
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, salió este lunes a defender la doble estrategia que Teherán mantiene desde el inicio del conflicto con Israel: atacar mientras negocia. En un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario insistió en que su país no ha renunciado a ninguno de los dos frentes. “La diplomacia y la defensa son las dos alas del poder nacional; no hemos abandonado ni el terreno de acción ni la mesa de negociación”, escribió. El mensaje llega en el momento de mayor tensión desde que entró en vigor el alto el fuego pactado en abril con Estados Unidos, después de que Israel y el propio Teherán intercambiaran ataques con misiles durante el fin de semana.
Pezeshkian subrayó que la prioridad iraní es “la seguridad nacional y la tranquilidad de la población” y prometió que su gobierno defenderá “con firmeza los derechos de la nación” sin retroceder ante ninguna amenaza. La declaración refleja el equilibrio que el presidente intenta mantener entre las presiones del establecimiento militar y su apuesta inicial por el diálogo. Pezeshkian, médico cardiólogo de perfil reformista que asumió en julio de 2024, llegó al poder con una agenda de apertura exterior que la guerra ha ido reduciendo a la mínima expresión.
Desde el Parlamento, el tono fue más duro. Su presidente, Mohammad Baqer Qalibaf, uno de los principales negociadores iraníes, afirmó que los últimos ataques demostraron que Teherán no tolerará que el acuerdo de abril siga siendo letra muerta. “Hemos trastocado la ecuación de un alto el fuego que existe solo en el papel y su reiterada violación sobre el terreno. Mientras no exista una voluntad genuina de generar confianza, la respuesta de Irán seguirá siendo la misma”, escribió en X. Qalibaf acusó a Israel de sostener un ciclo de “guerra, negociación, alto el fuego y nuevamente guerra”, y advirtió que ese esquema llegó a su fin.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ismail Baqaei, sumó una advertencia sin destinatario explícito pero de clara carga política: quien construye poder sobre el caos acaba siendo su primera víctima. “Inevitablemente tendrá que prender un nuevo fuego cada día para mantener vivo el antiguo”, afirmó, según agencias de prensa.
Las Fuerzas Armadas iraníes anunciaron el fin de su operación de represalia, iniciada el domingo tras los bombardeos israelíes sobre los suburbios del sur de Beirut —bastión de Hezbollah—, que Teherán consideró una violación flagrante del acuerdo de abril. Israel afirmó haber interceptado once misiles en la primera oleada del domingo. El lunes continuaron los intercambios: los Guardianes de la Revolución informaron de un ataque con misiles contra instalaciones petroquímicas en Haifa, en respuesta a un golpe israelí previo sobre una planta similar en Irán. El precio del crudo subió alrededor de un 5%, acercándose a los 100 dólares por barril.
El alto el fuego de abril, pactado el 8 de ese mes a través de la mediación de Pakistán, suspendió los bombardeos mutuos a condición de que Irán reabriera el estrecho de Ormuz. Israel dejó claro desde el principio que la tregua no abarcaba el frente libanés, y esa interpretación divergente ha sido la fuente de tensión permanente en las semanas posteriores. Trump intentó el domingo contener a Netanyahu para proteger el proceso negociador, sin éxito.













