
República Dominicana y Costa Rica concentraron, en conjunto, más de 2.5 millones de estudiantes con la escolaridad interrumpida por tormentas e inundaciones en 2025, según el informe “Aprendizaje interrumpido: panorama mundial de las interrupciones escolares relacionadas con el clima”, de Unicef.
El documento estima que República Dominicana concentró la mayor parte de los casos entre ambos países: 2,412,553 alumnos tuvieron alteraciones en su acceso a la escuela por tormentas e inundaciones.
Las cifras forman parte de un relevamiento global que identifica interrupciones escolares vinculadas con fenómenos climáticos durante el año pasado. La investigación contempla cierres de escuelas, modificaciones de los horarios de clase, postergaciones en la reapertura de los establecimientos, daños a la infraestructura educativa, uso de edificios escolares como refugios y dificultades de asistencia que pueden elevar el riesgo de abandono.
Unicef señala que estos eventos impactaron en todos los niveles educativos, desde la educación inicial hasta el último tramo de la secundaria. El informe advierte que las alteraciones no se limitan a los días sin clases: los fenómenos climáticos pueden afectar materiales escolares, sistemas de agua y electricidad, la disponibilidad de aulas y la situación de las familias y los docentes.

Unicef apoyó a Costa Rica con planes de seguridad
Por su parte, en Costa Rica, el reporte contabilizó un total de 90,000 estudiantes afectados por tormentas.
Unicef informó que apoyó al país centroamericano con el Plan Integral de Seguridad y Educación del Riesgo (SEGURED). La iniciativa permitió realizar 4,038 diagnósticos en escuelas y elaborar 3,391 planes de seguridad para mejorar las condiciones de aprendizaje de más de un millón de estudiantes.
El reporte añade que SEGURED quedó incorporado al sistema nacional de monitoreo del Ministerio de Educación de Costa Rica. Esa integración permite informar en tiempo real sobre distintos aspectos, entre ellos la preparación frente a desastres.
Al mismo tiempo, Unicef plantea que la protección de la enseñanza requiere edificios escolares preparados ante riesgos climáticos, estándares de construcción adecuados, fuentes de energía resistentes, espacios verdes y estrategias de reconstrucción que mejoren las condiciones previas.

Al menos 171 millones de estudiantes tuvieron interrupciones escolares en el mundo
El documento estima que al menos 171 millones de estudiantes sufrieron alteraciones en su escolaridad por fenómenos climáticos durante el 2025 a nivel global. La cifra abarca 106 países o territorios y considera 152 episodios de interrupción relacionados con el clima, después de aplicar ajustes para evitar duplicaciones.
El 66% de los alumnos afectados enfrentó suspensiones de clases. Otro 21% no pudo regresar de inmediato a las aulas porque los establecimientos habían sufrido daños o habían sido destinados a refugios. El resto experimentó enseñanza remota, reducción de horas de clase, reaperturas demoradas, problemas de acceso físico a las escuelas o menor asistencia.
El informe estima que el impacto sobre la enseñanza podría traducirse en al menos USD 200 mil millones en pérdidas futuras de ingresos para los estudiantes afectados. Se trata de una proyección basada en 18 días promedio de interrupción por alumno, no de una medición de pérdidas ya concretadas.











