
La declaración de la joven que viajaba junto a Agustín López Gagliasso incorporó un elemento central al juicio oral que se desarrolla en Rosario por el choque en el que murieron Tania Gandolfi y su hija Agustina García.
Según expuso la fiscal Valeria Piazza Iglesias, la testigo afirmó que le pidió varias veces al conductor que frenara. “Nos vamos a matar”, le habría dicho en los minutos previos al impacto fatal ocurrido en la esquina de Presidente Roca y Wheelwright.
Ese relato quedó en el centro de una causa en la que la discusión ya no pasa solo por reconstruir la secuencia del hecho, sino por establecer con qué grado de conciencia actuó el acusado. La Fiscalía y la querella sostienen que hubo homicidio simple con dolo eventual, una calificación que supone que el conductor avanzó pese a representarse la posibilidad de causar una muerte. La defensa, en cambio, apunta a una figura culposa, con consecuencias penales mucho menores.
Según lo informado por el portal Rosario3, el testimonio de la acompañante también sumó detalles sobre el estado en que, según su versión, se encontraba López Gagliasso antes de perder el control del Peugeot 206 al salir del túnel Arturo Illia. La fiscal sostuvo que la joven lo describió como “enceguecido” y que, aun cuando le reclamó que redujera la velocidad, no obtuvo respuesta. En esa reconstrucción, el temor dentro del auto ya era extremo antes del desenlace.
De acuerdo con lo informado por Piazza Iglesias, la joven identificada como Giovanna R. comenzó a alarmarse cuando el auto incrementó la marcha. En ese contexto, le pidió al conductor que se detuviera y le lanzó una advertencia que, según la fiscal, repitió más de una vez: “Pará porque nos vamos a matar”.
La representante del Ministerio Público indicó además que la testigo relató que, cuando el vehículo salió del túnel Arturo Illia y López Gagliasso perdió el control, ella ya se veía muerta. Ese tramo del testimonio fue incorporado por la acusación como una pieza relevante para exponer el nivel de riesgo que, según su hipótesis, ya se había instalado dentro del habitáculo antes del choque.

Sobre el hecho, la fiscal mencionó que López Gagliasso habría mantenido un altercado con un motociclista que también circulaba a alta velocidad, minutos antes del desenlace fatal.
Siempre según ese planteo, el motociclista habría “encerrado” al auto y eso desató una reacción inmediata del acusado, que comenzó a insultarlo y a acelerar detrás de él. Ese episodio forma parte del cuadro que la acusación intenta presentar en el juicio para explicar por qué el vehículo alcanzó una velocidad que, según la causa, superó los 120 kilómetros por hora. El conductor de la moto no pudo ser identificado.
La fiscal remarcó que ese episodio con el motociclista tiene relevancia jurídica en el expediente. Según su interpretación, si López Gagliasso hubiera llegado a alcanzarlo, el análisis incluso podría haber avanzado hacia un escenario de dolo directo, al entender que habría ido tras él con la intención de embestirlo.
Ese planteo no integra la acusación principal en los términos expuestos hasta ahora, pero sirve para ilustrar cómo el Ministerio Público valora la secuencia previa al impacto. En el juicio, la discusión principal está concentrada en decidir si lo ocurrido fue una conducta imprudente o si existió aceptación del resultado letal como posibilidad concreta.
Agustín López Gagliasso enfrenta una acusación por homicidio simple con dolo eventual por las muertes de Gandolfi, de 41 años, y García, de 17, en concurso ideal con lesiones leves. La imputación sostiene que conducía con una mecánica de sobrepasos y zigzagueos, a una velocidad superior a la permitida y con 0,20 gramos de alcohol por litro de sangre.
La Fiscalía pidió 18 años de prisión efectiva y diez años de inhabilitación absoluta para conducir. Esa solicitud penal refleja el encuadre más gravoso que impulsa junto con la querella, apoyado en la idea de que el acusado siguió adelante con una conducta de riesgo extremo en plena zona urbana.
Piazza Iglesias señaló que el punto central del juicio es determinar cómo debe calificarse la conducta atribuida al acusado. La evaluación del testimonio de la acompañante, la reconstrucción de la velocidad, las maniobras previas y el presunto episodio con el motociclista aparecen como piezas que el tribunal deberá ponderar en conjunto.
El juicio continúa en los tribunales de Rosario y el veredicto está previsto para la próxima semana, cuando se conocerá si el tribunal adopta la tesis de la acusación o si considera que el hecho debe ser juzgado bajo una figura culposa.











