
La acusación de la Fiscalía paraguaya contra la madre de los hijos de Sebastián Marset, Gianina García Troche, revela lujos y mecanismos para lavar activos que eran utilizados por la organización criminal.
Marset, que se mantuvo prófugo durante varios años, fue encontrado en marzo en Santa Cruz de la Sierra y enviado de manera inmediata a Estados Unidos, donde será juzgado. García Troche, en tanto, fue detenida en julio de 2024 en Barajas –según su defensa, se entregó– y está en prisión preventiva en Paraguay, mientras espera el juicio por narcotráfico.
La acusación de 300 páginas, informada por el diario uruguayo El País, fue presentada por el fiscal Deny Yoon Pak ante la jueza de Crimen Organizado Rosarito Montanía.

La expareja de Marset llegó a Paraguay en 2018 y desde ese momento tuvo varias entradas y salidas al país. Así fue hasta octubre de 2019, cuando se radicó de manera permanente. Esto coincidió con el mismo período en el que el narcotraficante uruguayo se radicó en Uruguay.
García Troche llevaba en Paraguay una vida que no coincidía con el nivel de ingresos que declaraba tener en Uruguay y Paraguay. Por ejemplo, realizó compras de lujo en Carolina Herrera y un anillo de oro que costaba USD 30.000. También se trasladaba en una camioneta que costaba unos USD 115.000.
La imputada en Paraguay también viajó a Punta Cana y Dubái y realizó traslados en aeronaves que están vinculadas al grupo criminal encabezado por Marset.
Otros gastos eran para la vida cotidiana de la familia Marset, como trabajos de decoración, reformas, compras de electrodomésticos, acondicionamiento de habitaciones de un club de fútbol, decoraciones navideñas, eventos familiares y cumpleaños infantiles. Estos pagos fueron realizados en efectivo o facturados por empresas vinculadas a la banda criminal.
El fiscal acusó que García Troche se benefició de las ganancias ilícitas obtenidas por Marset y realizó maniobras para insertar ese dinero al que accedió de forma ilegal.
Según fiscalía, la imputada sabía el origen del dinero y para argumentarlo citó comunicaciones encriptadas a través de una red de mensajería. Marset la identificaba como “Petit”. En un audio, el narcotraficante uruguayo dijo que tenía “muy bien claro” las maniobras delictivas. Expresó que, mientras él viajaba por “lo que hace”, ella lo acompañaba y disfrutaba del hotel.

De acuerdo a la acusación citada por El País, el fiscal se basó también en informes que fueron remitidos desde Uruguay. En su país, García Troche abrió una empresa unipersonal en 2011 que fue clausurada en 2019 y no permite justificar el nivel de vida que llevaba.
Para explicar su nivel de vida, ella abrió en 2021 una cuenta bancaria en Paraguay. Presentó un certificado que la mostraba como propietaria de un camión de carga que se utilizaba para viajes internacionales dentro del Mercosur y que, supuestamente, tenía ganancias por USD 7.500 por mes.
Pero su declaración tampoco cerraba.

En esa cuenta bancaria hubo depósitos, transferencias y compras personales, algunas por miles de dólares en Estambul y Madrid.
La acusada también figuraba como presidenta y titular del 75% de las acciones de la sociedad anónima Grupo San Jorge, una firma creada para explotar un taller mecánico que se financiaba con dinero que llegaba del narcotráfico.
En julio de 2020, García Troche adquirió el 30% de participación en otra sociedad. Con esta firma realizó una de las mayores inversiones inmobiliarias: la compra de la estancia 23 de abril, en San Roque González de Santa Cruz. Allí, de acuerdo a la versión de Fiscalía, se construyó una vivienda familiar además de una infraestructura ganadera (con 2.000 cabezas de ganado), una vista de aterrizaje, un hangar y maquinaria agrícola.













