamientos altruistas. Según Frontiers in Virtual Reality, el predictor más fuerte del altruismo fue el impacto percibido del juego por los jugadores, superando variables como edad, género o frecuencia de uso de videojuegos.
La sensación de presencia generada por la realidad virtual resultó clave: quienes reportaron mayor inmersión mostraron también mayor disposición a ayudar y mayor autocrítica sobre su comportamiento. El juego no solo planteó tareas físicas —como buscar pistas para hallar al perro—, sino también dilemas morales, fortaleciendo el efecto reflexivo y modelador de la narrativa.
Otro aspecto relevante fue el rol de voluntario comunitario atribuido a los jugadores mediante guías internas, que reforzó la percepción de responsabilidad y la toma de decisiones morales sin riesgo real. Este diseño facilitó la práctica de conductas altruistas y el desarrollo de modelos mentales orientados al bien común, según Frontiers in Virtual Reality.

Aplicaciones y límites en la investigación del altruismo digital
Tanto los participantes como los autores del estudio identifican potencial en el uso de videojuegos inmersivos para fines educativos, terapéuticos y de rehabilitación. Simulaciones sociales en realidad virtual podrían emplearse en el entrenamiento de habilidades prosociales en escuelas o programas para adultos con necesidades específicas.
El estudio reconoce limitaciones relevantes: la utilización de escalas de empatía adaptadas con baja fiabilidad, la dependencia de autoinformes susceptibles a sesgos, una muestra limitada a adultos de Estados Unidos y la medición de efectos a corto plazo. Frontiers in Virtual Reality subraya la necesidad de investigaciones más amplias y longitudinales para determinar si estos resultados se mantienen a largo plazo o en otros contextos.
La Universidad de Oregon concluye que los juegos de realidad virtual con intención prosocial pueden ser una vía prometedora para fomentar valores sociales, incluso si no incrementan la empatía emocional de manera lineal. Según el estudio, la tecnología inmersiva representa una herramienta con potencial para explorar nuevas formas de impacto social y avance científico.














