
La búsqueda de un riñón compatible sigue siendo un reto para los pacientes renales en El Salvador; sin embargo, en los últimos años se ha registrado un incremento en la frecuencia de los trasplantes realizados en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), llegando a realizar “uno a la semana”, según miembros del equipo médico de la institución.
Solo el ISSS tiene más de 40 años realizando este procedimiento en el territorio salvadoreño. Hasta enero de 2026, los datos indican un acumulado de más de 1,100 trasplantes renales desde que se realizó el primero en el país, el 7 de enero de 1985 con donadores vivos.
Aunque el acceso sigue siendo limitado en cuanto a los trasplantes de donantes fallecidos, la tasa de trasplantes sigue siendo baja, debido a que en la actualidad no se está practicando y el Seguro Social es la única entidad aprobada para realizarlo: en cuatro décadas de procedimientos, apenas se han practicado alrededor de 960 trasplantes renales en el sector público y cerca de 50 en el privado hasta 2023, según datos brindados en una conferencia de prensa en 2025.
El equipo de trasplante renal del ISSS mantiene una frecuencia semanal en la realización de este procedimiento, respaldado por la coordinación de un amplio equipo de especialistas en nefrología, cirugía vascular, psicología, nutrición y trabajo social.
La doctora Alva Damaris Ortiz Campos, cirujana uróloga, explicó: “Nosotros estamos haciendo uno a la semana, 41 tenemos en el Seguro Social de estar haciendo trasplante».

La especialista señaló que cuenta con más de una década de experiencia en el equipo “yo estoy desde el 2015 en el equipo de trasplante renal. Lo que se hace es una logística muy buena, porque es un trabajo multidisciplinario quien comanda el equipo es un nefrólogo, porque el paciente renal es un paciente muy complejo, que tiene muchas enfermedades más, las cuales deben ser manejadas para poderlo preparar antes de un trasplante”.
La mayoría de los trasplantes realizados en el ISSS provienen de donantes vivos. Sobre el perfil de los donantes, Ortiz Campos detalló: “Idealmente, es un familiar en óptimas condiciones. No debe ser hipertenso, ni diabético, tiene que tener un buen peso. El índice de masa corporal es muy importante, idealmente que sea abajo de 25%, no debe ser obeso. Porque significa que este paciente se va a quedar con un solo riñón. El paciente con un solo riñón puede vivir, pero debe cuidar el estilo de vida que va a tener”.
El proceso de selección y preparación incluye exámenes de histocompatibilidad y gammagrafía renal para determinar la función de cada riñón. “Dejamos con el de mejor función al donante y pasamos el otro al paciente que lo va a recibir, que es el paciente renal. Este es el mejor tratamiento que hay para la enfermedad renal crónica”, sostuvo la especialista.

Organización y procedimiento de los trasplantes en el ISSS
El procedimiento quirúrgico se ejecuta con dos equipos simultáneos. “Son dos equipos que en la cirugía. Hay urólogos que estamos quitando el riñón del donante y al mismo tiempo se está preparando el área vascular del receptor”, apuntó Ortiz Campos.
El riñón extraído pasa por una etapa de reperfusión antes de ser implantado. “El cambio se nota inmediatamente. Porque normalmente cuando se está pegando el riñón y la parte vascular, en ese momento empieza el riñón a trabajar”.
La expectativa de vida del riñón trasplantado depende del cuidado posterior y del estado general del paciente. “Si mantiene una buena dieta, un buen peso, si está tomando sus medicamentos inmunosupresores, puede llegar entre 10 a 15 años con ese riñón. Si se cuida bastante. Normalmente, el riñón dura diez años”, señaló la especialista.

Más de 52,000 pacientes con enfermedad renal crónica identificados
El sistema hospitalario de la red nacional da seguimiento a una elevada carga asistencial por enfermedad renal crónica, con 52,102 pacientes distribuidos en las cinco etapas clínicas del padecimiento.
Del total, 2,759 presentan daño leve (estadio 1), mientras que 4,815 corresponden a estadio 2, caracterizado por reducción funcional. El grupo más numeroso, con 18,192 personas, se ubica en estadio 3, que corresponde a daño moderado.
En las fases avanzadas, 11,428 pacientes han sido diagnosticados con daño grave (estadio 4), y 14,908 han ingresado a la fase terminal de la enfermedad.
Además, 408 casos aún no han sido estratificados de manera precisa, según datos difundidos en 2025. La red nacional de hospitales ha documentado 3,382 pacientes en tratamiento de sustitución renal: 1,609 reciben diálisis peritoneal y 1,773 hemodiálisis.
Esta distribución muestra tanto el alcance de los servicios públicos como los desafíos pendientes en la atención integral de la población afectada.
El Salvador reporta tasas de mortalidad por enfermedad renal un 7.8% más altas que la media global
El impacto de la enfermedad renal crónica en El Salvador supera el promedio mundial. De acuerdo con el Plan estratégico intersectorial para el abordaje integral de la enfermedad renal crónica en El Salvador 2024-2028, la tasa de mortalidad nacional por esta causa es un 7.8% mayor que la media global. Este indicador ubica al país entre los más afectados de Centroamérica.













