
Las elecciones de 2026 incorporaron nuevas herramientas digitales para fortalecer la transparencia y el seguimiento de los procesos electorales en Colombia. La tecnología permitió avanzar en la acreditación de testigos, observadores y auditores de sistemas, con mecanismos para verificar identidades, centralizar información y hacer seguimiento a lo ocurrido en los puestos de votación.
El cambio estuvo presente en las elecciones de Congreso del 8 de marzo y en las dos jornadas presidenciales del 31 de mayo y 21 de junio. En el caso de los comicios legislativos, la Registraduría reportó que la participación de los electores superó el 50%, frente al 47% registrado en 2022.
En este escenario, LinkTIC, una empresa líder en el mercado de las TICs que impulsa la transformación digital, implementó para el Consejo Nacional Electoral (CNE) una solución tecnológica y logística integral para apoyar la gestión de los actores electorales, entre ellos testigos, observadores y auditores de sistemas.

El proyecto buscó facilitar la postulación, acreditación y seguimiento de estos actores durante las diferentes jornadas, así como proporcionar herramientas para que las autoridades electorales pudieran contar con información sobre lo que ocurría en los puestos de votación.
De la acreditación física al código QR
Uno de los cambios más visibles estuvo en la identificación de los actores electorales. Durante los comicios de 2026 se utilizaron credenciales digitales con códigos QR, que permitieron verificar la autorización de quienes tenían funciones de vigilancia electoral.
Para gestionar este proceso, LinkTIC trabajó en la evolución de Comitium, una plataforma destinada a centralizar la información de los actores electorales y facilitar procesos como su postulación, acreditación y seguimiento.

Así, una tarea que tradicionalmente dependía en buena medida de documentos físicos incorporó una herramienta digital que permitía consultar y validar las credenciales desde dispositivos móviles. Para la compañía, el cambio puede resumirse en una idea: la acreditación pasó de la tinta al QR.
La herramienta también permitió que la Fuerza Pública verificara las credenciales de los actores electorales mediante el código QR o sus datos de identificación, según la información divulgada por la compañía.
Una operación que llegó a todo el país
Detrás de la plataforma hubo una operación que combinó tecnología, soporte técnico y personal desplegado en los territorios.
El proyecto se estructuró en cuatro frentes: la solución tecnológica para la gestión de los actores electorales, su formación, la ciberseguridad y servicios complementarios.

De acuerdo con las cifras suministradas por LinkTIC, el despliegue permitió gestionar cerca de 1,8 millones de actores electorales y procesar más de 35 millones de datos. La operación contó además con más de 360 colaboradores y presencia en los 32 departamentos, con el propósito de acompañar la gestión y el relacionamiento con las diferentes agrupaciones políticas.
La dimensión de la operación respondió al tamaño de los comicios. Para las elecciones de Congreso estaban habilitados más de 41,2 millones de ciudadanos y se instalaron 125.259 mesas en Colombia y el exterior, de acuerdo con datos de la Registraduría Nacional.
¿Cómo se hizo el seguimiento a las jornadas?
La tecnología también se utilizó para recopilar información durante las elecciones.
Uno de los mecanismos implementados fue el Plan Padrino, mediante el cual se acompañó la postulación de testigos electorales, observadores y auditores de sistemas y se realizó seguimiento a diferentes puestos de votación.

Los reportes generados durante las jornadas fueron centralizados en un Sistema de Monitoreo y Analítica Electoral, desde donde los magistrados y directivos del CNE podían consultar información sobre el desarrollo de los comicios.
El propósito era contar con datos que facilitaran el seguimiento de las jornadas y permitieran identificar situaciones que requirieran atención por parte de las autoridades.
Según las cifras entregadas por LinkTIC, los actores acreditados a través del proyecto tuvieron presencia en más del 98% de las mesas de votación instaladas durante las diferentes jornadas.
Ciberseguridad y verificación de la información
El manejo de millones de registros también planteó un reto en materia de seguridad.

La solución contempló mecanismos de centralización y cruce de información, sistemas auditables y medidas de ciberseguridad para proteger los datos relacionados con la acreditación de los actores electorales.
Uno de los objetivos era comprobar que las personas que se presentaban en los puestos de votación correspondieran con quienes habían sido previamente acreditadas.
Para ello, la información podía ser contrastada con bases de datos oficiales. En caso de presentarse inconsistencias entre la identificación y la credencial, las autoridades contaban con elementos para realizar las verificaciones correspondientes.
Una nueva etapa para la vigilancia electoral
La experiencia de 2026 muestra que la transformación tecnológica de las elecciones no se limita a la transmisión de resultados o a las herramientas utilizadas por los ciudadanos para consultar información.

También alcanza a quienes cumplen funciones de vigilancia durante las jornadas.
En Colombia, la Registraduría ha venido incorporando diferentes herramientas para fortalecer la integridad de los procesos electorales. Para las elecciones de Congreso de 2026, por ejemplo, la entidad destacó la publicación de los formularios E-14, los programas de auditoría, la observación electoral y la autenticación biométrica como parte de las medidas implementadas.
En ese contexto, el proyecto desarrollado por LinkTIC para el CNE representa otra dimensión de esa transformación: llevar la tecnología al proceso de acreditación y seguimiento de quienes vigilan las elecciones.
“Las tecnologías de la información no son el fin sino el medio para la transformación y evolución de la sociedad”, señaló Fernan Ocampo, CEO de LinkTIC al referirse al proyecto.
Más que reemplazar los mecanismos tradicionales, la experiencia de 2026 muestra cómo estos pueden complementarse con herramientas digitales para manejar grandes volúmenes de información, verificar identidades y facilitar el seguimiento de las jornadas.














