
La fiscal de Corte de Uruguay, Mónica Ferrero, ha advertido varias veces sobre el avance del crimen organizado en el país y lo puede contar en primera persona: en septiembre de 2025 delincuentes vestidos de negro llegaron a su casa, dispararon tres veces y tiraron una granada que detonó el patio. Ahora, la jefa de los fiscales del país le pasó las advertencia a los diputados.
“No es fácil lo que me pasó. Tampoco vengo a victimizarme, porque yo adoro mi profesión. Fui para adelante y voy a seguir estando para adelante en lo que requiera el Estado”, dijo, recordando ese episodio, cuando compareció ante la comisión de la Cámara de Diputados que analiza el proyecto de Rendición de Cuentas del gobierno de Yamandú Orsi.
Ferrero se define como una mujer que está endurecida. Esa coraza la fue haciendo después de más de 20 años años de estar relacionada al combate a los narcos. A la fiscal general de Uruguay “casi la matan” –según sus propias palabras– por “representar a la sociedad”, y asegura que dona sus días “por un flagelo” que consume al país.

Ferrero no se cansa de advertir que el crimen organizado en Uruguay –como en toda la región– avanza, que hay fiscales amenazados, que los sicarios disparan al barrer, que se matan a policías. Ante los legisladores advirtió por “la situación de violencia” del país y cómo el crimen organizado “trasvasa todo” y “no tiene límites”.
También le pidió a los legisladores que ellos también estén atentos: “Todos podemos ser víctimas colaterales”. Y luego les apuntó directamente: les pidió que se cuidaran porque “en cualquier momento un narco se les cruza, les muestra el teléfono y les dice: ‘Acá está tu hijo; ojo con lo que vas a firmar’”.
Ferrero recordó que fue la única fiscal del país que estuvo a favor de que existan los allanamientos nocturnos, una posibilidad que fue plebiscitada junto con las elecciones de 2024 y que no alcanzó los votos requeridos para su aprobación.

La jefa de los fiscales aseguró que tiene más detalles para contar pero prefirió no decir todos. “Yo también tengo hijos y mis hijos sufren”, se justificó.
Las amenazas a los fiscales
La exposición de Ferrero fue mucho más allá de la Rendición de Cuentas y, en varias ocasiones, quiso advertir de la “gravedad”de la violencia de Uruguay y de los “daños colaterales” que se empiezan a vivir.
“Eso nos está tocando y está pegando a los fiscales, que tienen la obligación de investigar los delitos. Ya tenemos tres o cuatro situaciones de fiscales en las que se ha visto amenazada su integridad física”, comentó, según consta en la versión taquigráfica del encuentro. Ferrero tiene pensado plantear ante el Parlamento algunas medidas de protección para ellos.

¿Cuál ha sido la reacción ante este tipo de situaciones? Ferrero explicó que en algunos casos decidió trasladarlo a otro lugar o ha establecido que viaje para no instalarse en una sede de manera definitiva, de forma de evitar los ambientes pequeños.
“Estas organizaciones saben específicamente dónde vive el fiscal. El hecho de viajar lo ayuda, si no son distancias muy grandes. Eso lo venimos coordinando bastante bien”, expresó.
Los casos de sicariato, además, parecen cada vez más comunes. “Se contratan personas para que con un arma se suban a una moto y disparen, así al barrer”, describió la fiscal general. Contó que durante su gestión se creó la Unidad Especializada en Crimen Organizado y destacó que está dando “muy buenos resultados”.

La creación de esta unidad le da a la Fiscalía uruguaya “un salto de calidad” pero señaló que necesita más funcionarios para tener trabajos en conjunto con otros países de la región, más allá de Argentina (con la que ya hay un trabajo colaborativo).
“El crimen organizado, yo ya lo he dicho, penetró toda Sudamérica; está en toda Sudamérica; está matando fiscales, está matando policías”, insistió Ferrero.
Pero, ¿de qué se habla cuando nos referimos al crimen organizado? Ferrero pidió no utilizar este concepto como sinónimo de narcotráfico: también incluye la trata de personas, los secuestros de niños, los abusos, el contrabando (algunos de ellos millonarios), enumeró.
La bala perdida y la falta de recursos para la Fiscalía
Un hombre de 53 años estaba haciendo arreglos en su casa, en el barrio Los Bulevares de Montevideo, cuando comenzaron los disparos. Estaba junto a Gisele, su pareja, en la puerta de la casa, pero ella salió corriendo a proteger a su bebé de un año, según contó al canal 12 local. Cuando regresó a la entrada de la casa, encontró a su marido tirado en el suelo con una bala en el pecho. Poco rato después, recibió la noticia de su fallecimiento. El hombre fue víctima de una bala perdida de un enfrentamiento entre grupos que nada tenían que ver con él.
La fiscal Ferrero habló de este caso ante los diputados. Lo hizo para justificar los recursos que necesita la Unidad de Víctimas de la Fiscalía.

“Recibió un disparo mientras arreglaba su casa. En este momento, la Unidad está tratando de ayudar psicológicamente a esa familia, a sus hijos y a la señora sobreviviente”, les dijo Ferrero. Para la jefa de los fiscales en Uruguay es clave que todos los departamentos cuenten con un funcionario en esta sección.
La falta de recursos de la Fiscalía General de la Nación también ha quedado demostrada –según Ferrero– en creación de una unidad especializada en cibercrimen. Esta sede recientemente creada comenzó a funcionar con un titular y un adscripto.
“Desgraciadamente no tenemos gente. Yo estoy desvistiendo una fiscalía, para vestir otra: desvistiendo un santo para vestir otro”, expresó.












