El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró el martes que la intervención conjunta con Japón para fortalecer el yen respondió al riesgo de que una mayor depreciación de la moneda japonesa provocara inestabilidad financiera en Asia, al tiempo que defendió la operación como una medida necesaria para preservar el equilibrio de los mercados regionales.
La intervención, realizada el viernes 31 de julio, marcó la primera acción coordinada entre Washington y Tokio en el mercado cambiario desde 1998. La operación ocurrió después de que el yen cayera hasta casi 164 unidades por dólar, su nivel más bajo en cerca de cuatro décadas.
En una entrevista con CNBC, Bessent relacionó la decisión con la experiencia de la crisis financiera asiática de finales de los años noventa y sostuvo que un yen estable beneficia a toda la región.
“Respecto a la crisis financiera asiática, en mi opinión, parte de ella fue desencadenada por un yen extremadamente débil. Así que considero que un yen estable no es solo importante para Estados Unidos, sino muy importante para toda la región”, afirmó.
El funcionario estadounidense advirtió que una nueva depreciación de la moneda japonesa podría extender la presión cambiaria a otras economías asiáticas.
“Si el yen se debilitara substancialmente, otras monedas lo seguirían. Hemos visto exceso de volatilidad en el won coreano. Y muchas personas creen que el renminbi (yuan) está subvalorado”, señaló.
La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, confirmó que el Ministerio de Finanzas japonés y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos coordinaron la compra de yenes para contener la volatilidad del mercado.
“El viernes 31 de julio (…) el Ministerio de Finanzas de Japón, en coordinación con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, intervino en el mercado chino para comprar yenes”, indicó la funcionaria.
Katayama explicó que la operación respondió a la acelerada depreciación de la moneda japonesa. “La medida se adoptó en respuesta a la reciente volatilidad excesiva y los movimientos desordenados del yen”, expresó.
Además, dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones coordinadas. “No dudaremos en realizar nuevas intervenciones coordinadas en el futuro”, sostuvo, y destacó la “comunicación fluida” entre Tokio y Washington.
Tras la intervención, el yen recuperó parte del terreno perdido. La moneda japonesa pasó de cotizar por encima de las 163 unidades por dólar a ubicarse alrededor de 157, mientras que después de la confirmación oficial avanzó hasta cerca de 155,20 unidades por dólar, su mejor nivel desde comienzos de mayo. El miércoles, además, el yen se negociaba aproximadamente un 4 % por encima del mínimo alcanzado el mes anterior.
El Ministerio de Finanzas japonés no informó el monto de la intervención, aunque analistas estimaron que la operación pudo rondar los 53.000 millones de dólares. Ninguna autoridad confirmó esa cifra.
El responsable japonés de la política cambiaria, Atsushi Mimura, destacó la importancia estratégica de la acción conjunta. “La intervención conjunta es la culminación de la alianza entre Japón y Estados Unidos”, declaró.
También confirmó que el Gobierno mantendrá la coordinación con el Banco de Japón. “Seguiremos alineando la política cambiaria con la política monetaria del Banco de Japón”, señaló.
(Con información de AFP)













