
Eric Cantona fue una estrella del fútbol, tan conocido por sus genialidades sobre el campo como por su famosa patada voladora a un espectador cuando jugaba en Manchester United. Era, en sus propias palabras, “un ángel y un demonio”, como reconoce en un documental presentado este viernes en el Festival de Cannes. “Puedo ser una buena persona pero también la flor del mal”, afirma el exjugador parafraseando la obra de Baudelaire, además de asegurar que no se arrepiente “de nada” porque todo lo que ha hecho en su vida ha sido siguiendo su instinto.
Cantona, que ahora se dedica al cine y a la pintura, asistió a la primera proyección en Cannes de este documental dirigido por David Tryhorn y Ben Nicholas y que, aunque hace un retrato global de su carrera, se centra en su etapa en el Manchester United. Tryhorn afirmó al presentar el filme que Cantona “se mantuvo y se mantiene en pie por sus principios, incluso hoy”, mientras que el exjugador se limitó a señalar que está “muy orgulloso” del documental.
Un documental que comienza con una tremenda entrevista que Cantona dio a un canal francés en 2001 y en la que se dedicó a insultar a los periodistas por decirle que debía pedir perdón por aquel célebre incidente ocurrido en 1995 en un partido de la Premier League contra el Crystal Palace. Tras ser expulsado por cometer una grave falta contra un rival, el francés fue increpado por un seguidor y decidió saltar cual karateka para propinarle una patada, lo que le costó ser retirado de su equipo el resto de temporada.

A base de flashbacks, el filme cuenta los brillantes inicios del jugador en el club Auxerre, entrenado por Guy Roux, un segundo padre para Cantona, imágenes que combina con entrevistas tanto al protagonista como a otras personas importantes en su vida y carrera. Roux supo ver algo especial en aquel potente y hábil delantero, que luego no terminó de encontrar su sitio en su soñado Olympique de Marsella ni en la selección nacional francesa, de donde fue apartado un año, también por su comportamiento.
Tras un amago de retirada a los 25 años, se marchó al Leeds británico, donde solo estuvo una temporada y media, antes de llegar al Manchester United, entrenado por Alex Ferguson. “Me di cuenta de que estaba malgastando mi carrera y que era mi última oportunidad”, reconoce sobre su llegada a un club que buscaba desesperadamente ganar la liga tras 18 años desde su último título. Ferguson, uno de los principales testimonios de la película, asegura que el jugador era deslumbrante: “Era como ver a Laurence Olivier entrando en escena”.
“En Inglaterra recuperé la pasión por el fútbol”, señala Cantona, que en sus cinco temporadas en los “diablos rojos” de Manchester logró cuatro títulos de liga antes de retirarse con solo 30 años porque perdió “el fuego, la pasión” por el fútbol. Y allí coincidió con un joven David Beckham, en su primera temporada en el primer equipo del United y que dice en el documental que aprendió a jugar viendo a Cantona.
Aún con el oscuro episodio de su patada a un seguidor, fue la época más estable del jugador, gracias a que Ferguson lo supo entender y se convirtió “en su tercer padre”, según la madre de Cantona, que también participa en la película. Al igual que su padre, que reconoce que su hijo tiene el mismo carácter de toda la familia, explosivo pero solo cuando le llevan la contraria.
“No soy un hombre, soy Cantona”, afirma en un momento del documental, que reconoce haber merecido todos los castigos profesionales que recibió durante su carrera. Pero, genio y figura, agrega: “Lo hice y no lo lamento”.
Fuente: EFE












