
El Salvador acumuló USD 5,924.8 millones en remesas familiares entre enero y julio de 2026, un aumento de 3.7% frente al mismo período del año anterior, según el informe estadístico del Banco Central de Reserva (BCR) difundido el jueves.
Los envíos de la diáspora equivalieron a más de una cuarta parte del producto interno bruto del país y se consolidaron como el mayor sostén externo de la economía salvadoreña.
El dato fue positivo en términos absolutos, pero escondió una señal de alerta: el ritmo de crecimiento se redujo de forma pronunciada. En el primer semestre de 2025, las remesas crecieron 18% interanual, impulsadas en parte por el temor de los migrantes salvadoreños en Estados Unidos a las deportaciones tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En 2026, esa tasa cayó a 3.7%.
Estados Unidos concentra casi todos los envíos
El origen de los envíos no varió: Estados Unidos aportó USD 5,465.5 millones, el 92.2% del total, con un crecimiento de 3.4% frente a 2025. Canadá ocupó el segundo lugar con USD 49.2 millones, seguida de España con USD 42.9 millones e Italia con USD 37 millones.
La remesa promedio subió a USD 337 entre enero y julio, frente a USD 324.2 en igual período de 2025. El BCR contabilizó 15,663,157 operaciones, un alza de 0.6% respecto del año anterior. Esa cifra excluyó los envíos en efectivo y las recargas a teléfonos móviles.
Julio marcó la primera caída interanual del año

El mes de julio fue el más débil del período. El acumulado mensual de ese mes llegó a USD 864.3 millones, cifra inferior en USD 8.6 millones a julio de 2025, lo que representó una contracción de 1%.
Fue la primera caída mensual interanual del año y confirmó la tendencia de desaceleración que ya se observaba desde junio, cuando el ingreso mensual bajó 1.7% frente al mismo mes de 2025.
La CEPAL, comisión regional de las Naciones Unidas, advirtió en su informe Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, publicado el 20 de agosto, que las remesas centroamericanas enfrentan “múltiples riesgos”: la disminución del número de remitentes activos en Estados Unidos, el endurecimiento de las restricciones migratorias y una menor resiliencia del mercado laboral estadounidense.
El organismo concluyó que “la capacidad de las remesas para operar como mecanismo compensatorio y contracíclico del déficit de la cuenta corriente en 2026 será más acotada”.

La región central recibió la mayor cantidad de recursos
Por zonas geográficas, la región central del país recibió USD 2,096.4 millones, el 35.4% del total. La zona oriental captó USD 1,786.2 millones y registró el mayor crecimiento entre las cuatro regiones, con 4.4%. La occidental sumó USD 1,016.1 millones y la paracentral, USD 716.7 millones.
A nivel departamental, San Salvador lideró con USD 1,080.5 millones, seguido de San Miguel con USD 659.4 millones y La Libertad con USD 502.8 millones. En el ámbito distrital, el distrito de San Salvador recibió USD 542.5 millones, con un crecimiento de 6.3%, el más alto entre los distritos del informe.
Creció el abono a cuentas bancarias
Un cambio estructural se consolidó en la forma de recibir los envíos. Las remesas con abono a cuenta bancaria alcanzaron USD 2,149.5 millones, un alza de 15.2% frente a 2025, y representaron el 36.3% del total. Las remesas sin abono a cuenta retrocedieron 2.5%, hasta USD 3,495.6 millones, aunque mantuvieron la mayor participación, con 59% del flujo.
Las instituciones bancarias liquidaron USD 2,428.4 millones, 7.1% más que un año antes. Las empresas remesadoras procesaron USD 3,216.7 millones, con un alza de 1%.
Las billeteras digitales de criptomonedas recibieron USD 41.1 millones, frente a USD 30.3 millones en 2025, un incremento de 35.8%, aunque su participación total fue de apenas 0,7%.

El TPS y el impuesto a las remesas
El crecimiento de las remesas ocurrió bajo una amenaza sobre la comunidad salvadoreña en Estados Unidos. El Estatus de Protección Temporal (TPS) que ampara a más de 230,000 salvadoreños vence el nueve de septiembre de 2026. Grupos de defensa estiman que su eventual terminación reduciría los envíos en más de USD 1,200 millones anuales y podría elevar la tasa de pobreza en El Salvador en 10 puntos porcentuales.
Ese riesgo se suma al impuesto de 1% que la administración Trump estableció sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos, una medida que el Fondo Monetario Internacional identificó como uno de los factores que podrían moderar el crecimiento de estos flujos durante el resto del año.













