
El Salvador experimenta un crecimiento económico impulsado principalmente por la construcción y el turismo, pero enfrenta el desafío de generar empleos suficientes para su población, según el economista y expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Carlos Acevedo.
Durante los últimos tres años, la economía salvadoreña alcanzó un promedio de crecimiento del 3.3%, una cifra que supera el promedio regional de América Latina y coloca al país en una posición favorable dentro del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
De acuerdo con declaraciones Carlos Acevedo, a través de una entrevista matutina en Diálogo 21, “este año, dependiendo de las fuentes, las proyecciones van entre 3 y 3.5% por ciento”, ese ritmo de expansión representa un cambio respecto al bajo desempeño registrado entre 2000 y 2022, cuando el promedio fue de 2%.
El sector de la construcción ha sido uno de los motores más visibles de este avance. “A pesar del dinamismo de la construcción, que está generando un montón de empleos, existe la percepción de que solo los grandes constructores se benefician, pero hay un efecto multiplicador importante porque la construcción implica contratación de mano de obra, desde ingenieros hasta albañiles”, señaló Acevedo.
El economista explicó que este sector también demanda materiales, equipos y servicios, lo cual impacta en distintos niveles de la economía.

El turismo se suma como otra fuente de actividad que aporta al crecimiento. El país ha incrementado la llegada de visitantes y generado nuevas oportunidades, mientras las remesas familiares continúan representando un flujo relevante de divisas que ayuda a sostener el consumo interno.
Según Acevedo, “el ingreso de remesas y el turismo han dado un respiro a la economía”, aunque advirtió que estos factores no han sido suficientes para que toda la población perciba mejoría en su calidad de vida.
El progreso económico comienza a reflejarse en algunas estadísticas sociales. Acevedo destacó que “la última Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples arrojó una tasa de pobreza total del 22.5 %, la más baja jamás registrada en El Salvador”.
Esto significa que, por primera vez desde que existen registros, la pobreza se redujo en términos relativos; sin embargo, el propio economista advirtió que “uno de cada cuatro hogares está en situación de pobreza, lo cual es inaceptable”, y subrayó que cerca de medio millón de personas viven en pobreza extrema.
Uno de los principales retos que enfrenta El Salvador es la creación de empleos formales y bien remunerados. Según Acevedo, “el reto es empezar a levantar aún más la tasa de crecimiento para que se genere mayor empleo”, y recalcó la importancia de generar oportunidades laborales como mecanismo principal para reducir la pobreza.
“El factor principal para la reducción de la pobreza es el empleo”, reiteró el economista, citando estudios del Banco Mundial.

El costo de la vida se mantiene como una preocupación central para buena parte de la ciudadanía. Aunque la inflación bajó a niveles en torno al 2.2 %, Acevedo explicó que “la gente resiste el alto costo de la vida porque los precios desde el 2022 han crecido más de lo que han crecido los ingresos”.
Esto provoca que muchas familias ajusten su consumo y modifiquen hábitos alimenticios para afrontar la carestía. Acevedo también alertó sobre el impacto que podrían tener factores externos como el precio internacional del petróleo y eventuales sequías, que pueden influir negativamente en los precios de la canasta básica.
El analista reconoció que, pese a la mejora en algunos indicadores, el entorno para atraer inversión extranjera directa sigue siendo limitado. “El Salvador todavía sigue teniendo problemas para atraer inversión. Somos el penúltimo país en la región en ese sentido”, advirtió Acevedo.
La apuesta por la educación y la actualización de la infraestructura escolar se presenta como un elemento clave de mediano y largo plazo para mejorar la competitividad en el sector de empleo. Acevedo sostuvo que “la clave es apostarle a un crecimiento económico inclusivo, que genere empleos de calidad con salarios de calidad”. Enfatizó la relevancia de invertir en educación y en mejorar la formación docente, aunque los resultados de ese esfuerzo se verán con el tiempo.













