La advertencia de Moscú sobre nuevos ataques a gran escala contra Kiev no alteró la vida de los residentes de la capital ucraniana ni la actividad de las embajadas extranjeras, quienes expresaron confianza y descartaron cambios ante lo que consideran parte de la cotidianidad tras cuatro años de conflicto.
Según informó Reuters, Rusia anunció el lunes su intención de lanzar nuevos “ataques sistemáticos” contra objetivos en Kiev y recomendó a diplomáticos y extranjeros evacuar la ciudad.
A pesar de uno de los bombardeos más intensos de la guerra ocurrido hace dos días, en el cual el Kremlin dio luz verde para lanzar el misil Oreshnik, los habitantes reafirmaron su determinación de quedarse en la capital.
Oleksandr Korzh, ex militar de 43 años, sostuvo en diálogo con Reuters: “Creo que esas amenazas son una manipulación destinada a sembrar el pánico entre la población. Me quedaré en Ucrania, y me quedaré en Kiev”. Según otros testimonios recogidos por la agencia, la mayoría de las delegaciones diplomáticas no planean abandonar la ciudad, a pesar de la amenaza rusa. Katarina Mathernova, embajadora de la Unión Europea en Ucrania, calificó las advertencias de Moscú como “una obra maestra de hipocresía”.
Las representaciones de Países Bajos, Alemania y Noruega convocaron a diplomáticos rusos para expresar su rechazo a los ataques y a las amenazas dirigidas a enviados internacionales. En redes sociales, Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, ironizó sobre la permanencia de la UE en Kiev. “Bueno, al parecer tienen diplomáticos de sobra y necesitan reducir la plantilla”, escribió en la plataforma X.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, manifestó su preocupación por el aumento de amenazas en la capital ucraniana. El domingo, un ataque con misiles y drones dejó tres muertos, más de 90 heridos y daños en unas 300 instalaciones en la ciudad, entre infraestructura crítica y civil. El 14 de mayo, otro bombardeo provocó la muerte de 24 civiles en Kiev.
Viktoriia Paramonova, barista de 21 años, relató tras el ataque del domingo: “Sinceramente, nuestra gente está cansada de esto, y yo también estoy cansada de esta guerra”.
Moscú justificó la ofensiva del domingo como represalia por un ataque ucraniano con drones, ocurrido el viernes pasado contra una residencia estudiantil en la región de Lugansk, bajo ocupación rusa. El Ejército ucraniano aseguró que atacó una unidad de drones rusa.
De acuerdo con Reuters, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, advirtió a su par estadounidense, Marco Rubio, sobre la inminencia de nuevos ataques. El analista Mykola Bielieskov, del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de Ucrania, consideró improbable que Rusia aumente de manera sustancial el ritmo y la magnitud de los bombardeos.
“Para ataques combinados de la magnitud de los del 13 y 14 de mayo o del 23 y 24 de mayo, necesitan acumular misiles, ya que Rusia no tiene capacidad, personal ni dinero de sobra para producir mucho más que el ritmo de producción de misiles alcanzado en 2024-25”, afirmó Bielieskov.
Según el especialista, las amenazas de Moscú buscan distraer la atención de los reveses en el frente, donde los avances rusos disminuyeron y los ataques ucranianos contra infraestructura energética obligaron a reducir la producción.
Los residentes de Kiev reconocieron estar agotados por la situación, aunque aseguran saber cómo responder ante nuevos ataques. Kateryna Kozechenko, de 38 años, afirmó: “Nos tomamos en serio las amenazas rusas porque, básicamente, nos bombardean constantemente. Nos bombardearon durante todo el invierno y todavía nos bombardean. Nada nuevo, todo sigue igual; estamos preparados. Siempre vamos al refugio”.
(Con información de Reuters)












