
La discusión sobre los ingresos de los trabajadores volvió a ocupar un lugar central en la economía argentina, luego de que el Indec diera a conocer esta semana la evolución salarial de mayo. La desaceleración de la inflación de los últimos dos meses modificó el escenario frente a los períodos de mayor presión sobre los precios, pero los datos disponibles muestran que la mejora del poder de compra todavía es parcial y que la evolución de las remuneraciones será una variable clave para el comportamiento del consumo en el segundo semestre.
En mayo, los salarios privados registrados crecieron 2% frente al mes anterior, mientras que el índice de precios al consumidor avanzó 2,1%. La diferencia implicó una caída real de 0,1% en el poder adquisitivo de los trabajadores del sector privado formal. En el caso del sector público nacional, el aumento nominal fue de 1,9%, con una baja real de 0,3%, mientras que los empleados públicos provinciales registraron una suba nominal de 1,4% y una caída real de 0,7 por ciento.
Los datos forman parte del análisis elaborado por Nadin Argañaraz, que reflejó que el empleado público promedio tuvo una baja real mensual de 0,6% en mayo.
En la comparación interanual, entre mayo de 2025 y mayo de 2026, la inflación acumuló un incremento de 33,2%. Frente a ese escenario, los salarios privados registrados cayeron 2,9% en términos reales, mientras que los salarios públicos provinciales bajaron 3,2% y los públicos nacionales retrocedieron 7,3 por ciento.
En los primeros cinco meses de 2026, el comportamiento de los ingresos mostró diferencias entre sectores, pero en todos los casos el resultado fue de pérdida en valores reales
Con el dato de mayo, se puede concluir que en los primeros cinco meses de 2026, el comportamiento de los ingresos mostró diferencias entre sectores, pero en todos los casos el resultado fue de pérdida en valores reales. En el caso del salario privado registrado, acumuló una baja de 3,2% frente al mismo período de 2025.
Si bien no se trata de una reducción significativa, sí lo es si se compara con otros períodos recientes. Por eso, la expectativa entre los analistas es que con la baja de la inflación, el salario pueda ir ganándole a la suba de precios y, de ese modo, pueda repuntar el consumo. Eso aún no está pasando, y tampoco se espera que suceda en lo que resta de este año.
El economista de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, explicó, en diálogo con Infobae, que el salario real privado mantuvo una caída sostenida desde septiembre del año pasado hasta marzo de 2026 inclusive. Según su análisis, el deterioro comenzó cuando la inflación mensual volvió a ubicarse por encima del 2 por ciento.

En abril, los salarios registraron una mejora frente a la inflación, aunque en mayo volvieron a mostrar una leve caída. Para Caprarulo, si la inflación permanece por debajo del límite del 2% mensual y las negociaciones salariales continúan alineadas con ese nivel, podría comenzar una recuperación gradual del poder adquisitivo o, al menos, frenarse la pérdida. Pero para que la demanda reaccione, el poder adquisitivo tiene que mejorar, no mantenerse.
La comparación con períodos anteriores muestra una brecha todavía importante. El salario privado real se encuentra cerca de 4% por debajo del nivel de noviembre de 2023, mientras que el sector público acumula una pérdida de 17,8% frente a ese mismo momento. Dentro de la administración pública, los trabajadores nacionales registran una caída de 36,5%, mientras que los provinciales acumulan una baja de 9,8 por ciento.
En caída libre desde 2017
La mirada de largo plazo muestra un deterioro todavía más amplio. Según Caprarulo, el salario privado se ubica casi 25% por debajo del máximo alcanzado en 2017, antes de comenzar un período de caída que se inició en 2018. Ese recorrido permite observar que la mejora de los últimos meses se da sobre una base todavía alejada de los mejores niveles de poder adquisitivo registrados en los últimos años.
Las mejoras salariales mensuales comenzaron a ubicarse por encima del índice de precios y la desaceleración inflacionaria puede favorecer una recuperación del salario real (Ravier)
Desde el Gobierno plantean una lectura diferente sobre la evolución de los ingresos. El vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo días atrás que las mejoras salariales mensuales comenzaron a ubicarse por encima del índice de precios y que la desaceleración inflacionaria puede favorecer una recuperación del salario real.
La interpretación oficial pone el foco en la tendencia hacia adelante y en el impacto que podría tener una inflación más baja sobre las negociaciones salariales. Pero es el propio Gobierno el que quiere, al mismo tiempo, evitar que los aumentos de sueldos superen la inflación.
Los ingresos disponibles
Los datos sobre ingresos disponibles (los que quedan luego de pagar los gastos fijos) también reflejan la distancia entre una estabilización y una recuperación completa. Un estudio de la consultora Equilibra mostró que en mayo, el ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 2,1% frente al mes anterior y 5,1% en la comparación interanual. Además, quedó 16,5% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.

Dentro de ese grupo, los asalariados privados formales mostraron una caída del ingreso disponible de 3% mensual y de 3,3% interanual. A su vez, los empleados públicos registraron una baja mensual de 1,3% y una caída interanual de 10,1%. En cambio, los jubilados mostraron una mejora mensual vinculada con la desaceleración de los precios, aunque con diferencias entre quienes cobran la mínima y quienes reciben haberes superiores.
La relación entre salarios y consumo aparece como uno de los puntos centrales del escenario económico. La recuperación del poder adquisitivo de los hogares tiene impacto directo sobre la capacidad de compra y sobre las decisiones de gasto.
Por eso, la evolución de los ingresos será una variable observada por empresas y analistas durante el segundo semestre.
El comportamiento del consumo depende en gran medida de la mejora del ingreso disponible
El comportamiento del consumo depende en gran medida de la mejora del ingreso disponible. La caída acumulada frente a los niveles de 2023 muestra que, pese a la desaceleración inflacionaria, una parte de los hogares todavía enfrenta una capacidad de compra menor a la registrada antes del cambio de Gobierno.
Sucede que los servicios aumentaron fuertemente en lo que va de la gestión de Javier Milei, y eso le quitó espacio a las familias para gastar en otros bienes, sumado a que las subas de salarios apenas empataron la inflación en estos dos años y medio.

Los datos de consumo masivo de junio dados a conocer por la consultora Scentia lo demuestran. Después de un mayo en la que parecía que se había estabilizado la demanda, el sexto mes del año volvió a mostrar cifras más negativas. Cerró con una baja de 2,7% interanual en volumen. y el acumulado del año ya marca un rojo de 2,9 por ciento.
En la comparación con el mes anterior, si bien es negativa en 2,4%, debe tenerse en consideración la diferencia de días entre meses (mayo 31 días vs junio 30), por lo que podría interpretarse como parte de un proceso de estabilización, había indicado la consultora.
En ese contexto, el comercio electrónico fue el único canal que escapó a la tendencia general: creció 41% frente a junio de 2025 y lo hizo en todas las categorías de productos relevadas. En el caso de las grandes cadenas, tuvieron una caída de 2,6%, mientras que los mayoristas registraron una baja de ventas del 3,3%. Los kioscos y almacenes fueron los más afectados, con una merma de 4,6 por ciento.
El comercio electrónico fue el único canal que escapó a la tendencia general: creció 41% frente a junio de 2025 y lo hizo en todas las categorías de productos relevadas
Otro informe que muestra la debilidad de la demanda es la última encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI). El último relevamiento, que refiere al tercer bimestre, marcó una caída interanual del 6,9% en unidades vendidas. El 55% de las empresas reportó caídas en sus ventas, frente a un 27% que logró subas y un 18% sin cambios.
“Aunque se observa una mejora respecto del bimestre anterior, el panorama continúa siendo crítico. La falta de demanda vuelve a ser la principal preocupación de las empresas: 8 de cada 10 la señalan como su problema principal, y esta percepción sigue en ascenso (sube 4pp respecto al relevamiento anterior)”, remarca el informe. Aclara que mayo fue un buen mes para el sector -dentro de la crisis-, pero junio volvió a ser negativo.














