
Ocho menores murieron de forma violenta en Cuba durante el primer semestre de 2026, casi el triple que los tres registrados en igual período de 2025.
Ese incremento, del 166.7%, es el mayor entre todos los grupos de víctimas analizados por el nuevo Informe de Inseguridad Pública del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), presentado el 22 de septiembre.
La cifra se conoce apenas días después de que la isla atravesara su octavo apagón nacional del año, ocurrido el 18 de septiembre y que dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas durante 32 horas, según informó la Unión Eléctrica.
El propio OCAC advierte que ese tipo de cortes prolongados y las fallas de conexión a internet dificultan documentar los delitos, por lo que sus cifras representan un subregistro basado en lo que logra hacerse público.
El organismo documentó 102 víctimas mortales entre enero y junio, 33 más que en el mismo semestre de 2025, pese a una caída del 25.3% en el número total de delitos reportados. El índice de letalidad, que mide muertes por cada 100 delitos, pasó de 5.23 a 10.35.
El deterioro alcanza a mujeres, ancianos y menores
Los ancianos fallecidos pasaron de seis a nueve entre un semestre y otro, un 50% más. Las mujeres muertas subieron de 24 a 37, un incremento del 54.2%.

Esas cifras se suman a los 48 hombres y los ocho menores que completan el total de 102 víctimas mortales documentadas entre enero y junio.
Los feminicidios ocupan un capítulo aparte dentro de ese deterioro. El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT), organización cubana de monitoreo de violencia de género, contabilizó 37 casos en el primer semestre, frente a 16 en igual lapso de 2025, un salto del 131.3%.
La organización detectó además una aceleración dentro del propio período: 13 feminicidios ocurrieron entre enero y marzo y 24 entre abril y junio.
Al 14 de septiembre, el acumulado anual ya superaba los 52 feminicidios, una cifra que dejó atrás los 49 documentados durante todo 2025 y que convierte a 2026 en el segundo año más letal desde que el observatorio comenzó su trabajo en 2019, solo detrás de los 90 casos de 2023.
Menos delitos reportados, pero más muertes
El volumen general de delitos documentados por el OCAC bajó de 1,319 a 985 entre ambos semestres, una caída del 25.3%. El organismo insiste en que esa reducción no equivale a menos inseguridad: aunque en 2026 se pudieron documentar 334 delitos menos que en el mismo período de 2025, hubo 33 víctimas mortales más.
Esa combinación, según la organización, refleja una violencia que se volvió más letal aun con menos hechos registrados.
Los crímenes con víctimas múltiples ganan terreno
El informe atribuye parte del salto en el número de fallecidos a la aparición de hechos con más de una víctima, un fenómeno hasta hace poco excepcional en los registros del observatorio.
De los delitos de 2026 en los que pudo determinarse la modalidad, 278 fueron cometidos por dos o más personas, el 33.7% del total.
Los asesinatos totales pasaron de 63 a 90 entre ambos semestres, un 42,9% más, y devolvieron a Cuba casi al nivel de 2024, cuando se habían contado 91 casos, tras una baja transitoria en 2025.

La violencia se aceleró mes a mes
Dentro del propio 2026, la letalidad se intensificó a medida que avanzó el semestre. Los asesinatos subieron de 36 casos en el primer trimestre a 54 en el segundo, un 50% más. Abril, mayo y junio registraron 19, 17 y 18 asesinatos respectivamente; cada uno de esos meses superó el peor registro de 2025, que había sido marzo con 13 casos.
El OCAC advierte que esa tendencia hacia una violencia más letal, que golpea con particular fuerza a mujeres, menores y ancianos, se sostuvo pese a la caída de las fuentes disponibles para documentarla.
El organismo sostiene que ese patrón no puede interpretarse como resultado de un país más tranquilo, en momentos en que la crisis energética y las restricciones de Estados Unidos al combustible profundizan las dificultades para dar seguimiento a lo que ocurre en la isla.












