En una charla distendida con Julia Mengolini en Futurock, Esteban Lamothe admitió sin filtros que Benjamín Vicuña tiene un arma de seducción devastadora. Algo tan simple, tan cotidiano, que resulta difícil de creer hasta que el propio actor lo describe con lujo de detalles —y con un vocabulario que él mismo pidió disculpas por usar tan temprano en la mañana.
Todo arrancó cuando Mengolini le advirtió a Lamothe, entre risas, que tuviera cuidado de no enamorarse de su compañero. “Con Vicuña cualquiera igual, ¿no?”, lanzó la conductora, antes de agregar que estar a cinco metros del actor basta para que alguien caiga rendido. Lamothe no solo no lo negó, (“mirá si caigo en las redes”, soltó con carcajada) sino que fue un paso más allá. “Tiene algo muy infalible su sonrisa”, dijo, y de ahí la conversación escaló a territorio sin censura.
“Qué chileno hijo de puta, ¿entendés? Porque así, nada, ¿qué me importa Vicuña? No sé qué. Y la sonrisa es qué hijo de puta. Claro, sí, se te abre el orto”, disparó Lamothe, que enseguida aclaró que no quería “decir guarangadas” porque era temprano, pero que la picardía en la mirada de Vicuña era parte de la fórmula. Mengolini, en el mismo tono, lo comparó con la medusa: “Es como una medusa. Yo te juro que si algún día lo, me lo llego a cruzar, yo me voy a tapar los ojos.”
Lamothe, sin embargo, fue preciso a la hora de definir de qué tipo de sonrisa se trata. No es la sonrisa estática del afiche —que él mismo criticó y reconoció que “lo dieron de baja” porque “no se entiende”—, sino la sonrisa abierta, la carcajada real. “Es cuando se ríe mucho, ¿entendés? Porque se le achinan los ojos, pasa como una cosa medio…”, describió, sin terminar la frase pero con suficiente claridad. Mengolini intervino: “Y es la fucking sonrisa de la que estamos hablando.” Lamothe confirmó: no, no es esa —la del afiche—, es la plena.

El intercambio tuvo lugar mientras ambos miraban el afiche de Secreto en la Montaña, la obra en la que Lamothe y Vicuña protagonizaron juntos una historia de amor desde mayo en la cartelera porteña. En ese afiche, el chileno aparece con una sonrisa más contenida, lejos de la que Lamothe describe como irresistible. “Vos estás muy serio, ¿no?”, observó Mengolini. “Sí, él no sé, esa, esa risita media-”, alcanzó a responder Lamothe antes de que la conductora lo interrumpiera con la definición exacta: esa misma, la “fucking sonrisa”.
Secreto en la Montaña fue uno de los fenómenos teatrales del año. La adaptación de la película, dirigida por Javier Daulte y con libreto de Marcos Carnavale, combinó drama e instancias de humor y agotó localidades durante meses. El propio Vicuña había reconocido públicamente que los besos con Lamothe en escena fueron “los chapes más violentos” que tuvo en ficción, en declaraciones al programa Otro día perdido.
Pero el ciclo de la dupla original llegó a su fin. El 18 de agosto, Vicuña anunció en sus redes sociales que en seis semanas se despediría de la obra para cumplir compromisos cinematográficos previos con los directores Álex de la Iglesia y Matías Bize. “La obra sigue”, aclaró entonces para despejar dudas.
Y sigue con refuerzos. Lamothe confirmó en El Ejército de la Mañana (Bondi Live) que Luciano Castro será su nuevo compañero de escena, y explicó por qué lo eligió: “Porque me gusta cómo actúa… Porque es un chongazo.” La dupla arrancará por la gira por el interior del país, donde Secreto en la Montaña buscará repetir el impacto que tuvo en Buenos Aires, con una química que Lamothe ya anticipa como explosiva.













