Los precios del petróleo subieron este viernes y se encaminan a cerrar la semana con ganancias, impulsados por los temores a nuevas interrupciones en el suministro desde el Medio Oriente tras la reanudación de los combates entre Estados Unidos e Irán, que limitaron el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Entre los principales índices, el crudo Brent avanzó 0,25% hasta 76,49 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) ganó 0,26% y cotizó en 72,27 dólares. En el balance semanal, el Brent se encamina a un alza de alrededor del 6% y el WTI de un 5%.
“Los precios retrocedieron respecto a los máximos de mitad de semana, pero persiste una prima de riesgo relevante, ya que los tránsitos por Ormuz siguen casi paralizados y no hay señales claras de cuándo se reanudará la normalidad”, explicó Vandana Hari, fundadora de la consultora Vanda Insights en diálogo con Reuters. En ese sentido, agregó que la confianza del mercado en un eventual regreso al diálogo entre Washington y Teherán está limitando el alza de las cotizaciones.
Las fuerzas armadas iraníes lanzaron ataques contra infraestructura militar estadounidense en estados del Golfo el jueves, como respuesta a bombardeos previos de EE.UU. en provincias costeras y orientales de Irán, lo que agravó la tensión tras un cese al fuego que estuvo vigente desde hace tres semanas. Medios iraníes reportaron explosiones en el sur del país, incluida la ciudad de Bushehr, donde se ubica una planta nuclear.
La nueva escalada retrasó la reapertura total de la estratégica vía marítima, que antes de la guerra canalizaba cerca del 20% del suministro mundial diario de petróleo y gas. El tráfico de buques petroleros permaneció casi paralizado el jueves mientras las compañías evaluaban los riesgos tras los recientes ataques, incluido el impacto sobre un buque de GNL qatarí cerca de Omán.
Pese a la tensión, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el miércoles que no prevé un reinicio de la guerra, y que “cualquier cosa que ocurra se resolverá muy rápido”. Analistas como Daniel Hynes, estratega de materias primas de ANZ Bank, señalaron que el mercado encontró alivio en la decisión de la administración Trump de evitar ataques a la infraestructura energética iraní, lo que contribuyó a moderar la reacción alcista de los precios.
Los futuros del Brent registraron el miércoles su nivel más alto desde el 19 de junio, al cerrar en 78,02 dólares por barril, lo que representó un aumento del 5,2% respecto al día anterior.

Cabe mencionar que la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos descendió en 6,2 millones de barriles durante la semana que terminó el 3 de julio, situándose en 319,5 millones de barriles, según cifras del Departamento de Energía. Este volumen marca el nivel más bajo desde la administración de Ronald Reagan y está lejos de la capacidad máxima de almacenamiento, que es de 713,5 millones de barriles, cifra no vista desde la década de 2010.
Estados Unidos se mantiene como el mayor productor mundial de petróleo y es exportador neto de productos refinados. Aproximadamente el 60% del crudo refinado en el país proviene de la producción interna. El 40% restante se importa, con cerca del 60% procedente de Canadá y un 7% de México. Solo alrededor del 7% del petróleo consumido en Estados Unidos transita por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, sus aliados, incluidos Corea del Sur e India, dependen en gran medida de los envíos que transitan por la vía marítima.
(Con información de Reuters)












