
El Sector Público Nacional (SPN) logró un superávit financiero de $268.103 millones en abril, según informó el Ministerio de Economía. Este saldo positivo se alcanzó aunque la recaudación tributaria registró una caída respecto a igual mes del año anterior, en un escenario de marcada contracción de la actividad económica y baja de impuestos en algunos rubros.
Según detalló el ministro de Economía, Luis Caputo, el Sector Público Nacional obtuvo un superávit primario de $632.844 millones durante abril y destinó $364.741 millones al pago de intereses de la deuda pública, descontando operaciones dentro del propio sector público. En el acumulado del primer cuatrimestre, la administración nacional acumuló un superávit primario equivalente a aproximadamente 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) y un superávit financiero del 0,2% del PIB.
El ministro de Economía Caputo consideró que el superávit fiscal reflejó una estricta administración del gasto y explicó que ese control permitió “asegurar el orden en las cuentas públicas”, al tiempo que el Gobierno continuó devolviendo recursos al sector privado mediante la reducción de impuestos. La cartera económica proyectó que esta dinámica permitirá alcanzar en 2026 tres años consecutivos de superávit financiero, con reducción de la presión tributaria y cumplimiento de los pagos de la deuda, algo que definió como “un hecho inédito en la historia argentina”.
El resultado es sumamente positivo porque se da en un contexto de caída en los ingresos del estado. Según informo el fisco nacional, en abril la recaudación tributaria fue de $17,4 billones, lo que represento un incremento nominal del 27,2% respecto al mismo mes del año anterior, mientras los precios se elevaron 32,6% en ese lapso. Lo que significó una merma en la merma en la comparación interanua, que encuentra su principal causa en la contracción de la economía, pero también es producto de la menor recaudación por derechos de exportación y reducción de impuestos internos.
El Gobierno remarcó que la estrategia fiscal implementada incluyó la devolución de recursos al sector privado a través de la baja de impuestos, con el objetivo de estimular la inversión y la actividad económica. Al mismo tiempo, la administración nacional destinó una parte significativa de los recursos disponibles al pago de intereses de la deuda, sin incurrir en atrasos ni comprometer el resultado financiero.
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